3Parador de Sigüenza: una fortaleza medieval de lujo
El Parador de Sigüenza ocupa el castillo de los Obispos, una fortaleza levantada en el siglo XII sobre una alcazaba árabe del VIII y restos de un asentamiento romano, que funcionó como residencia episcopal hasta bien entrado el siglo XIX. Su conversión en hotel, dirigida por el arquitecto José Luis Picardo y concluida en 1976, está considerada la intervención más ambiciosa de la red de Paradores a la hora de recrear el ideal de fortaleza medieval: se reconstruyeron almenas, matacanes y el antemuro de la puerta principal, dejando incluso algunas "mellas" a propósito para que la obra no pareciera un pastiche. El resultado es una silueta guerrera que domina la villa desde su punto más alto, con un gran patio de armas con pozo central y una capilla románica del siglo XIII. Por sus muros pasaron el cardenal Mendoza, Fernando VII o las tropas de Napoleón, y Ridley Scott y John Glen lo usaron como escenario de sus películas del V centenario del Descubrimiento.
Dormir aquí es hacerlo dentro de un Bien de Interés Cultural en pleno funcionamiento: las habitaciones combinan mobiliario castellano, camas con dosel y terrazas con vistas al valle, y el restaurante recupera la despensa de la Alcarria, con platos de caza, cabrito asado o setas de temporada. La localización añade otro argumento: a poco más de una hora de Madrid por la A-2, la estancia puede combinarse con la catedral gótica, donde se guarda la célebre escultura del Doncel, y con la ruta de los Pueblos Negros de Guadalajara. Entre los paradores de Castilla-La Mancha, pocos ofrecen una experiencia tan completa de fortaleza habitable; aprovechar el descuento para las noches del 23 al 30 de agosto convierte esta cita medieval en una de las opciones más redondas del verano.
