10No hay ningún registro de la comunicación en la sede electrónica ni en 'Mi Seguridad Social'
La clave de este fraude es que todo su diseño busca parecerse al máximo al canal oficial, pero falla en lo único que no se puede falsificar: el registro. Los ciberdelincuentes que suplantan a la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) con el SMS de la supuesta prestación de 305,85 euros han clonado logotipos, tipografías y formularios hasta el punto de que la página falsa resulta casi indistinguible de la auténtica, e incluso incluyen la verificación de "no soy un robot" para ganar credibilidad. Por eso, la comprobación en la Sede Electrónica de la Seguridad Social, en el portal Import@ss o en la aplicación Mi Seguridad Social se convierte en la prueba definitiva: cualquier comunicación real de la administración con un ciudadano queda registrada en esos canales oficiales, de modo que un SMS que promete una ayuda y no aparece reflejado en ninguno de ellos es, por definición, fraudulento.
Esta verificación es además la primera medida que recomiendan tanto INCIBE como la propia Seguridad Social ante cualquier mensaje sospechoso, precisamente porque evita depender de la intuición o de la apariencia de la web. Si el usuario accede por su cuenta a los canales oficiales, sin pulsar el enlace del mensaje, y comprueba que no existe ninguna notificación pendiente ni trámite asociado a esa prestación, la conclusión es inmediata: se trata de una estafa de smishing y debe borrar el SMS y reportarlo. Ese vacío de registro convierte al fraude en una estafa puramente bancaria, ya que la única vía para que el estafador obtenga los datos de la tarjeta, el CVV y la caducidad es que la víctima los introduzca en la página falsa; sin ese paso, el mensaje queda reducido a un texto inofensivo que nunca podrá vaciar ninguna cuenta.
