Guía con los 5 Paradores más espectaculares de Castilla-La Mancha para reservar con descuento del 23 al 30 de agosto

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Parador de Cuenca: colgado sobre la hoz del Huécar

a city on a hill

El Parador de Cuenca ocupa el antiguo convento de San Pablo, levantado en 1523 por el canónigo Juan del Pozo sobre un promontorio que se asoma a la hoz del Huécar. Desde ese balcón de piedra, el edificio mantiene un duelo visual con las Casas Colgadas, esos balcones de madera que desde el siglo XV se precipitan sobre el barranco y componen una de las postales más reconocibles de Castilla-La Mancha. Entre ambos puntos salva el vacío el puente de San Pablo, pasarela de hierro de 60 metros construida en 1902, desde la que se fotografía la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Dormir aquí es despertar con la hoz abrazando el casco antiguo y con la catedral gótica asomada al otro lado, en una posición que no tiene equivalente en la red pública de alojamientos.

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Reformado en los últimos años con una intervención que respeta la esencia monástica, el parador convierte su pasado en un museo habitable: el claustro acristalado exhibe la serie Malevich de Julián Casado, 42 lienzos pintados entre 1978 y 1982, junto a piezas de Gustavo Torner y Fernando Zóbel, impulsores del Museo de Arte Abstracto Español que sigue vivo a unos pasos, dentro de las Casas Colgadas. La antigua capilla funciona como cafetería, el restaurante ocupa el antiguo refectorio y la piscina exterior se asoma al cañón del Huécar. Con 63 habitaciones, varias con vistas a las casas colgadas, y la ciudad vieja al otro lado del puente, pocos establecimientos de la red combinan patrimonio, arte y paisaje con tanta intensidad; de ahí que las noches con descuento del 23 al 30 de agosto se agoten pronto.