Eurovisión prepara una nueva edición con modificaciones importantes en su reglamento. La Unión Europea de Radiodifusión ha aprobado un conjunto de cambios que afectan a cuestiones tan relevantes como la sede del festival, la edad mínima de los participantes, el uso de voces pregrabadas y el sistema de votación de las semifinales.
Una de las novedades que más atención ha despertado está relacionada con la organización del certamen. Durante décadas, el país vencedor ha tenido como regla general la posibilidad de recibir la siguiente edición. Sin embargo, el nuevo marco establece que ganar Eurovisión ya no garantizará automáticamente que ese país pueda convertirse en anfitrión.
La modificación adquiere especial relevancia en un contexto de tensiones geopolíticas, ya que la nueva normativa contempla expresamente la posibilidad de impedir que el ganador organice el festival si existen circunstancias que puedan comprometer su seguridad o la celebración del acontecimiento.
Eurovisión ya no garantiza al ganador organizar la siguiente edición

La principal novedad del reglamento de Eurovisión afecta directamente a la sede del festival. Hasta ahora, la tradición establecía que el país ganador acogiera la siguiente edición, pero la UER ha introducido un mecanismo que permite apartar esa obligación cuando existan riesgos relacionados con la situación geopolítica o con la seguridad.
Según el nuevo marco, la televisión pública encargada de organizar el concurso quedará automáticamente inhabilitada para ejercer como anfitriona si las circunstancias de su país hacen imposible garantizar las condiciones necesarias para celebrar el evento. En ese caso, la UER podrá analizar la situación antes de confirmar la sede.
El organismo también podrá solicitar una evaluación de seguridad independiente para comprobar si existen garantías suficientes. Esta valoración se realizará tras consultar al Reference Group, el órgano que participa en las decisiones relacionadas con el certamen.
El cambio supone una modificación relevante en la historia de Eurovisión, porque separa dos cuestiones que durante años habían estado estrechamente vinculadas: ganar el concurso y albergar la siguiente edición. A partir de ahora, el resultado artístico no será suficiente por sí solo para determinar dónde tendrá lugar el festival.
El precedente de Ucrania explica una parte de la reforma

La nueva normativa de Eurovisión encuentra uno de sus antecedentes más claros en lo ocurrido en 2023. Ucrania ganó la edición de 2022, pero su situación de guerra impidió que pudiera organizar el concurso al año siguiente. Finalmente, Reino Unido asumió la celebración en Liverpool junto a la BBC. El país británico había terminado en segunda posición en la edición ganada por Ucrania y tomó el relevo como sede debido a las circunstancias excepcionales.
El nuevo reglamento pretende establecer de manera mucho más precisa cómo debe actuar la organización cuando el ganador no reúne las condiciones para convertirse en anfitrión. La UER podrá seleccionar a otra televisión pública para hacerse cargo del festival y esa cadena asumirá directamente todos los derechos y responsabilidades vinculados a la organización.
La diferencia respecto al precedente de 2023 es importante. La televisión escogida como alternativa actuará por derecho propio como anfitriona y no en representación de la cadena del país ganador. De esta manera, las normas dejan definido de antemano el mecanismo que debe aplicarse si las circunstancias obligan a cambiar de sede.
La UER aclara además que la decisión sobre dónde se celebra Eurovisión no afectará a la participación del país ganador ni modificará el resultado conseguido en el concurso. El ganador seguirá siendo reconocido como tal aunque no pueda organizar la siguiente edición.
La edad mínima para competir en Eurovisión sube a los 18 años
El reglamento aprobado para Eurovisión 2027 incorpora también una modificación relacionada directamente con los artistas participantes. La edad mínima se elevará de los 16 a los 18 años. La nueva norma establece además un criterio concreto para determinar la edad. No será suficiente con que el participante tenga 18 años el día de la final, sino que deberá haber alcanzado esa edad en la fecha del primer ensayo.
El cambio tiene consecuencias directas para quienes aspiraban a participar en las preselecciones nacionales. Los artistas que tengan 16 o 17 años quedarán fuera de las candidaturas de cara a la edición de 2027, aunque cumplan los 18 posteriormente durante el proceso. Se trata de una modificación significativa porque altera el acceso de los artistas jóvenes al concurso. Durante los últimos años, Eurovisión había permitido la participación de intérpretes desde los 16 años, pero el nuevo reglamento establece ahora un límite superior.
Se endurecen las normas sobre voces pregrabadas

La organización de Eurovisión también ha revisado las reglas relacionadas con las pistas de acompañamiento y las voces pregrabadas. El objetivo es establecer con mayor precisión qué elementos pueden utilizarse durante una actuación sin sustituir la interpretación principal. A partir de las nuevas normas, la voz principal del artista deberá escucharse siempre en directo. Será esa interpretación la que acompañe a la melodía principal del tema y no podrá ser reemplazada por una grabación.
Las pistas pregrabadas continuarán permitiéndose, pero con una limitación clara: no podrán imponerse ni sustituir la voz principal que el cantante realiza sobre el escenario. Esto permite conservar determinados elementos de producción sin alterar el carácter directo de la actuación.
El reglamento también refuerza las restricciones contra herramientas destinadas a modificar artificialmente la interpretación vocal. Entre las limitaciones se mantienen la oposición al uso de sistemas de corrección de tono como el auto-tune y la prohibición del lip sync o playback. La reforma pretende así establecer una frontera más clara entre los recursos técnicos permitidos y aquellas herramientas que puedan alterar la interpretación vocal que el público escucha durante la actuación.
Las semifinales de Eurovisión todavía no tienen una fórmula definitiva
Otro de los cambios que quedarán pendientes de definir completamente afecta a las semifinales de Eurovisión 2027. La UER ha establecido que el televoto volverá a tener un papel central en estas fases eliminatorias, pero todavía no ha cerrado si los jurados profesionales también participarán.
El nuevo reglamento contempla la posibilidad de incorporar nuevamente a estos jurados, aunque todavía no se ha determinado qué porcentaje tendría su valoración frente al voto de los espectadores. La decisión permanece abierta después de la revisión anual realizada por el Reference Group.
La cuestión resulta especialmente relevante porque el sistema había cambiado recientemente. En la última edición celebrada en Viena, cada semifinal repartió el resultado entre un 50% correspondiente al público y otro 50% procedente de los jurados profesionales.
Ese modelo podría modificarse apenas un año después de su recuperación. La UER tendrá que decidir finalmente si mantiene únicamente el televoto como criterio para las semifinales o si vuelve a introducir la valoración profesional dentro de una fórmula todavía pendiente de concretar.



