Triunfo de Shakira en Madrid: un concierto cargado de nostalgia y hits opaca las sombras del Macondo Park

Había motivos para temer por la residencia de Shakira en Madrid. Su periplo con Hacienda es más que conocido, aunque ya esté resuelto, y no había vuelto a pisar España para sus conciertos desde 2018. Pero, al parecer, a pesar de la controversia del momento, su público en el país no le ha dado demasiada importancia, pues ha llenado su residencia en la capital, en un recinto Iberdrola Music convertido por un par de semanas en el "Macondo Park", con el que ha prometido hacer un tributo a toda Latinoamérica.

Lo cierto es que hay que separar las dos ideas. Por un lado, el concierto es indiscutible: a estas alturas, Shakira tiene demasiadas tablas para dar un mal concierto y el formato de residencia permite una puesta en escena calculada al detalle. Es cierto que quizás el guion es demasiado exacto; de hecho, hay comentarios "improvisados" que se han repetido varias veces, pero la colombiana se permite fuego, luces, una pantalla que se transforma sobre la marcha y suficientes cambios de vestuario para una producción completa de "Cabaret". Sumado a una voz a punto y una indiscutible colección de hits, es uno de los mejores conciertos que ha pasado este año por Madrid.

Shakira en el recinto Iberdrola Music. Fuente Agencias
Shakira en el recinto Iberdrola Music. Fuente Agencias

Pero el resto del Macondo Park no cumple con las expectativas del mismo modo. La cantidad de personas hace difícil desplazarse en el espacio, y por momentos da la sensación de que el tributo que se hace la colombiana a sí misma es demasiado, con una cabeza de lobo gigante para fotos, un museo sobre su carrera y un loop de los videoclips más icónicos de su trayectoria como fondo musical permanente. En algún momento, el DJ de Shakira ponía música de Shakira antes del concierto de Shakira, lo que quizás es demasiado.

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Al mismo tiempo, el segundo escenario, por donde se pasaron proyectos como Santos Bravos y Lia Kali, es una gran oportunidad para ver de cerca tanto a nuevos talentos como a figuras como Nathy Peluso o Amaia, siempre y cuando se llegue temprano.

Shakira y su control sobre el escenario

Pero si solo se busca ver el concierto de la artista, es difícil buscar un pero, más allá de la ausencia de "Ciega, sordomuda" del setlist o el uso de algunas imágenes que parecen creadas por IA en las pantallas. Desde el inicio sabe cómo hacer que el público baile, cuándo soltar baladas como "Acróstico" o "Empire", cuándo dejar pasear clásicos como "Inevitable" o "Suerte" y cuándo consentir al público español con canciones como "Te dejo Madrid", sumada al setlist por la residencia española, y las canciones de los dos mundiales que ha ganado la selección: "Waka Waka" y "Dai Dai".

Pero es cierto que hay momentos que entiende como claves. Su salida al escenario con "La fuerte" y "Girl Like Me", la interpretación de la icónica "Ojos así" —construida sobre una línea de bajo única—, la transformación del escenario para "Te felicito" y "TQG", la épica presentación de una "Hips Don't Lie" que bien puede ser una de las mejores canciones de la historia del pop y, por supuesto, la interpretación de "Pies descalzos". Además, este domingo tuvimos suerte con la presencia de Laura Pausini en la interpretación de "Antología", convertida en un dueto bastante mágico.

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Por supuesto, no faltaron las canciones que han dado la imagen de su nueva gira, una loba gigante para interpretar "Loba" y su sesión con Bizarrap. Lo cierto es que la imagen de la loba llena todo el concierto y la gira, y todavía se permite agregar un chiste más sobre Clara Chía durante los "mandamientos de la loba". Si se quiere buscar otra queja, es que el discurso de lo complicado de su divorcio —al menos cuando insiste en "no sabía cómo sacar adelante a mis hijos"— se desinfla porque, con esta colección de canciones, no debía ser difícil a nivel económico ese proceso.

Un icono que se sabe como icono

Es curioso que Shakira, a estas alturas, ocupe un lugar parecido al que en el pasado han tenido figuras del pop como Madonna o Prince. Músicos que, más allá del talento, se saben como iconos generacionales, lo que marca profundamente la puesta en escena de sus conciertos. Sabe que hay canciones que son himnos, que han marcado generaciones y que son historia de la música en español.

Esto complica la construcción de un setlist, pero también es cierto que te deja un público que considera el concierto un evento canónico desde antes de empezar. Shakira ha entendido esto, y sabe que unos fanáticos entregados son una responsabilidad, pero también una herramienta. Sabe que tocar un acorde de "Inevitable" o de "Ojos así" generará una onda eléctrica entre los presentes; es una maestra en eso, y es difícil pensar que el público se plantee abandonarla.

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