Los Rolex más codiciados para comprar e invertir: relojes que se revalorizan y son pura elegancia

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Rolex Submariner “Big Crown” Ref. 6538

El Submariner Ref. 6538 no es solo un reloj: es el origen del mito del Submariner y el que Sean Connery lució como James Bond en Dr. No (1962), Desde Rusia con amor (1963) y Goldfinger (1964), tres películas que lo consagraron como el deportivo más famoso de la historia. Producido apenas entre 1955 y 1959, se reconoce al instante por su corona Brevet de 8 mm —de ahí el apodo Big Crown— y por su caja de 38 mm sin protectores de corona, un diseño concebido para buceadores militares que operaban con trajes de neopreno. Su esfera laqueada negra con marcadores gilt, el triángulo rojo del bisel y el calibre automático 1030 (25 joyas) componen una estética de herramienta profesional que, con el tiempo, se ha convertido en la quintaesencia del lujo vintage y en una pieza imprescindible de cualquier colección seria.

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Como inversión, la 6538 es una de las apuestas más rentables del coleccionismo. En junio de 2018, Christie's Nueva York adjudicó un ejemplar con esfera Explorer por 1.068.500 dólares, récord de un Submariner en subasta, pese a que le faltaba el bisel y se entregó con una correa NATO demasiado pequeña; su dueño, un marinero australiano, lo había comprado por 100 dólares canadienses en 1956. Las variantes four-line con mención de cronómetro y las esferas tropicales cotizan todavía más: Phillips alcanzó 562.000 francos suizos en Ginebra (2016) y superó los 6 millones de dólares de Hong Kong con un ejemplar de 1958 con brazalete Big Logo, mientras que en diciembre de 2025 Antiquorum remató en Mónaco un ejemplar restaurado por Rolex por 45.920 euros. La escasez, fruto de una producción de solo unos años, mantiene la demanda por delante de la oferta.