Tener hijos dispara la pobreza en familias jóvenes de España, sobre todo en las monoparentales, según FEDEA y la UCM

El estudio de FEDEA y la Universidad Complutense sitúa la crianza temprana y los hogares con un solo adulto como los más expuestos. Pide reforzar las ayudas con criterios de edad y tipo de familia.

La pobreza en familias jóvenes de España sube con fuerza cuando hay hijos, según FEDEA y la Universidad Complutense de Madrid. El trabajo 'Hijos, Ciclo Vital y Pobreza en España: 2008–2025' atribuye ese aumento a la fragilidad económica de la crianza temprana y de los hogares con un solo adulto.

Qué dice el estudio de FEDEA y la UCM

Los datos que recoge el estudio sitúan el problema en cifras: en 2025, el 28,3% de los menores de 18 años vivía bajo el umbral de pobreza, unos 2,07 millones de niños, niñas y adolescentes. En el conjunto de la población esa tasa era del 19,5%. La tasa AROPE infantil, que añade carencia material severa o baja intensidad laboral, alcanzó el 33,8%: más de uno de cada tres menores.

Sus autores, José Ignacio Conde-Ruiz y Marialejandra Garay Aguirre, se preguntan si la mayor pobreza de las casas con niños se debe al coste de criar o a la situación previa de cada familia. La conclusión principal es que no hay una penalización homogénea: la vulnerabilidad depende de la combinación de ingresos, etapa vital y estructura familiar.

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La investigación también compara la penalización según la edad de la persona de referencia. La diferencia no está solo en si hay o no menores, sino en el momento de la vida en que llegan y en el número de adultos que comparten el gasto. Ese matiz ayuda a explicar por qué las ayudas genéricas no siempre reducen la pobreza infantil al ritmo esperado.

Esa brecha se vuelve especialmente amplia cuando la persona de referencia tiene menos de 30 años. En esos hogares, la presencia de hijos menores se asocia con un aumento de 7,26 puntos porcentuales en la probabilidad de sufrir carencia material y social severa. La cifra es entre seis y diez veces mayor que la observada a partir de los 30 años: 0,71 puntos en hogares de 30 a 44 años y 1,16 puntos en los de 45 o más.

Por qué jóvenes y hogares monoparentales se vuelven más frágiles

Según la la UCM y FEDEA, los hogares jóvenes suelen llegar a la crianza con menos ahorro, trayectorias laborales aún poco consolidadas, más inestabilidad residencial y menos red de apoyo económica. A eso se suman los gastos inevitables de cuidados, equipamiento, vivienda adecuada y compras recurrentes. En una etapa con recursos líquidos limitados, el margen se estrecha con rapidez.

monoparentales riesgo pobreza

Saber qué perfiles concentran más riesgo permite orientar mejor las ayudas: la crianza no castiga a todas las familias por igual.

Las familias monoparentales soportan otra realidad: la mitad de ellas en España está en riesgo de pobreza y exclusión. La penalización de tener hijos sigue especialmente elevada en todos los grupos de edad. Para los investigadores, criar en solitario es una fuente persistente de vulnerabilidad que no desaparece por completo a medida que avanza la vida.

Ayuda universal por crianza y qué puedes hacer

Los autores apuntan a que las políticas universales dirigidas a la infancia, aunque necesarias, pueden quedarse cortas si no se combinan con instrumentos más focalizados. Proponen una lógica que mezcle protección de ingresos, conciliación y prevención de la transmisión de la desigualdad de padres a hijos. La idea de fondo es romper el círculo por el que nacer en un hogar sin margen económico condiciona la vida adulta.

En el plano político, el Gobierno aprobó el pasado mes de noviembre una declaración institucional a favor de una prestación universal por crianza, una ayuda que ya existe en la mayoría de los países europeos y que reclaman asociaciones de infancia y ONG. Con todo, la medida está lejos de ser una realidad, porque depende de los Presupuestos Generales del Estado y de la negociación parlamentaria.

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La ayuda universal por crianza suele plantearse como un pago por hijo para rebajar el coste fijo de criar. En la mayoría de los países europeos ya existe, con cuantías y requisitos distintos según cada sistema. Su posible encaje en España dependería del diseño presupuestario y de la renta familiar que se tenga en cuenta.

Para una familia joven o monoparental, lo práctico pasa por revisar las ayudas a la infancia que ya existen y solicitar todas las que correspondan. El ingreso mínimo vital, las prestaciones familiares por hijo a cargo y las deducciones por maternidad pueden dar margen, según cada situación. Conviene guardar también los justificantes de gastos de guardería o conciliación. Ante dudas, una oficina municipal de consumo o los servicios sociales pueden orientar sobre los trámites sin coste.

Mientras tanto, conviene no dar por perdido el derecho a las ayudas ya vigentes por desconocimiento. Muchas prestaciones se dejan sin solicitar, en especial en hogares monoparentales y jóvenes. Revisar una vez al año los requisitos de ingresos y pedir cita previa en un servicio de orientación puede marcar una diferencia real en la renta disponible.

El estudio de FEDEA y la UCM no pide una ayuda concreta, sino un refuerzo con dos velocidades: cobertura universal y apoyo adicional para jóvenes y monoparentales. Si la prestación universal acaba aprobándose, el efecto en el bolsillo dependerá del diseño, la cuantía y los requisitos. Por ahora, lo que sí está confirmado es que la pobreza infantil sigue siendo más alta que la del resto de la población y que el tipo de hogar importa tanto como el nivel de ingresos. Esa perspectiva, apuntan los autores, debería marcar cualquier reforma futura.

🛒 La ficha de consumo

  • ⚠️ Problema: Tener hijos eleva la pobreza, sobre todo en hogares jóvenes y monoparentales.
  • 💸 Posibles consecuencias: Más carencia material severa y menor margen económico durante la crianza.
  • Consejos para solucionarlo: Revisar las ayudas a la infancia y preguntar en servicios sociales.
  • 🏁 Resultado final: Un refuerzo de las ayudas a la crianza con criterios por edad y familia.