Esto le pasa a tu salud mental en redes sociales cuando buscas aprobación, explicado sin drama

El psicólogo Marino Pérez Álvarez advierte de cómo los 'likes' alimentan un individualismo que nos aleja de los demás. Y deja una idea clave para reconocer el problema antes de que la autoestima lo pague.

Reconócelo: tu salud mental y las redes sociales chocan cada vez que publicas algo buscando aprobación.

El psicólogo clínico Marino Pérez Álvarez lo explica sin rodeos en un análisis que recoge Infosalus: la búsqueda constante de aprobación digital no es un pasatiempo inocente. Es, según su lectura, una trampa que alimenta un individualismo cada vez más normalizado.

Su mirada va más allá de los 'selfis'. Recorre piezas que parecen sueltas: las fotos cuidadosamente seleccionadas, los 'likes' que caen como caramelos, las mascotas que nos ofrecen amor incondicional, los dispositivos diseñados para el placer individual y hasta los robots capaces de mostrarnos una empatía aparente. Todo eso, en apariencia tan distinto, comparte un denominador común: nos entrena para estar más pendientes de nosotros mismos que de quienes tenemos al lado.

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Por qué los 'likes' enganchan más de lo que crees

El ser humano siempre ha querido caer bien. La novedad es que ahora llevamos un medidor de aprobación en el bolsillo, y ese medidor actualiza la autoestima en tiempo real. Cada publicación se convierte en una pequeña competición por el aplauso ajeno. No hay pausa ni centro de control.

El problema no es el aplauso aislado. Es la repetición: publicar, esperar, comparar, volver a publicar. Las redes meten esa secuencia en un bucle infinito, y el cerebro agradece cada notificación como si fuera un premio. Luego llega el silencio, y con el silencio, la duda.

La conexión digital te promete cercanía, pero puede dejarte más centrado en ti mismo que en los demás.

La trampa del individualismo: te venden conexión y pagas con ansiedad

Aquí está el matiz que más me ha hecho pensar: los 'likes' no solo miden cuánto gusta tu contenido. También alimentan la idea de que tu valor depende de la reacción de los demás. Y eso, en plena era de la hiperconexión, es una contradicción enorme.

No es que las plataformas sean el demonio. Es que nos ponen la recompensa demasiado a mano y la retiran a la misma velocidad. Ese sube y baja emocional acaba desgastando la paciencia y la autoestima, sobre todo si el tiro sale mal.

Se supone que las redes sirven para relacionarnos, para encontrarnos con amigos o para descubrir un plan. Pero si lo que de verdad buscamos es un refuerzo constante, la relación queda en segundo plano. Pasamos de estar con los demás a representar una versión de nosotros mismos que necesita aplausos para sostenerse.

No es apagar el móvil: es entender qué buscas cuando publicas

No es la primera vez que un psicólogo clínico advierte de este desajuste. La diferencia aquí es el foco: detectar cuándo publicas por placer y cuándo por necesidad de recompensa es el verdadero punto de inflexión. No hace falta borrarse de todas las redes ni romper el teléfono.

A mí me vale como recordatorio: si subo una foto y siento ansiedad por los 'me gusta', el problema no es la foto. Es la expectativa. Y las expectativas, con un poco de práctica, se pueden desmontar.

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🧠 Para soltarlo en la cena

Perseguir likes entrena a tu autoestima para depender del exterior.