Del plan de chips solo se han movilizado 2.248 millones de los 12.250 previstos. Un 82% menos de lo anunciado. Lo ha admitido este jueves en el Congreso el ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
El también vicepresidente primero compareció ante la Cámara para repasar el despliegue del Plan de Recuperación, el canal por el que España recibe los fondos europeos del programa Next Generation EU. En su intervención destacó los 1.150 millones para el 5G, los 850 de ciberseguridad para la administración y los cerca de 3.000 del hidrógeno renovable. En ese repaso no apareció el PERTE Chip, el mayor programa industrial del plan.
Cuánto dinero se ha quedado por el camino
De los 12.250 millones asignados inicialmente al PERTE Chip, apenas se han movilizado 2.248. Traducido: casi 10.000 millones siguen sin desplegarse.
El programa se articula en cuatro ejes. El refuerzo científico se lleva 1.165 millones; la estrategia de diseño, 1.330; la dinamización de la industria TIC, 400; y la construcción de plantas de fabricación, 9.350, cerca del 76% del total. La ejecución del eje de las fábricas apenas llega al 10%, mientras que en los otros tres se mueve entre el 60% y el 70%.
La Comisión Europea ya lo señaló en su Informe de la Década Digital 2026. Bruselas habló de un 'retroceso significativo' respecto a las expectativas de liderazgo y soberanía digital del país y atribuyó el desfase a los cambios geopolíticos, a la falta de inversión privada y a los retrasos en la asignación de fondos. Su recomendación pasa por acelerar la llegada del dinero público a los proyectos estratégicos.
Por qué el dinero no ha llegado a las fábricas
El problema arranca en el diseño. 'El enfoque estaba centrado en competir con las fábricas de silicio de Estados Unidos, China o Taiwán, pero ese modelo no encaja con el ecosistema industrial español', resume Alfonso González, gerente de la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI). Según su lectura, los 9.000 millones reservados para plantas se quedaban cortos desde el primer día.
El dinero europeo ha acabado en talleres de menor escala, no en la gran planta de chips que se llegó a plantear.
La comparación internacional ayuda a dimensionarlo. Intel anunció en 2024 una inversión de 32.000 millones de dólares para levantar dos fábricas en Arizona. Con ese baremo, los 9.350 millones reservados en España quedaban lejos de lo que exige una planta de ese tamaño.
Con ese escenario, el Gobierno reorientó su estrategia hacia tecnologías menos intensivas en capital. Es el caso del proyecto de chips fotónicos de Vigo, que ha recibido 3 millones del PERTE. Según las estimaciones del sector, se han instalado en España al menos 11 fábricas de chips desde que arrancaron los fondos europeos, casi todas de menor escala y sin contar las plantas de ensamblaje.
De la gran fábrica a una red de talleres
El caso español no es un accidente aislado, pero sí tiene una particularidad: aquí no existía la base industrial previa. Alemania lleva décadas con cadenas de valor completas, proveedores y clientes concentrados en el mismo territorio. España partía sin ese ecosistema y los 9.000 millones para plantas no bastaban para construirlo desde cero.
Por eso la apuesta se ha girado hacia proyectos más pequeños, como los chips fotónicos, un segmento donde el país puede competir sin necesitar miles de millones. Quienes defienden el nuevo enfoque lo consideran más realista y ajustado al tejido productivo. Quienes lo critican señalan que España pierde peso en la parte más estratégica de la cadena.
La pelota está ahora en Bruselas. La Comisión Europea ha planteado una segunda fase de la Chips Act, la norma con la que la UE quiere reducir su dependencia exterior en semiconductores. El objetivo no es fabricar todo en Europa, sino controlar las partes clave y diversificar proveedores. Habrá que seguir el próximo Informe de la Década Digital.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El Gobierno admite en el Congreso que el PERTE Chip solo ha movilizado 2.248 de los 12.250 millones previstos, un 82% menos.
- Por qué te importa: Son fondos europeos destinados a modernizar la industria y crear empleo cualificado que no se están ejecutando al ritmo previsto.
- A quién afecta: A las empresas de tecnología, a los profesionales del sector de los semiconductores y al resto de la economía que depende de los fondos Next Generation.
- Hacia dónde vamos: El Gobierno reorienta la estrategia hacia proyectos pequeños, como los chips fotónicos, mientras la UE prepara una segunda fase de la Chips Act.



