Cocinar crujiente sin airfryer es posible: el truco está en el horno con función AirFry

No hace falta comprar otro electrodoméstico: con la función de convección y tres ajustes tu horno consigue un dorado muy parecido. Te contamos tiempos y temperaturas para que no falles.

Te lo confieso: yo también estuve a punto de comprar una airfryer solo para que las patatas quedaran crujientes. Y resulta que el horno que ya tienes en casa puede hacer el apaño si sabes activar la función AirFry.

Qué tiene que ver tu horno con una freidora de aire

Ambos cacharros comparten la misma base: el horno de convección mueve el aire caliente igual que una freidora. La airfryer es un fórmula 1 de sobremesa, con cámara pequeña y ventilador intenso; el horno, un todoterreno con más litros y más hueco para repartir la comida. Ahí está la diferencia: cocinas más cantidad de una vez, pero tardas un pelín más en dorar.

Según la organización Consumer Reports, los hornos de convección pueden preparar alimentos crujientes, aunque el resultado no sea idéntico. No es magia ni marketing, es física del aire caliente. Y con cuatro ajustes, te quedas más cerca de lo que crees.

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Los tres trucos para que el aire no se quede estancado

El ajuste más obvio, y el que más gente olvida, es activar siempre la función de convección o AirFry. Esa función enciende un ventilador en el horno que hace circular el aire caliente por todo el interior. Sin ella, el aire se queda estancado y no ganas ese dorado homogéneo. Suele aparecer con el icono de un ventilador, tanto en hornos empotrados como de sobremesa.

Después, nada de amontonar. Si pones los alimentos unos encima de otros, sueltan agua y jugos que caen al de abajo y estropean el crujiente. Coloca los alimentos en una sola capa y deja hueco entre piezas para que el aire circule. Así de simple.

Y el tercer truco: usa una rejilla sobre la bandeja de hornear, o una bandeja perforada. Así el calor llega también a la base y la cocción queda uniforme. Una maravilla para las croquetas congeladas.

El horno no sustituye literal a la freidora de aire, pero con la rejilla y el ventilador activados se le acerca lo bastante como para que no eches en falta otro cacharros.

Tiempos, temperaturas y si de verdad compensa

No se te ocurra copiar los tiempos exactos de la airfryer. El horno tiene más volumen, necesita precalentarse y suele pedir unos minutos extra. Estos son los puntos básicos:

  • Patatas: precalienta a 200-220 °C. Bastones, unos 35 minutos; patata entera, entre 45 y 60.
  • Pollo: 200 °C durante 35 minutos para un muslo con la piel dorada y el interior jugoso.
  • Verduras: 190 °C. Las duras, como la zanahoria, necesitan 20-30 minutos; las blandas, como los espárragos, con 15 van listas.
  • Congelados: nuggets o croquetas a 200 °C durante 12-15 minutos.

¿Compensa? Pues sí, sobre todo si cocinas para varios. Puedes cocinar más cantidad de una sola vez y con menos aceite. El resultado crujiente es muy parecido, no idéntico, y no ocupas más encimera con otro aparato. Lo que no te dice la publicidad: no necesitas 200 euros en un trasto nuevo.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 15 a 60 minutos según el alimento. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: si no tienes rejilla, dale la vuelta a los alimentos a mitad de cocción para que el dorado sea uniforme.