Sumar exige al Gobierno blindar el formato físico de los videojuegos para que seas propietario y no 'inquilino'

La propuesta defiende el disco como bien cultural y pide proteger la reventa y el préstamo. El mercado español factura 2.408 millones y un 35% del consumo sigue siendo físico.

Sumar quiere que tu próximo videojuego siga siendo tuyo de verdad, no una licencia revocable sujeta a los servidores de una multinacional. El grupo parlamentario ha registrado en el Congreso una proposición no de ley para blindar el formato físico frente a la expansión de las suscripciones y las tiendas digitales.

La firman los diputados Alberto Ibáñez y Nahuel González. El texto llegará a la Comisión de Cultura del Congreso justo cuando arranca una huelga de usuarios y consumidores de videojuegos para frenar, según sus impulsores, la exclusividad digital.

Ibáñez ha vinculado esta movilización a la propuesta: 'Una huelga que quiere frenar una injusticia de las grandes tecnológicas que quieren que los jugadores dejen de ser propietarios para ser inquilinos precarios', ha señalado. El diputado de Compromís adscrito a Sumar defiende además preservar las tiendas de proximidad como un espacio de socialización y de empleo vinculado al mercado físico.

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Qué reclama Sumar exactamente

La iniciativa insta al Gobierno y, en particular, al Ministerio de Cultura a garantizar la libre elección de formato ante posibles prácticas monopolísticas en la industria del videojuego y del cine doméstico. Su objetivo es que el disco no se quede fuera del debate cultural y tampoco del marco de protección pública.

La propuesta va más allá del discurso: reclama catalogar las obras cinematográficas, audiovisuales y de software de entretenimiento, videojuegos incluidos, como bienes culturales protegidos. Con ello, se protegerían el préstamo, el coleccionismo y la reventa de copias digitales, tres derechos que el texto considera amenazados.

La desaparición del disco no solo cambia la estantería: convierte la compra en una licencia revocable sujeta a servidores y condiciones de la plataforma.

Por qué el formato físico es un escudo para tu bolsillo

Sumar traduce el debate a cifras: el 35% del consumo español de videojuegos es todavía físico. El mercado nacional factura 2.408 millones de euros al año, según la exposición de motivos, y la desaparición del disco golpearía de lleno al comercio de proximidad.

Sin soporte físico, el consumidor deja de poseer un bien para convertirse en titular de una licencia de uso revocable. El acceso queda atado a que las empresas mantengan activos sus servidores o sus acuerdos comerciales, un riesgo que no existe con la copia en disco. Si la empresa cierra o bloquea la cuenta, el juego desaparece; con el disco, la copia sigue en la estantería.

La venta online exclusiva permitiría además que cada plataforma fijara precios, promociones y condiciones sin competidores. La desaparición de los discos eliminaría la pugna entre grandes superficies y tiendas especializadas y, con ella, parte del poder de elección del comprador.

Qué puede pasar ahora y por qué no es solo un debate cultural

Una proposición no de ley no tiene rango normativo: marca posición y pide al Gobierno que actúe. Por eso, Sumar exige al Ejecutivo estudiar las consecuencias económicas del apagón del disco y llevar a la Unión Europea la necesidad de evitar monopolios y abusos de posición.

El precedente del cine doméstico y de la música ya dejó una pista: cuando el formato físico encoge, el coleccionismo y la segunda mano pierden peso. Quienes defienden el modelo digital sostienen que las suscripciones abaratan el acceso a más catálogo; quienes critican el giro avisan de que el cliente pierde derechos. En las próximas semanas, la clave está en el debate de la Comisión de Cultura y en si el Ministerio asume el catálogo de bienes culturales protegidos.

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📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Sumar ha registrado una proposición no de ley para blindar el formato físico de los videojuegos frente a las suscripciones.
  • Por qué te importa: Si el disco desaparece, comprar un juego se convierte en una licencia revocable y pierdes derechos de reventa, préstamo y coleccionismo.
  • A quién afecta: A jugadores, tiendas de proximidad y trabajadores del mercado físico; el sector mueve 2.408 millones en España.
  • Hacia dónde vamos: El texto se debatirá en la Comisión de Cultura del Congreso y pide al Gobierno que eleve el debate a Bruselas.