El IPC de septiembre se dispara al 4,9% interanual, seis décimas más que en agosto y su nivel más alto desde 2023, según los datos publicados por el INE.
Y el golpe ya no es solo de la gasolinera. Los alimentos acumulan una subida del 2,7% en un año, así que esa sensación de que el carro de la compra cuesta más cada vez que pasas por caja tiene respaldo en las cifras. El IPC, el Índice de Precios al Consumo (que mide cuánto sube la vida), confirma la cuesta arriba.
Qué se ha encarecido exactamente (y qué no)
Los combustibles y lubricantes para vehículos personales son el principal motor de esta subida. Suben, mientras que en septiembre de 2025 bajaron. También aprietan los paquetes turísticos, cuyos precios descienden menos que en el mismo mes del año pasado.
El dato que más preocupa es la inflación subyacente (la que mide los precios sin contar los alimentos sin elaborar ni los productos energéticos). Se ha colocado en el 3,1%, dos décimas más, y vuelve a superar el 3% después de más de dos años por debajo. Cuando el indicador que debería estar más tranquilo se mueve, mala señal.
En términos mensuales, los precios han subido tres décimas respecto a agosto. Es menos que las siete décimas que se anotaron el mes anterior, pero seguimos sumando al alza. La cesta de la compra ya no es un susto puntual.
El origen de todo está fuera. El petróleo brent se ha mantenido muchos días de septiembre por encima de los 100 dólares el barril, y eso se traslada rápido a la gasolinera. La tensión con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz tienen los mercados del crudo con el pulso acelerado.
Un barril por encima de los cien dólares no es solo una noticia financiera: es la gasolina que pagas y el pan que sube.
Los datos completos sobre la variación del IPC que publica el INE confirman una tendencia al alza que ya venía de meses anteriores y que no tiene pinta de frenarse.
Por qué la gasolina te está subiendo la cesta del súper
Aquí está el detalle que cambia todo. Cuando los carburantes suben, no solo lo notas al llenar el depósito. El transporte, de mercancías, la maquinaria agrícola y la distribución de alimentos dependen del diésel. Si el gasóleo cuesta más, cada eslabón de la cadena sube su precio para cubrir costes.
Eso es lo que se llama inflación de segunda ronda. El encarecimiento puro de la energía se contagia al resto de productos y servicios. Y ahí entra lo que pagas en la frutería, la panadería o el bar de la esquina.
Para entendernos: si tu sueldo no ha subido un 4,9% este último año, has perdido poder de compra. Si no ha subido un 2,7%, la cesta de la compra se come más de lo que ganas. Afecta a todo el mundo, pero golpea con más fuerza a quien tiene menos margen a fin de mes.
Lo que ya pasó en 2022 (y en lo que esta vez se parece)
Esto ya lo hemos vivido. En 2022, la guerra de Ucrania disparó los precios de la energía y la inflación superó el 10%, con la subyacente descontrolada durante meses. Ahora el relato es parecido: un conflicto internacional, un cuello de botella energético y una subida que se contagia a todo lo demás.
La diferencia está en el punto de partida. La inflación general arranca por debajo de lo que empezó entonces, pero la subyacente vuelve a repuntar justo cuando parecía controlada. Y con los precios a este ritmo, quien tenga una hipoteca variable ya sabe lo que le espera en la próxima revisión del Euríbor (el índice al que se referencia la mayoría de hipotecas variables en España).
Lo que importa para tu bolsillo es esto: la inflación no es solo el precio de la gasolina, es el precio de llenar la nevera. Con el petróleo por las nubes y Ormuz en el aire, no tiene pinta de relajarse en las próximas semanas. Toca mirar la próxima revisión del Euríbor y, ya que estamos, la letra pequeña de la nómina.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El IPC sube al 4,9% interanual en septiembre y los alimentos se encarecen un 2,7%.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier hogar que llene la nevera, y más a quien tiene sueldo ajustado o hipoteca variable.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Revisar la próxima renovación de la hipoteca si es variable y ajustar el presupuesto del súper.



