El IPC subió al 3,5% en julio, tres décimas más que en junio, según el indicador adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicado esta mañana. Es decir, la vida es un 3,5% más cara que hace un año, y los culpables principales son la gasolina y la electricidad.
La subida coincide con la operación salida del verano: llenar el depósito te cuesta más que en julio de 2025, y la factura de la luz no da tregua. Pero hay un dato que interesa especialmente: la inflación subyacente —la que elimina los precios más volátiles, como la energía y los alimentos frescos— también repunta una décima y escala hasta el 3%. O sea, que el encarecimiento no es solo cosa de la gasolinera.
Qué sube y por qué (y no es solo la gasolina)
El repunte del IPC se explica por la electricidad y los carburantes, según detalla el INE. La electricidad ha marcado un máximo que supera el pico del 3,4% de marzo, cuando el conflicto en Oriente Próximo tensó los mercados energéticos y el comercio de crudo. En julio, los precios en los surtidores han sido especialmente elevados en comparación con un año atrás, justo cuando millones de personas arrancan las vacaciones.
En términos intermensuales, los precios subieron un 0,2% respecto a junio, una cifra positiva pero muy por debajo del 0,6% que marcó el mes pasado o del 1,2% de marzo. Esto sugiere que la presión inflacionista se modera en el corto plazo, aunque el efecto acumulado en la cesta de la compra sigue pesando.
La letra pequeña que más duele en pleno agosto
Con las vacaciones de agosto a la vuelta de la esquina, la gasolina cuesta más que hace un año y el recibo de la luz no baja. Un depósito medio de 50 litros se lleva ahora unos 10 euros más que en julio de 2025, según estimaciones del sector. Y si tienes previsto encender el aire acondicionado, la factura eléctrica será más alta por la combinación de mayor consumo y tarifas elevadas.
Además, la inflación subyacente al 3% indica que la cesta de la compra sigue encareciéndose, aunque no al ritmo desbocado de 2023. Productos como el aceite, los lácteos o el pan mantienen precios altos, y las familias jóvenes, que destinan una mayor proporción de su renta a alimentación y transporte, notan el golpe con más intensidad.

Lo que la inflación de julio anticipa para tu cartera
El IPC no cede: en lo que va de 2026, la tasa interanual oscila entre el 3,2% y el 3,5%, lejos del objetivo del 2% del Banco Central Europeo. La tensión energética heredada del cierre del estrecho de Ormuz sigue alimentando la volatilidad, y la subyacente en el 3% refleja que los precios de los servicios y los alimentos procesados no dan tregua.
Para los hogares más jóvenes, esta recuperación inflacionaria tiene doble filo. Muchos soportan hipotecas variables con cuotas que subieron en los últimos años y ahora se enfrentan a un verano más caro en todos los frentes. Y aunque los salarios crecen, la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 2021 supera los 5 puntos para los tramos de renta más bajos, según cálculos del Banco de España.
Llenar el depósito y encender el aire acondicionado este verano es más caro que hace un año, y los sueldos de la mayoría apenas han subido un 3%.
La buena noticia es que la presión intermensual se ha suavizado, lo que podría anticipar un freno en la segunda mitad del año si los mercados energéticos se estabilizan. Pero, de momento, la cuesta de agosto viene empinada. Si dependes del coche para trabajar o veranear, o tu hipoteca es variable, toca afinar los números.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El IPC de julio repunta al 3,5% por la electricidad y los carburantes.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A todos, pero sobre todo a jóvenes con hipotecas variables o que llenan el depósito en agosto.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Comparar tarifas de luz, aprovechar descuentos en carburantes y ajustar el presupuesto vacacional.



