Plasencia, junto al río Jerte y en el norte de Cáceres, es una de las ciudades más monumentales de Extremadura. Fundada en 1186 por Alfonso VIII, fue sede episcopal, lo que explica la abundancia de palacios e iglesias. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, conserva la trama medieval con muralla, casonas y templos góticos. Esta lista reúne diez monumentos imprescindibles para comprender su evolución, desde la Catedral hasta el Acueducto y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad desde hace siglos.
El criterio de selección ha sido la relevancia histórica y arquitectónica, así como la variedad de estilos, usos y funciones. Se ha querido reunir tanto edificios religiosos como civiles, representativos de distintas épocas. La lista abarca desde el conjunto catedralicio hasta la Plaza Mayor, pasando por palacios nobiliarios y elementos urbanos como la Muralla y el Acueducto. Además, la mayoría de ellos pueden visitarse fácilmente o contemplarse desde el espacio público, lo que permite un agradable paseo a pie por la historia de Plasencia.
3Acueducto de San Antón
Pocos monumentos condensan tan bien la historia de Plasencia como el acueducto de San Antón, conocido popularmente como los Arcos de San Antón. Pese a su aire romano, no es una obra clásica: se levantó en el siglo XVI, con obras iniciadas hacia 1566, para sustituir la vieja "cañería de los moros" del siglo XII. El impulso llegó cuando el médico Luis de Toro desaconsejó beber el agua del Jerte, estancada y contaminada por el ganado y los batanes. La nueva conducción traía agua limpia desde las sierras de Cabezabellosa y El Torno, a unos 16 kilómetros, hasta el alcázar, desde donde se repartía por gravedad a las fuentes públicas. Su construcción, atribuida al maestro cantero Juan de Flandes, exigió pleitos, censos y préstamos de notables de la ciudad, pero acabó convirtiendo a esta arquería en una de las mejores muestras de la ingeniería hidráulica del Renacimiento hispano.
Lo que hoy se conserva son unos 55 arcos —la mayoría en la zona de San Antón, que toma el nombre de una antigua ermita, y siete junto al Hospital Virgen del Puerto—, cerca de 300 metros de longitud y hasta 18 metros de altura en su punto más elevado. La arquería salva la antigua vaguada entre los barrios altos y el casco histórico con dos tramos unidos en un ángulo de unos 70 grados, reforzados con pilares de tajamar, y está labrada en granito rojizo de las canteras del Berrocal. Sobrevivió a su desuso, fechado en 1914, a una demolición parcial en 1932 y a los bombardeos de la Guerra Civil, que derribaron varios arcos, reconstruidos con piedra más clara que aún se distingue. Protegido como monumento, se contempla desde el parque que lo flanquea y desde la N-630, convertido en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.
