Ariana Grande ha sacado este viernes 'petal', su octavo álbum de estudio, y la reacción general se puede resumir en un emoji de encogimiento de hombros. El disco dura 30 minutos, menos que un capítulo de 'Black Mirror', y aunque la propia artista lo vendió como un trabajo rabioso y experimental, lo que ha llegado es un puñado de canciones de R&B agradables, sin estridencias y con más texturas que hits inmediatos.
La promesa era grande: letras sin filtros, emociones que le daba vergüenza compartir, un 'mandar a la mierda todo'. Pero la producción de Ilya, con tres pinceladas del todopoderoso Max Martin en los singles, ha pulido cualquier arista hasta convertir el enfado en un zumbido agradable.
Una bofetada que se quedó en caricia
En temas como 'stay' o 'freak' se nota ese aire etéreo, casi acuático, que envuelve todo el proyecto. Arranca con guitarras acústicas y pronto se olvida de ellas para dejarse llevar por teclados atmosféricos y coros cristalinos. Es bonito, sí, pero si alguien te dice que ahí dentro hay rabia, probablemente está confundiendo el hambre con las ganas de comer.
El interludio llega sin que te des cuenta y el álbum se desliza sin grandes sobresaltos. 'like i do' sube el nivel con unos autocoros marca de la casa, y justo cuando piensas que la cosa se va a desinflar, aparece 'never get over me' con un gancho pegadizo y 'bad thing' con guitarras que meten algo de ritmo uptempo. Aun así, la sensación general es que el disco prefiere ser una experiencia agradable antes que una catarsis.
La producción de Ilya y la sombra de Max Martin
Max Martin mete mano en tres cortes, y se nota. Los dos singles, 'hate that i made you love me' y la homónima 'petal', llevan su firma inconfundible. Pero el verdadero arquitecto es Ilya, que construye un manto de texturas donde todo suena precioso pero demasiado ordenado. Es como si la rabia hubiera pasado por un curso de mindfulness antes de entrar al estudio.
El resultado es un disco que se escucha sin esfuerzo, que no molesta, y que probablemente sonará de fondo en cafeterías hipsters durante los próximos meses. La pregunta incómoda es si eso es suficiente para un trabajo que prometía ser el más honesto y salvaje de su carrera.
Ariana prometió un disco salvaje y experimental, pero ha entregado la banda sonora perfecta para hacer la digestión.
Aquí es donde el público empieza a dividirse.
¿Dónde está la rabia? Lo que dice el público
En los foros de fans, el debate está servido. Hay quien alaba el sonido acuático y atmosférico, comparándolo con 'un acuario' o incluso con The Weeknd. Otros echan de menos las ganas de morder: 'Para ser un álbum de dolor y rabia, susurra demasiado y chilla muy poco', se leía en las primeras horas. Y no les falta razón. El álbum tiene momentos brillantes, pero la promesa de un disco 'sin adscribirse a ningún género' se diluye en un R&B pulido que nunca se sale del carril.
Con todo, hay quien defiende que el tramo final remonta y que canciones como 'nowhere, nobody' cierran con dignidad. Pero la brevedad del proyecto —apenas media hora— deja con ganas de más, y al mismo tiempo con la impresión de que podrían haber arriesgado más. 'petal' es un álbum bonito, pero la rabia prometida se quedó en el cajón de las buenas intenciones.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Ariana Grande publica 'petal', un octavo álbum breve y atmosférico.
- 🔥 ¿Por qué importa? Porque prometía rabia y experimentación, pero entrega R&B agradable y sin estridencias.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si necesitas banda sonora para una cena o un viaje en coche, es perfecto. Si esperabas un terremoto, sigue buscando.



