Marte tenía un secreto bajo la corteza: la sonda InSight detecta un núcleo sólido de 600 km que cambia la historia del planeta rojo

Un análisis de los terremotos captados por InSight ha confirmado que Marte tiene un núcleo interno sólido, algo que se creía descartado. El hallazgo, publicado en Nature, explica por qué el planeta perdió su campo magnético hace miles de millones de años.

InSight ya no está operativa desde hace más de tres años, pero sus datos siguen dando titulares que nadie esperaba. La sonda de la NASA, que se posó en Marte en 2018 para escuchar los latidos internos del planeta, ha permitido confirmar algo que muchos científicos daban por descartado: en el corazón de Marte hay una esfera de metal completamente sólida.

El hallazgo no es un matiz menor. Durante años se pensó que el núcleo marciano era enteramente líquido, muy distinto al de la Tierra. Ahora, un equipo internacional ha demostrado que Marte guarda una estructura en capas —un núcleo externo líquido y uno interno sólido— igual que la que sostiene el campo magnético de nuestro propio planeta.

Lo que escuchó InSight bajo la superficie de Marte

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Entre 2018 y 2022, este módulo estacionario de la NASA no se movió ni un metro de su sitio en la llanura de Elysium Planitia. Aun así, su sismómetro registró más de 1.300 martemotos, algunos generados por temblores lejanos y otros por el impacto de meteoritos al otro lado del planeta.

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Esa base de datos, que muchos daban por agotada tras el fin de la misión, ha vuelto a sorprender. Un equipo liderado por la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, con participación del Imperial College London, reanalizó las señales sísmicas con nuevos modelos y encontró la prueba directa que faltaba: ondas que atravesaban el centro del planeta más rápido de lo esperado si todo el núcleo fuera líquido.

El corazón de metal que Marte llevaba escondido

El estudio, publicado en la revista Nature, se apoyó en dos tipos de ondas sísmicas conocidas como PKKP y PKiKP, que rebotan justo en el límite entre el núcleo externo líquido y el núcleo interno sólido. Los investigadores de InSight calcularon que esa esfera sólida mide unos 613 kilómetros de radio, aproximadamente una quinta parte del radio total del planeta.

Lo llamativo es que esa proporción se parece mucho a la de la Tierra, donde el núcleo interno también ocupa cerca de una quinta parte del radio planetario. Los propios autores del estudio advierten que la coincidencia podría ser una casualidad, pero abre una vía inédita para comparar cómo se forman y enfrían los planetas rocosos.

Un descubrimiento que reescribe la historia magnética de Marte

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Entender la estructura del núcleo no es solo un ejercicio de curiosidad geológica. La composición interna de un planeta determina su historia térmica y magnética, y en el caso de Marte, explica uno de sus mayores misterios: por qué perdió su campo magnético hace miles de millones de años.

En la Tierra, el movimiento del núcleo externo líquido alrededor del núcleo interno sólido genera el efecto dinamo que sostiene nuestro escudo magnético. Marte tuvo ese mecanismo en el pasado, pero se apagó pronto en su historia, dejando al planeta desprotegido frente al viento solar. Conocer la estructura actual de su núcleo ayuda a reconstruir en qué momento y por qué se detuvo ese proceso.

Una composición muy distinta a la de nuestro planeta

El núcleo marciano no es una simple bola de hierro y níquel como la terrestre. Los análisis apuntan a una aleación enriquecida con elementos ligeros como oxígeno, azufre y carbono, en proporciones bastante diferentes a las que existen bajo nuestros pies. Esta mezcla ayuda a explicar por qué el núcleo de Marte puede mantenerse parcialmente fundido a pesar de las temperaturas y presiones internas del planeta.

Estos son los datos clave que arroja el nuevo estudio:

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  • Núcleo interno sólido de unos 613 ± 67 km de radio (aproximadamente 1.226 km de diámetro).
  • Núcleo externo líquido que se extiende hasta unos 1.800 km desde el centro del planeta.
  • Aleación de hierro y níquel enriquecida en oxígeno, azufre y carbono.
  • Datos obtenidos a partir de 23 martemotos con buena relación señal-ruido, registrados entre 2018 y 2022.

Por qué este hallazgo va más allá de Marte

Marte se convierte así en el primer planeta, aparte de la Tierra, en el que se confirma directamente la existencia de un núcleo interno sólido. Ese detalle no es solo un logro simbólico: ofrece un punto de comparación real para entender cómo evolucionan los interiores de los planetas rocosos en general, incluida la propia Tierra.

Los investigadores insisten en que estos datos servirán como referencia para futuras misiones a Marte y a otros cuerpos rocosos del sistema solar, especialmente si algún día se despliegan redes de sismómetros más amplias que un único instrumento como el de InSight.

Lo que viene ahora en la exploración del interior marciano

El fin de la misión InSight en 2022 no ha significado el fin de sus hallazgos, y este estudio lo demuestra con claridad. Los científicos siguen exprimiendo ese archivo sísmico años después, encontrando matices que el equipo original ni siquiera pudo plantearse en su momento con los recursos disponibles.

De cara al futuro, la comunidad científica coincide en que el siguiente paso lógico es enviar varios sismómetros repartidos por la superficie marciana, en lugar de depender de un único punto de escucha. Con más "oídos" en distintos lugares del planeta, sería posible mapear con precisión estructuras como esta y seguir comparando, capa a capa, qué hace que Marte y la Tierra se parezcan tanto y, a la vez, sean tan distintos.