El rostro de 1,4 millones de años que reescribe el mapa de Atapuerca

En la Sima del Elefante de Atapuerca ha aparecido el rostro humano más antiguo de Europa occidental, junto a herramientas de piedra de hasta 1,4 millones de años. Te explicamos qué cambia y por qué los científicos hablan de un linaje humano hasta ahora desconocido.

Atapuerca vuelve a estar en boca de todos. En el yacimiento burgalés de la Sima del Elefante, un equipo de investigadores ha confirmado la presencia de herramientas de piedra y restos humanos de hasta 1,4 millones de años, una antigüedad que obliga a repensar cómo y cuándo llegaron los primeros humanos a Europa occidental.

El hallazgo no es solo una piedra tallada más en la vitrina de un museo. Se trata de un fragmento facial, bautizado como "Pink", acompañado de huesos de animales con marcas de corte que demuestran que aquellos primeros pobladores ya sabían procesar carne con herramientas rudimentarias.

Atapuerca, otra vez en el mapa de la evolución humana

El equipo que trabaja en Atapuerca desde hace más de tres décadas ha ido reconstruyendo, campaña tras campaña, un rompecabezas que parecía completo y que no deja de sorprender. La pieza clave de este último capítulo se recuperó en el nivel TE7 de la Sima del Elefante, en la campaña de excavación de 2022, aunque su análisis detallado no ha visto la luz hasta ahora.

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Los investigadores del IPHES-CERCA y el CENIEH han tardado dos años en reconstruir digitalmente los fragmentos óseos con técnicas de imagen y modelado 3D. El resultado: un rostro que no encaja con ninguna especie conocida hasta la fecha en el continente.

Un yacimiento que no deja de dar sorpresas

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En este mismo yacimiento, conocido como la Sima del Elefante, se han recuperado a lo largo de los años cerca de un centenar de herramientas de piedra de tecnología muy básica, la llamada tecnología de modo 1 u olduvayense. Junto a ellas, huesos de herbívoros trabajados que confirman que aquellos primeros europeos ya cazaban o carroñeaban para sobrevivir. Puedes consultar toda la actualidad sobre el yacimiento en Atapuerca, donde también se recogen las citas culturales vinculadas a la sierra burgalesa.

Lo llamativo es que estas piezas no aparecieron aisladas. Se documentaron junto a fósiles humanos y restos de fauna con marcas de corte, lo que da una imagen bastante nítida de cómo era el día a día de aquellos grupos: pequeños, nómadas y con una tecnología mínima pero suficiente para sobrevivir en un entorno hostil.

El rostro que desmonta las teorías previas

Hasta ahora, el gran protagonista de Atapuerca era el Homo antecessor, identificado en el yacimiento de Gran Dolina y datado en unos 850.000 años. El nuevo fósil, catalogado como ATE7-1, es cientos de miles de años más antiguo y presenta rasgos mucho más primitivos, como una estructura nasal aplanada que lo acerca al Homo erectus.

Según los investigadores, esto no significa que ambas especies estén emparentadas de forma directa. De hecho, la hipótesis manejada es que se trata de un linaje humano distinto, quizá una población pionera que no llegó a prosperar y que fue sustituida con el tiempo por otros grupos humanos en la región.

Por qué este hallazgo importa fuera del laboratorio

Que un fósil tenga 1,4 millones de años puede sonar a curiosidad de sobremesa, pero tiene implicaciones muy concretas para entender nuestra propia historia como especie. Reescribe el cuándo y el cómo llegamos a Europa, un debate que lleva décadas abierto entre los principales equipos de paleoantropología del mundo.

Además, sitúa a España, y en concreto a Burgos, como un punto de referencia mundial para entender las primeras migraciones humanas fuera de África. No es un dato menor: pocos yacimientos del planeta ofrecen una secuencia tan larga y continua de ocupación humana.

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Entre las claves que deja este hallazgo destacan:

  • Antigüedad confirmada: entre 1,1 y 1,4 millones de años, la datación más antigua de un rostro humano en Europa occidental.
  • Tecnología asociada: herramientas de piedra de modo 1, las más simples conocidas en la prehistoria.
  • Evidencia de caza o carroñeo: huesos de animales con marcas de corte halladas junto al fósil.
  • Nuevo linaje: los rasgos no coinciden con Homo antecessor ni con otras especies ya catalogadas en el continente.

Lo que viene ahora en Atapuerca

Los responsables del Equipo de Investigación de Atapuerca ya han adelantado que las próximas campañas se centrarán en ampliar la búsqueda de restos en los niveles más profundos de la Sima del Elefante, con la esperanza de encontrar más fragmentos que ayuden a definir con precisión a qué especie pertenece "Pink".

El consejo de los expertos para quien quiera seguir esta historia de cerca es sencillo: paciencia. Cada campaña de verano suele traer novedades, y en un yacimiento como este, donde cada metro cuadrado guarda casi un millón y medio de años de historia, lo más probable es que el relato de nuestros primeros ancestros europeos siga cambiando en los próximos años.