"Pensé que se iba a morir y que me iba a morir yo": ‘Dog House’ enfrenta una de sus adopciones más difíciles

La quinta entrega de la segunda temporada de ‘Dog House’ dejó una de las historias más dolorosas de esta etapa del programa. Laura y Sandra llegaron al albergue después de superar experiencias personales y con la intención de encontrar un perro para compartir su vida.

La quinta entrega de la segunda temporada de ‘Dog House’ mostró uno de los procesos de adopción más complicados emitidos hasta ahora. El protagonista de esta historia fue Mollete, un perro con importantes problemas de salud cuya situación terminó condicionando la convivencia con la familia que había decidido darle una oportunidad.

El programa presentado por Chenoa abordó durante su emisión del martes 18 de agosto las dificultades que pueden aparecer cuando una adopción parece encajar en un primer momento, pero las circunstancias obligan a replantear la decisión. En este caso, Laura y Sandra llegaron al albergue con la intención de encontrar un perro que pudiera formar parte de su hogar. Sin embargo, la salud de Mollete hizo que el proceso tomara un rumbo inesperado.

‘Dog House’ pone el foco en la complicada historia de Mollete

‘Dog House’ pone el foco en la complicada historia de Mollete
‘Dog House’ pone el foco en la complicada historia de Mollete - RTVE

La historia comenzó con la llegada de Laura y Sandra a ‘Dog House’. Madre e hija son originarias de Colombia y viven actualmente en Ponferrada, hasta donde llegaron después de decidir cruzar el océano Atlántico en busca de nuevas oportunidades. Durante su presentación explicaron algunos aspectos de su trayectoria personal y las razones que estuvieron detrás de aquel cambio de vida. Entre ellas apareció también una reflexión sobre las dificultades laborales relacionadas con la edad: “A partir de cierta edad ya no hay trabajo”.

Publicidad

Para Laura, además, la búsqueda de un perro tenía un significado particular. Durante buena parte de su vida había sentido miedo hacia estos animales. Ella misma explicó que había pasado por una etapa de “pánico” que terminó transformándose gracias a su expareja. Esa experiencia hizo que su relación con los perros cambiara por completo y permitió que se planteara la posibilidad de incorporar uno a su familia.

El equipo de ‘Dog House’ comenzó entonces a buscar el animal que pudiera encajar con ellas. La primera opción fue Rima, pero el encuentro no consiguió generar la conexión que se esperaba. Después de conocerla, las participantes asumieron que no se había producido el vínculo necesario para continuar adelante con el proceso. “Me sabe fatal”, fue la reacción ante aquella primera tentativa fallida.

La situación cambió cuando apareció Mollete. La llegada del perro provocó una reacción completamente distinta en Laura y Sandra, que quedaron cautivadas desde el primer momento. “Qué carita tan preciosa”, expresaron al verlo. Todo parecía indicar que la segunda oportunidad podía terminar de manera positiva, aunque el personal del albergue ya conocía las limitaciones físicas del animal y decidió advertirles antes de que se produjera la convivencia.

El problema de salud de Mollete cambia la adopción

El cuidador explicó a las participantes que Mollete debía recibir unos cuidados específicos. Su estado de salud impedía que realizara demasiado ejercicio y era necesario evitar situaciones que pudieran alterarlo. La recomendación fue clara: “Tiene un problema respiratorio, no puede hacer ejercicio excesivo, así que no lo revolucionéis demasiado. Que esté más tranquilito con vosotras”.

Durante el primer contacto, nada hacía pensar que la historia fuera a terminar de forma negativa. Laura y Sandra conectaron rápidamente con Mollete y decidieron avanzar con la experiencia. El animal se marchó con ellas para comenzar una etapa de adaptación en casa, mientras el equipo de ‘Dog House’ esperaba comprobar cómo evolucionaba la convivencia fuera del entorno del albergue.

Sin embargo, las primeras jornadas terminaron poniendo de manifiesto que la situación era más delicada de lo previsto. Los paseos, por ejemplo, se convirtieron en un problema debido a que Mollete “se agitaba” mucho. La actividad física podía resultar especialmente peligrosa porque el perro sufría un problema congénito en el cráneo que afectaba directamente a su capacidad para respirar.

La experiencia hizo que Laura y Sandra comenzaran a valorar si realmente podían ofrecerle las condiciones que necesitaba. El problema no estaba relacionado con la falta de cariño hacia Mollete, sino con la preocupación por su bienestar y con la responsabilidad que suponía hacerse cargo de un animal que requería cuidados especiales.

Publicidad

Laura relata el momento que hizo cambiar de opinión a la familia

Uno de los momentos más duros de ‘Dog House’ llegó cuando Laura recordó lo ocurrido durante la convivencia. La situación que vivió con Mollete fue suficiente para que el miedo sustituyera a la ilusión inicial. “Cuando vi a Mollete sin respirar pensé que se iba a morir y que me iba a morir yo”, aseguró.

La experiencia resultó especialmente complicada porque la familia ya había establecido un vínculo con el perro. La decisión de interrumpir una adopción después de haber conectado con el animal no fue sencilla. Sin embargo, el episodio dejó claro que el cariño por sí solo no siempre es suficiente cuando existen necesidades médicas que requieren atención especializada.

En el caso de Mollete, su problema respiratorio estaba relacionado con una malformación congénita en el cráneo. Esa condición “Le impide respirar” y hacía necesario controlar el nivel de actividad del animal. Los paseos y cualquier situación que provocara una excesiva agitación podían convertirse en un riesgo.

Por eso, Laura y Sandra tuvieron que tomar una decisión que inicialmente no habían contemplado. El proceso de ‘Dog House’ había comenzado con la expectativa de encontrar un compañero para su hogar, pero terminó con la conclusión de que Mollete necesitaba otro tipo de entorno.

Una adopción frustrada por el bienestar del animal

La decisión final fue no continuar adelante con la adopción. Para las participantes, asumir que no podían proporcionar a Mollete las condiciones que necesitaba resultó doloroso, especialmente después de la conexión que habían experimentado durante los primeros encuentros.

“Lo mejor es que el perrito esté con personal especializado”, explicó la familia al valorar lo sucedido. La frase resume el motivo que terminó imponiéndose sobre el deseo inicial de llevarse al animal a casa. La prioridad pasó a ser encontrar para Mollete un espacio donde sus problemas de salud pudieran recibir la atención adecuada.

El episodio de ‘Dog House’ también permitió mostrar una parte menos sencilla de los procesos de adopción. La convivencia puede revelar circunstancias que no siempre son evidentes durante un primer encuentro y, cuando existen problemas de salud, las decisiones deben tomarse pensando en las necesidades concretas del animal.

En esta historia, el desenlace no estuvo marcado por una falta de afecto. Laura y Sandra llegaron a sentir un vínculo muy fuerte con Mollete, pero también comprendieron que su cuidado exigía unas condiciones que ellas no estaban seguras de poder garantizar.