Guerra familiar en los Lakers: Jeanie Buss impugna la venta de acciones a Kushner e Iger

Cinco de los seis hermanos Buss votaron a favor del acuerdo y solo Jeanie se abstuvo. Ahora la presidenta angelina lleva la venta del 17,8% a los tribunales para frenar el último golpe de timón en la franquicia.

La guerra familiar de los Lakers ya no va a puerta cerrada: Jeanie Buss impugna la venta del 17,8% de la franquicia. La presidenta angelina pasa al ataque después de que cinco de sus seis hermanos cerraran ayer el acuerdo con Josh Kushner y Bob Iger. Y lo ha hecho con la contundencia de quien se siente traicionada por los suyos. El culebrón Buss entra en los tribunales y amenaza con reventar la sala de máquinas de la franquicia.

Salseo-O-Meter

Nivel de salseo: 9/10. Hermanos contra hermana, un 17,8% de poder en juego y una abstención que ya es un torpedo en la línea de flotación familiar. Esto no es un partido de la NBA, es una telenovela con aros, accionistas y apellidos ilustres.

La votación que ha roto a la familia

Según varios medios en Estados Unidos, la presidenta de la franquicia va a impugnar la operación. La sesión fue de película: cinco de los seis hermanos votaron a favor de vender el 17,8% de la franquicia angelina que todavía controlaba la familia.

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La única abstención fue la de Jeanie, que ahora quiere tumbar el acuerdo en los tribunales. El choque no es nuevo: la fuente original recuerda que ella misma protagonizó hace tiempo un movimiento que sus hermanos vivieron como una traición.

El paquete se vende a Josh Kushner, inversor con un historial largo en empresas de consumo y hermano del yerno de Donald Trump, y a Bob Iger, uno de los ejecutivos más influyentes, de la era moderna de Disney. El tándem comprador no llega para hacer turismo: la apuesta es colocar la franquicia bajo un control más corporativo y menos familiar. La vieja guardia Buss, mientras tanto, asiste al desembarco con los machetes fuera.

El movimiento de Jeanie no es una pataleta mediática: va a por la nulidad de la operación. La impugnación apunta directamente al corazón del acuerdo que sus hermanos cerraron con los nuevos inversores. Si un juez le da la razón, la venta se congela y la familia vuelve a la casilla de salida. La abogacía angelina ya se frota las manos con un caso que mezcla derecho societario, rencores familiares y mucha, mucha prensa.

La guerra no es por el 17,8%: es por quién cuenta el relato de la familia.

Por qué medio Twitter está llorando

La reacción en redes no se ha hecho esperar. Los fans de la franquicia están divididos entre quienes ven a Jeanie como última defensora del legado de Jerry Buss y quienes creen que la entrada de Kushner e Iger huele a giro total en la propiedad. El nombre de la presidenta lleva horas escalando en X, mezclado con memes de Succession y con el recuerdo de aquella vieja traición familiar que marcó el inicio del culebrón. En la redacción ya lo hemos puesto dos veces en bucle.

De puertas afuera, la votación fue legal: cinco de seis es mayoría de sobra. De puertas adentro, el detalle que todo el mundo se ha saltado es que Jeanie no votó en contra, se abstuvo. Esa diferencia jurídica puede ser la clave de la impugnación que viene. Porque una cosa es oponerse y salir derrotada, y otra muy distinta es reservarse el as de los tribunales sin mancharse las manos en la junta.

En los foros de la NBA, el debate está servido: ¿es legítimo que una hermana pueda frenar lo que la mayoría aprueba? La afición no se pone de acuerdo ni en las formas, y eso es exactamente lo que convierte el caso en carne de portada. Hay quien pide estabilidad para el equipo, hay quien quiere sangre en los tribunales. La única certeza es que los Lakers vuelven a ser noticia lejos de la pista.

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El poder ya no entiende de lazos de sangre

El precedente de fondo es que ya no hay espacio para dinastías cerradas. La NBA lleva años empujando hacia un modelo más corporativo y la familia Buss, con su guerra abierta, se ha convertido en el ejemplo perfecto de lo frágil que es un imperio cuando el dinero llama a la puerta. Para quien quiera repasar la historia de la franquicia desde la era Jerry Buss, el salto de dinastía a culebrón está más documentado de lo que parece.

No es la primera franquicia que pasa por un culebrón de propiedad, pero sí una de las pocas en las que la disputa se pelea con el apellido por delante. El salto de un negocio deportivo a una telenovela familiar ya no tiene marcha atrás.

La lectura es clara: si la venta se confirma, Kushner e Iger refuerzan su posición en la gestión y Jeanie pierde la última trinchera. Si la impugnación prospera, la guerra se alarga meses y la directiva queda en el aire justo en plena planificación de la temporada. Lo que toca ahora es mirar a los juzgados: el próximo capítulo lo van a escribir abogados y jueces, no balones. Y ojo con el calendario, porque cada día de niebla accionarial es un día menos de margen para construir la plantilla. La web oficial de los Lakers sigue informando de la actualidad del equipo, ajena por ahora al terremoto accionarial.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: Jeanie Buss impugna la venta del 17,8% de los Lakers a Josh Kushner y Bob Iger.
  • 🔥 Por qué arde: Cinco de sus seis hermanos votaron a favor y ella se abstuvo en una guerra familiar que estalla en público.
  • 📲 Lo que viene: Una batalla judicial por el control de la franquicia con la gestión deportiva en el aire.