El descubrimiento en un yacimiento que cambia lo que sabíamos sobre los primeros humanos en Europa

Un fragmento de cráneo hallado en un yacimiento manchego tiene rasgos que no encajan con nada conocido. Te contamos por qué este hueso diminuto cambia lo que creíamos saber sobre quiénes vivieron aquí hace 200.000 años.

Un yacimiento casi desconocido acaba de colarse en el mapa mundial de la evolución humana. En Ruidera, Ciudad Real, un equipo de investigadores ha encontrado un fragmento de cráneo con más de 200.000 años de antigüedad que obliga a repensar quién habitaba el interior de la península ibérica en pleno Pleistoceno Medio.

No es un hueso cualquiera. Se trata del primer resto craneal humano hallado en este enclave, bautizado como RVH-1, y su descubrimiento llega justo cuando la comunidad científica empezaba a dar por cerrado el mapa de poblaciones antiguas en el sur de Europa. La pieza demuestra justo lo contrario.

El hallazgo que pone a este yacimiento en el mapa científico

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El fósil corresponde a un fragmento de hueso parietal, la parte lateral y superior del cráneo, recuperado durante las excavaciones del proyecto Primeros Pobladores del Alto Guadiana. Los investigadores llevaban más de una década sabiendo que el enclave existía, pero las excavaciones sistemáticas no arrancaron hasta 2023, y ya han dado sus frutos.

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Lo que hace especial a RVH-1 es su combinación de rasgos: un grosor considerable y un ángulo pronunciado en la línea temporal que lo acerca a otros cráneos arcaicos europeos, como el de Ceprano en Italia. Los científicos lo han clasificado, por ahora, de forma conservadora, como Homo sp., sin asignarlo todavía a una especie concreta.

Por qué el interior de la península era territorio inexplorado

El yacimiento de Ruidera se encuentra en pleno corazón de Castilla-La Mancha, una zona que hasta ahora apenas figuraba en los grandes atlas de la paleoantropología europea. Casi todo el protagonismo se lo llevaba Ruidera, conocida sobre todo por sus lagunas naturales, nunca por sus fósiles humanos.

Esa escasez de hallazgos en el interior peninsular no era casualidad, sino un vacío real en el registro. La mayoría de los grandes yacimientos del Pleistoceno Medio se concentraban en el norte, con Atapuerca como gran referencia, dejando el centro y sur de España como una zona en blanco que ahora empieza a rellenarse.

Una evolución que no fue tan lineal como pensábamos

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Carlos Palancar, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, lo explica con claridad: este hallazgo apuntala la idea de que la evolución humana en Europa no fue un proceso lineal, sino un escenario mucho más complejo, con distintas poblaciones conviviendo y evolucionando de forma diferente según la región.

Es decir, mientras unos grupos humanos avanzaban hacia rasgos más modernos, otros conservaban características arcaicas durante mucho más tiempo del esperado. RVH-1 encaja precisamente en ese segundo grupo, lo que sugiere que la península ibérica pudo funcionar como un refugio para linajes que en otras partes de Europa ya habían desaparecido.

El momento exacto del hallazgo, contado por sus protagonistas

El paleoantropólogo Mario Modesto-Mata, del CENIEH, fue quien encontró la pieza embebida en roca durante la excavación. Su reacción, según ha contado, pasó por varias fases: primero escepticismo, después incredulidad y finalmente una alegría enorme al confirmar que aquel hueso solo podía ser humano.

Determinar la edad exacta del fósil fue uno de los grandes retos del estudio. El equipo combinó dos técnicas de datación, series de uranio y luminiscencia estimulada ópticamente, aplicadas tanto al fósil como a los sedimentos donde apareció. El resultado sitúa la pieza en un mínimo de 200.000 años, con una horquilla que podría llegar hasta los 224.000.

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Entre los datos que dejan claro el alcance de este hallazgo destacan:

  • Antigüedad mínima confirmada: más de 200.000 años, situándolo en pleno Pleistoceno Medio.
  • Primer resto craneal publicado procedente del yacimiento de Ruidera.
  • Rasgos arcaicos: grosor y morfología similares a otros cráneos considerados primitivos en Europa.
  • Clasificación provisional: Homo sp., a la espera de nuevos hallazgos que permitan afinar la especie.

Lo que viene ahora para este rincón de Castilla-La Mancha

Los responsables del proyecto ya han sido claros: RVH-1 es solo el principio. Sara Díaz Pérez, investigadora de la Universidad de Wrocław, lo resume con una frase que probablemente se repetirá mucho en los próximos meses: "este fósil es solo la punta del iceberg".

El plan de los científicos pasa por seguir excavando durante los próximos veranos, con la esperanza de encontrar más restos que permitan encajar definitivamente esta pieza en el árbol genealógico humano. Si las próximas campañas confirman lo que este primer hallazgo apunta, Ruidera podría convertirse en una referencia europea tan citada como Atapuerca, y el mapa de nuestros orígenes en el sur del continente seguirá, con toda probabilidad, cambiando de forma.