10 monumentos imprescindibles en Plasencia (Cáceres)

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Plasencia, junto al río Jerte y en el norte de Cáceres, es una de las ciudades más monumentales de Extremadura. Fundada en 1186 por Alfonso VIII, fue sede episcopal, lo que explica la abundancia de palacios e iglesias. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, conserva la trama medieval con muralla, casonas y templos góticos. Esta lista reúne diez monumentos imprescindibles para comprender su evolución, desde la Catedral hasta el Acueducto y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad desde hace siglos.

El criterio de selección ha sido la relevancia histórica y arquitectónica, así como la variedad de estilos, usos y funciones. Se ha querido reunir tanto edificios religiosos como civiles, representativos de distintas épocas. La lista abarca desde el conjunto catedralicio hasta la Plaza Mayor, pasando por palacios nobiliarios y elementos urbanos como la Muralla y el Acueducto. Además, la mayoría de ellos pueden visitarse fácilmente o contemplarse desde el espacio público, lo que permite un agradable paseo a pie por la historia de Plasencia.

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Plaza Mayor y Ayuntamiento

La Plaza Mayor nació con la propia ciudad: cuando Alfonso VIII fundó Plasencia en 1186, este espacio quedó trazado como eje del entramado intramuros, del que parten las calles que conducen a las siete puertas de la muralla. Esa centralidad, poco habitual en las plazas mayores castellanas, casi siempre situadas junto a las puertas, convierte este recinto porticado en el corazón urbano y monumental de Plasencia. Lo preside el Ayuntamiento, levantado entre 1517 y 1523 por el aparejador Francisco González siguiendo trazas de Juan de Álava, arquitecto de la catedral: un modelo de casa consistorial castellana, con soportales en la planta baja y corredor superior, que marca la transición del gótico al renacimiento. En el edificio se conserva el escudo de Carlos I y, contiguo, los restos de la antigua cárcel del siglo XVII, de la que permanece la fachada de sillería con el escudo de Felipe IV y una inscripción de 1627, hoy integrada en el conjunto municipal.

Pero la plaza vale tanto por su vida como por su arquitectura. En la torre del reloj, el autómata conocido como el Abuelo Mayorga, que hace sonar la campana cada media hora, es uno de los símbolos más queridos de la ciudad: la figura actual data de 1973, pues la original, de origen medieval, fue destruida durante la Guerra de la Independencia en 1811. Aquí se celebra desde la Edad Media el mercado de los martes, regulado ya en el fuero fundacional, que cada primer martes de agosto se transforma en el Martes Mayor, Fiesta de Interés Turístico Regional que congrega a más de 30.000 visitantes con puestos de artesanía, concursos de tamborileros y productos de la tierra; el Ayuntamiento tramita su declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Hasta la inauguración de la plaza de toros en 1882 acogió festejos taurinos y las representaciones del Corpus, y hoy, con sus soportales, terrazas y comercios, sigue siendo el punto de encuentro de los placentinos.