El torneo de farmear aura ya no es un meme de TikTok: hay plazas llenas, jueces y premios de 17 euros.
Que conste: al principio me pareció una broma más del algoritmo. Según Xataka, hay torneos de farmear aura con entrega de diplomas y premios de 20.000 o 30.000 pesos argentinos, poco más de 17 euros al cambio. Eso sí, cada participante debe llevar su propio altavoz Bluetooth. El carisma ha acabado compitiéndose a altavoz limpio en plazas de Argentina, Brasil, Bolivia, México o Perú.
Qué es exactamente farmear aura (y por qué tu sobrino ya lo sabe)
El origen del nombre es puro argot gamer. Farmear viene de farm, verbo agrícola secuestrado por los videojuegos para describir el acto de repetir tareas hasta acumular experiencia. Aura, en internet, es un marcador imaginario de carisma y seguridad. Junta ambas palabras y tienes la fórmula: hacer algo con naturalidad aparente que suma puntos simbólicos de presencia. Un '+1000 de aura' significa que vas hasta arriba de estilo. Perder aura es posible: basta con que alguien se ría de ti al tropezar.
El glosario importa. El six-seven, levantar ambas palmas y alternarlas arriba y abajo, nació de un verso del rapero Skrilla y explotó gracias a LaMelo Ball. El mewing, mantener la lengua pegada al paladar para marcar mandíbula, viene de la ortotropia del ortodoncista John Mew. El aura walk, la caminata lenta y segura antes del enfrentamiento, se codea con festejos de Cristiano Ronaldo y la mirada de Messi antes de saltar al campo.
De un vídeo de bolos a torneos con premios, diplomas y piedras volando
El primer rastro, documentado por Know Your Meme, es de enero de 2024: un tipo subió a TikTok un vídeo jugando a los bolos con la frase 'Aura Farming'. Casi nadie lo vio. El giro llegó a mediados de 2025 con Rayyan Arkan Dikha, un indonesio de once años que se marcó un baile con gafas de sol durante un festival de canoas. El vídeo lo recrearon Travis Kelce, el PSG y Alex Albon. El gobierno de Riau lo nombró embajador cultural y le dio una beca de 20 millones de rupias.
El salto a la plaza nació en Suzano, São Paulo, con más de 200 personas y millones de reproducciones. El pasado fin de semana, en Mar del Plata, cientos de personas llenaron una plaza y el asunto acabó con piedras y botellas volando entre bandos rivales. No hay jurado fijo ni marcador oficial: decide el aplauso del público, como en el patinaje artístico pero sin cartelas. Los carteles son puro brainrot con IA, y a la chavalada le parece perfecto. Hasta el Getafe presumió de fichar a Francho Serrano y apuntarse al aura farming.
El carisma de toda la vida, ahora con plazas abarrotadas, premios de diecisiete euros y un altavoz Bluetooth como requisito técnico.
Del flyting vikingo al vogue de Harlem: el aura siempre fue una competición
Aquí empieza lo bonito. Medir el estatus social mediante una actuación pública ante un jurado informal tiene siglos de de historia. En la Escandinavia vikinga existía el flyting: un duelo verbal en verso hasta que uno se quedaba sin repertorio. Siglos después, la cultura ball de Harlem puso categorías, jueces y vogue como arma de estilo. Solo cambia el vocabulario; antes se lanzaba shade, hoy se lanza un six-seven.
Walter Benjamin definió el aura como una lejanía irrepetible; la teosofía la convirtió en campo energético. De la mística al streamer reaccionando en directo, el aura sigue sirviendo para lo mismo: jerarquizar quién mola más. Farmeo infinito, bro.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? El meme de farmear aura ya tiene torneos presenciales con premios y diplomas.
- 🔥 ¿Por qué importa? Convierte el carisma en deporte de plaza pública y cruza fronteras.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Es solo un meme, pero con más historia de la que admite.



