Las hermanas Williams vuelven a compartir pista. El Cincinnati Open acaba de anunciar que Serena y Venus han recibido una wild card para el cuadro de dobles femenino y, sinceramente, nadie en el circuito se lo veía venir. Después de la retirada por lesión en Wimbledon, todo apuntaba a otro parón, pero la leyenda de las pistas ha decidido que aún le quedan raquetazos de los que hacen historia.
La llamada que ningún aficionado se esperaba
El torneo de Cincinnati ha tirado de épica para sorprender a todos. Serena Williams, con 44 años y casi cuatro temporadas alejada del profesionalismo hasta este verano, sufrió un problema en la rodilla durante la hierba londinense que la obligó a retirarse del dobles junto a Venus en el All England Club. Aquello dolía doble: por la despedida repentina y porque las hermanas no jugaban juntas un Grand Slam desde el US Open de 2022. Pero el tenis de las Williams no entiende de finales previsibles.
Esta misma mañana, la organización del Cincinnati Open ha confirmado la wild card para el dobles femenino. Serena y Venus compartirán lado de la red en un torneo WTA 1000 que arranca el 13 de agosto. Venus, que cumplió 46 en junio, también ha recibido una invitación para el singles, donde buscará su primera victoria del año tras ocho derrotas en primera ronda. Los focos, eso sí, van a estar en cada saque conjunto de las dos leyendas.
Un guion de película que empieza en Ohio
A ver, seamos claros: la noticia no es solo la wild card. Es el contexto. Serena apenas había disputado un par de partidos de dobles en Queen's y Berlín antes de Wimbledon, y en ninguno de ellos jugó con Venus. De hecho, la mayor había probado suerte con Katie Boulter en Madrid y con la joven Alexandra Eala en Berlín en un 2026 que, hasta ahora, le había dado un único triunfo en dobles y cero alegrías en individuales. La vuelta a la competición de Serena era la gran incógnita, y meter a Venus en la ecuación convierte el debut de Cincinnati en una cita que va mucho más allá del marcador.
Solo juntas, las Williams acumulan 14 títulos de Grand Slam y tres medallas de oro olímpicas. No han pisado la misma pista en un partido oficial de dobles desde aquel US Open que cerró, en teoría, la carrera de Serena. Ahora, con el barniz de la nostalgia y la experiencia, el dobles de Cincinnati se ha convertido en un estreno que ni los guionistas más optimistas se habrían atrevido a escribir.
El factor emocional y lo que viene después
Más allá del morbo de verlas juntas otra vez, este movimiento tiene una lectura deportiva interesante. La invitación a las Williams llega en un torneo que sirve de antesala directa al US Open, que empieza el 30 de agosto. Si las piernas aguantan y la rodilla de Serena responde, Cincinnati podría ser la rampa de lanzamiento perfecta para un regreso aún más ambicioso en Nueva York. Y si se queda en una noche de pura emoción, también habrá merecido la pena.
La afición, mientras tanto, ya ha empezado a hacer sus cábalas. ¿Llegarán a Flushing Meadows? ¿Será este el último baile o el principio de algo más grande? Por ahora, lo único seguro es que las gradas de Ohio van a rugir como en los mejores tiempos. Y el tenis, ese deporte que a veces se olvida de sus mitos, va a recordar por qué las Williams son eternas.
La magia de las hermanas Williams vuelve cuando el circuito menos se lo esperaba.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Serena y Venus Williams jugarán juntas el dobles del Cincinnati Open tras recibir una wild card.
- 🔥 Por qué arde: Es el primer torneo que disputan como pareja desde el US Open de 2022 y nadie contaba con su regreso tan rápido.
- 📲 Lo que viene: El torneo arranca el 13 de agosto y servirá de termómetro para ver si las Williams se plantan en el US Open dos semanas después.

