La Sagrada Familia encara su última gran obra: quién diseñará la fachada de la Gloria

El patronato estudia desde diciembre de 2025 los proyectos de Miquel Barceló, Cristina Iglesias y Javier Marín. La decisión sigue aplazada y depende también de la expropiación de los vecinos de la calle Mallorca.

La Sagrada Familia ya está terminada en altura, pero todavía le falta su gran puerta: la fachada de la Gloria. La basílica de Barcelona afronta estos meses la decisión más esperada de su historia reciente.

No es una fachada cualquiera. Gaudí la concibió como el gran acceso al templo, con una escalinata monumental, y es la única de las tres que sigue sin autor y sin fecha.

Desde diciembre de 2025, el patronato de la Sagrada Familia estudia tres propuestas para esa portada: las de Miquel Barceló, Cristina Iglesias y el escultor mexicano Javier Marín. Tres artistas aspiran a firmar la última gran obra del templo y ninguno ha sido descartado.

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La decisión se esperaba para los meses de verano y continúa aplazada. 'Los proyectos siguen en proceso de estudio. Hace falta más tiempo para tomar una decisión y que sea la acertada', ha admitido Jordi Faulí, arquitecto director de obras del templo.

El propio Faulí ha dejado abiertas todas las posibilidades: que se elija a uno de los tres creadores, que intervengan varios en distintas partes del conjunto o que ninguna de las propuestas se considere adecuada y haya que explorar otros caminos. El patronato de la Sagrada Familia prefiere esperar antes que precipitarse.

Decidir la fachada de la Gloria no es elegir un estilo, sino cerrar la última página de un templo que lleva más de un siglo escribiéndose.

Tres proyectos sobre la mesa para la fachada de la Gloria

Los tres nombres comparten prestigio internacional, aunque sus lenguajes artísticos son muy distintos. El mallorquín Miquel Barceló es uno de los creadores españoles con mayor proyección internacional, con una obra que va de la pintura a la cerámica.

Cristina Iglesias aporta una mirada escultórica muy ligada al espacio y a los materiales, mientras que Javier Marín llega desde México con una escultura de figura humana de gran presencia.

Queda un interrogante que solo el patronato puede resolver: si la Gloria llevará una firma única o si se repartirá entre varios artistas. De momento no hay fecha para el anuncio.

Todo sigue abierto.

Por qué la Gloria es la fachada más compleja del templo

Gaudí solo pudo ver terminada en vida la fachada del Nacimiento. La de la Pasión llegó en los años ochenta, cuando Josep Maria Subirachs firmó un conjunto mucho más abstracto y trágico, centrado en la muerte y la resurrección de Jesús. Faltaba la tercera: la del juicio final y la gloria eterna.

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La diferencia no es solo de tamaño. La Gloria está pensada como el gran zaguán de la basílica: por ahí entra el visitante y ahí desemboca la escalinata que Gaudí imaginó para conectar el templo con la ciudad. Es un templo expiatorio, sostenido por donativos, y aspira a funcionar como un relato completo.

Añadir una tercera fachada significa, además, convivir con dos lenguajes ya construidos: el naturalismo del Nacimiento y la geometría dura de la Pasión. Cualquier artista que llegue a la Gloria tendrá que dialogar con con ambos.

El reto es mayúsculo.

Lo que falta para que la Gloria sea realidad

Hay un obstáculo previo que no depende del arte. Sin la expropiación de los vecinos no habrá fachada de la Gloria: delante del templo se levanta un edificio de viviendas de la calle Mallorca, construido en los años sesenta, que ocupa el suelo donde debería desplegarse el conjunto.

Xavier Martínez, director general de la Junta de Construcción, ha explicado que las negociaciones están muy avanzadas, pero que aún no existe calendario. La basílica ha ofrecido trasladar a los residentes a un solar adyacente de su propiedad.

La obra, mientras tanto, no se detiene.

Con la licencia actual ya se trabaja en las torres de 120 metros de la fachada de la Gloria, las únicas cuya base no llega al suelo. Gaudí las apoyó sobre columnas bifurcadas que las sostienen a unos 30 o 40 metros de altura, un recurso pensado para dejar libre la gran plaza de acceso. La basílica de Barcelona ya alcanza los 172,5 metros con la torre de Jesucristo.

El impulso de los últimos meses ha sido notable. La visita del Papa León XIV marcó un antes y un después: su misa del 10 de junio, en el centenario de la muerte de Gaudí, y la bendición de la torre de Jesucristo colocaron el templo en el centro mediático mundial.

Entre el 1 y el 10 de junio se publicaron 41.000 noticias sobre la Sagrada Familia, 31.000 de ellas internacionales, y la comunidad del templo en redes creció un 123% este año.

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La respuesta del público también ha sido masiva. España se ha convertido en el primer país de origen de los visitantes, con unas 400.000 personas, por delante de Estados Unidos, y el templo trabaja al máximo de su capacidad. Xavier Martínez confía en que la obra pueda darse por terminada en una década.

Falta saber si el nombre que firme la Gloria se conocerá antes o después de esa cuenta atrás. La última gran decisión artística del templo se tomará con calma. Merece la pena seguirle la pista.

Cómo visitarla mientras se decide la Gloria

Quien quiera conocer el estado actual de las obras puede consultar horarios y entradas en la web oficial de la basílica, donde se detallan las condiciones de cada tipo de visita.

El habitual sorteo de 20.000 plazas para las puertas abiertas durante las Fiestas de la Mercè, del 24 al 27 de septiembre, ha recibido este año más de 133.000 solicitudes. La expectación que dejó la visita papal se sigue notando también en estas jornadas de acceso gratuito.

Ficha técnica

  • Título: Fachada de la Gloria, proyecto pendiente de adjudicación.
  • Autor o autora: Miquel Barceló, Cristina Iglesias y Javier Marín, candidaturas en estudio.
  • Qué puedes ver: La basílica en obras: torres de 120 metros de la Gloria, torre de Jesucristo y fachadas del Nacimiento y de la Pasión.
  • Recinto y ciudad: Basílica de la Sagrada Familia, Barcelona.