1Rolex Daytona “Paul Newman” Ref. 6239
Si hay un reloj que encarna la quintaesencia del coleccionismo de Rolex, ese es el Daytona Ref. 6239 con esfera “Paul Newman”. Lanzado en 1963 como el primer Cosmograph Daytona, con pulsadores de bomba, bisel de acero con taquímetro grabado y el calibre manual Valjoux 722, fue un fracaso comercial: costaba unos 210 dólares y se vendía mal frente al Omega Speedmaster. Para animar las ventas, Rolex encargó a Singer unas esferas “exóticas” con contadores contrastados, numeración Art Decó y pista de minutos roja que el mercado tardó décadas en apreciar. El nombre llegó gracias al actor Paul Newman, que lució la suya —regalo de su esposa Joanne Woodward, con la inscripción “Drive Carefully Me”— durante los años setenta. Cuando esa pieza, dada por perdida, reapareció y se subastó en Phillips Nueva York en octubre de 2017 por 17,75 millones de dólares, se convirtió en el Rolex más caro jamás vendido y reescribió la historia de la relojería.
Como inversión, el 6239 “Paul Newman” es el activo de referencia del mercado vintage. Se calcula que solo uno de cada veinte Daytona de cuerda manual montó esta esfera, y las versiones en oro amarillo son extraordinarias: de unas 14.000 unidades fabricadas, apenas 300 en oro, y de estas se cree que no llegan a diez con esfera Paul Newman. Ese desequilibrio entre oferta y demanda explica los remates recientes: una pieza de oro de 1967 alcanzó en Sotheby’s Ginebra 1,15 millones de francos suizos, casi el doble de su estimación alta, y un acero de configuración idéntica a la del actor se adjudicó en Phillips por 431.800 dólares en 2024, cuando una buena unidad no baja de 100.000 libras. Su elegancia atemporal —esfera de contraste, caja de 37 mm, legibilidad perfecta— y su historia ligada a Hollywood y a las 24 Horas de Daytona lo convierten en el “grail” que define una colección: no la complementa, la corona.
