Santa Clara de Asís, santoral de hoy 11 de agosto

Santa Clara murió un 11 de agosto, hace más de setecientos años, y sin embargo su nombre sigue apareciendo cada mañana en el santoral que consultan miles de personas en España. No es casualidad: pocas figuras del catolicismo medieval dejaron una huella tan concreta como ella, que renunció a una vida de nobleza para fundar una orden que hoy sigue activa en decenas de países.

Nació en Asís en 1194, en el seno de una familia acomodada, y a los dieciocho años tomó una decisión que cambiaría su destino: escuchar una predicación de Francisco de Asís y abandonarlo todo esa misma noche. Fue el inicio de una historia que la Iglesia sigue contando cada verano.

Quién fue realmente Santa Clara

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Clara no fue una santa de milagros lejanos, sino una mujer de decisiones firmes. La noche del Domingo de Ramos de 1212 huyó de casa de su padre y se dirigió a la Porciúncula, donde los frailes franciscanos la esperaban con antorchas. Allí renunció a sus vestiduras nobles y cambió su vida para siempre, un gesto que su propia familia intentó revertir por la fuerza sin éxito.

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Poco después se instaló en el monasterio de San Damián, donde permanecería más de cuarenta años hasta su muerte. Fue allí donde escribió la primera regla de vida religiosa redactada por una mujer, un documento que rompía con las normas monásticas tradicionales y que el Papa aprobaría solo dos días antes de que ella falleciera.

De la pobreza radical a patrona de la televisión

Santa Clara defendió durante toda su vida un ideal de pobreza absoluta que llegó a enfrentarla con varios papas, empeñados en que su convento aceptara bienes materiales. Ella se negó siempre, y consiguió en 1216 el llamado Privilegio de la Pobreza, un documento único que garantizaba que nadie podría obligar a su comunidad a poseer propiedades. Con el tiempo, sus seguidoras adoptaron el nombre de Clarisas en su honor, y la orden se extendió por todo el mundo.

Su fama, sin embargo, dio un giro inesperado en el siglo XX. En 1958 el papa Pío XII la nombró patrona de la televisión y las telecomunicaciones, recordando un episodio en el que, estando gravemente enferma, aseguraba haber "visto" una misa proyectada en la pared de su celda. Ese relato medieval convirtió a una monja del siglo XIII en la protectora espiritual de un invento que ni siquiera existía en su época.

El milagro que la hizo leyenda en Asís

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Hay un episodio que los propios habitantes de Asís siguen recordando como fiesta local: en 1241, cuando las tropas del emperador Federico II amenazaban con destruir la ciudad, Clara se hizo trasladar hasta la puerta del convento, tomó el cáliz con el Santísimo Sacramento y rezó de rodillas pidiendo protección. Según la tradición, los atacantes se retiraron sin explicación aparente.

Un año antes había vivido una escena similar, cuando soldados sarracenos llegaron a asediar San Damián y ella, postrada por la enfermedad, logró que se retiraran con el mismo gesto de fe. Estos episodios consolidaron su imagen como defensora de su comunidad incluso en los momentos de mayor fragilidad física, algo que sus biógrafos no dejaron de subrayar.

Un legado que sigue vivo en España

La devoción a Santa Clara no se quedó en Italia. En España existen numerosos conventos de Clarisas que continúan la vida contemplativa que ella diseñó hace ocho siglos, muchos de ellos conocidos por su repostería artesanal, vendida a través del histórico torno del convento. La tradición de las monjas clarisas sigue atrayendo a quienes buscan un contacto directo con una forma de vida que apenas ha cambiado desde la Edad Media.

Su figura también inspiró una curiosa costumbre popular: desde la Edad Media, las novias ofrecían huevos a Santa Clara para pedir buen tiempo el día de su boda, una tradición vinculada a su patronazgo sobre el clima despejado. Entre sus advocaciones también figuran los orfebres, los videntes y quienes trabajan con la comunicación a distancia, un abanico que pocos santos comparten.

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Entre las costumbres asociadas a su festividad destacan:

  • Visitas a conventos de Clarisas que abren sus puertas ese día
  • Compra de dulces conventuales elaborados por las propias monjas
  • Oraciones especiales para quienes trabajan en medios de comunicación
  • Peregrinaciones a la basílica de Santa Clara en Asís, donde reposan sus restos

Por qué su historia sigue resonando hoy

En un tiempo dominado por la inmediatez y el ruido digital, la figura de Santa Clara conecta con algo que muchas personas buscan sin saberlo: la idea de que renunciar a lo superfluo puede ser también una forma de libertad. Su decisión de abandonar los privilegios de su cuna no fue un gesto de resignación, sino una elección consciente que sostuvo durante más de cuatro décadas sin titubear.

Los expertos en historia de la espiritualidad coinciden en que figuras como la suya seguirán teniendo relevancia mientras exista una pregunta de fondo sobre qué significa vivir con menos para ganar en sentido. Su legado como fundadora de las Clarisas demuestra que las ideas radicales, cuando se sostienen con coherencia, pueden atravesar los siglos sin perder fuerza.