La subida de precios de la cesta de la compra regresa al supermercado tras dos años de bajadas

Los fabricantes suben sus tarifas a la distribución un 0,5% en abril y un 0,2% en julio, según el IPRI. La guerra en Irán y los ataques en el Mar Negro encarecen cereales y amenazan con una nueva ola inflacionaria en los lineales.

La cesta de la compra vuelve a subir. Después de dos años consecutivos de descensos, la industria alimentaria ha empezado a incrementar los precios que cobra a los supermercados, y eso termina notándose en el ticket. La causa principal está en las dos guerras que no cesan: la de Ucrania y la que acaba de estallar en Irán. Los cereales, el transporte y la energía se han disparado y los fabricantes advierten de que se les acabó el margen para aguantar.

Lo que sube (y por qué) el precio en el supermercado

Según los últimos datos del IPRI (Índice de Precios Industriales, lo que los fabricantes facturan a la distribución), las tarifas de venta a los supermercados subieron un 0,5% en abril, un 0,4% en mayo y un 0,2% en julio. Son incrementos pequeños, pero enlazan tres meses seguidos y rompen una racha de dos años a la baja. La tendencia, según el sector, es clara: los costes siguen al alza y la contención ya no es posible.

El detonante está en el mercado internacional de materias primas. Desde que empezó la guerra en Irán en febrero, el trigo se ha encarecido un 5,7% (hasta 242 euros por tonelada), el maíz un 12,6% (249 euros) y la cebada un 10% (230 euros), según el último informe de Mercolleida. A eso se suman los ataques con drones en el Mar Negro, que encarecen todavía más el cereal que llega por barco.

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Miguel Ángel Berges, director general de Mercolleida, explica que "la situación en el Mar Negro es peor que nunca", y que, aunque se pueda comprar a otros productores como Estados Unidos o Brasil, el precio es aún mayor. Los mercados de futuros reflejan un encarecimiento de hasta el 26,2% en el maíz y del 14,3% en el trigo respecto a febrero.

El combo no acaba ahí. La energía y el transporte también han subido en los últimos meses, y se mantiene la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. Todo aprieta.

La industria alimentaria se ha quedado sin margen para seguir conteniendo los precios.

Ignacio González, presidente de la patronal Aecoc, ya lo advirtió en abril: la subida de los alimentos era inminente. "No podrá ser durante mucho tiempo porque los márgenes son estrechos y el impacto en costes es importante", dijo. Es decir, que los fabricantes llevaban meses absorbiendo el golpe, pero ya no pueden más.

Esa subida que aún no ves en la cesta, pero llegará

Que la industria suba precios no implica que el consumidor lo pague mañana. Los supermercados, sobre todo en plena guerra de precios con la marca blanca (que ya supone casi la mitad del mercado), están intentando amortiguar la escalada para no perder ventas. pero el margen de contención también tiene un límite.

De hecho, la inflación de los alimentos medida por el IPC moderó su avance en junio hasta el 1,9%, tres décimas menos que en mayo. O sea, los precios siguen subiendo, pero más despacio de lo que subían. El problema es que esa tregua puede ser efímera: los datos del IPRI muestran que la presión de costes ya está en marcha y, tarde o temprano, se trasladará a los lineales.

inflación alimentos agosto

Aun así, el consumo resiste. El barómetro de Circana muestra que el gran consumo creció un 3,9% en valor y un 2,2% en volumen durante el primer semestre de 2026, apoyado en el dinamismo del empleo, el turismo récord y la mejora de la economía. La gente sigue comprando, aunque con más cautela y muy pendiente de los precios.

Una norma europea que puede encarecer aún más la compra

Además de las guerras, la industria tiene otro frente abierto: el nuevo Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés). La norma obliga a que materias primas como la soja, el cacao, el café o el aceite de palma no procedan de zonas deforestadas, lo que dispara los costes de trazabilidad y aprovisionamiento. Para las pymes, el golpe es especialmente duro. Bruselas ha retrasado su entrada en vigor al 30 de diciembre de 2026, pero la presión al alza sobre los precios ya se percibe en el sector.

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En resumen: la cesta de la compra se enfrenta a un otoño complicado, con los cereales por las nubes, la energía sin aflojar y una normativa que añade más gasto. El ticket del súper no subirá de golpe de un día para otro, pero el movimiento ya ha empezado en la parte alta de la cadena. Y cuando la marea llega al supermercado, normalmente se nota en el monedero.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? La industria alimentaria ha roto dos años de bajadas y vuelve a subir los precios que cobra a la distribución.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A todos los hogares, y especialmente a los que llenan el carro con productos básicos como harina, pan, carne o leche.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Mientras los supermercados aún contienen parte del alza, puedes aprovechar para comparar precios y ajustar la lista de la compra.