Descubren en Granada la bacteria intestinal que podría mantener tus músculos fuertes al envejecer

Un equipo científico ha identificado una bacteria intestinal ligada directamente a la fuerza muscular en jóvenes y mayores. El hallazgo, publicado en una revista de referencia mundial, podría convertirse en un probiótico real en pocos años.

Si últimamente notas que te cuesta más abrir un bote o subir escaleras, la explicación podría estar más cerca de tu intestino de lo que imaginas. La Universidad de Granada, junto con la Universidad de Almería y el Leiden University Medical Center de Países Bajos, ha identificado una bacteria intestinal directamente relacionada con la fuerza muscular en personas jóvenes y mayores.

El hallazgo no es una promesa vacía de suplemento milagro. Está publicado en Gut, una de las revistas más prestigiosas del mundo en gastroenterología, y abre la puerta a un probiótico real pensado para frenar la pérdida de músculo asociada a la edad.

El papel de la Universidad de Granada en el hallazgo

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El equipo, liderado por Jonatan Ruiz, catedrático del Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada, analizó muestras de heces de 90 adultos jóvenes sanos y 33 personas mayores de 65 años. El objetivo era comprobar si ciertos microbios intestinales se asociaban con la fuerza y la condición física real de cada participante.

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Los resultados fueron claros: cuanto mayor era la presencia de un grupo bacteriano concreto, mejor era la fuerza de prensión manual, la fuerza de piernas y la capacidad cardiorrespiratoria. Y ese patrón se repetía tanto en jóvenes como en mayores, lo que reforzó la hipótesis de un vínculo directo, no casual.

Roseburia, la bacteria que conecta intestino y músculo

En la Universidad de Granada los investigadores llevan tiempo explorando cómo el estilo de vida influye en el envejecimiento saludable, y esta vez el foco se puso en el género Roseburia, un grupo de bacterias que habita de forma natural en el colon humano y que produce butirato, una sustancia con beneficios reconocidos para la salud intestinal.

Dentro de ese género, la especie protagonista fue Roseburia inulinivorans. Su abundancia resultó estar asociada con un aumento de la masa muscular y la fuerza, mientras que otras especies del mismo género no mostraron ninguna relación significativa. Esto significa que no todas las bacterias intestinales son iguales, y que la clave está en identificar cuáles trabajan realmente a favor del músculo.

De las muestras humanas a los experimentos con ratones

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Para confirmar que la relación era causal y no una simple coincidencia estadística, los científicos dieron un paso más allá de los datos humanos: trasplantaron la bacteria a ratones de laboratorio. El resultado sorprendió incluso al propio equipo investigador.

Los animales que recibieron Roseburia inulinivorans mejoraron su fuerza muscular en torno a un 30%, gracias a un desarrollo acelerado de las fibras musculares rápidas. Ese dato experimental es justo lo que convierte este hallazgo en algo más que una simple correlación observada en humanos, y lo que ha llamado la atención de la comunidad científica internacional.

Qué significa esto para las personas mayores

Uno de los datos más reveladores del estudio es que la presencia de esta bacteria disminuye de forma natural con la edad, justo el mismo periodo en el que el cuerpo empieza a perder masa muscular de forma progresiva. Esa coincidencia temporal no es casual, según los propios autores del trabajo.

Los adultos mayores que sí conservaban niveles altos de esta bacteria mostraron un rendimiento físico notablemente superior al del resto de participantes de su misma edad. Esto sugiere que cuidar la microbiota intestinal podría ser una estrategia complementaria al ejercicio físico y la alimentación para mantener la autonomía en la vejez.

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Entre los aspectos que más interesan a los investigadores destacan:

  • La posibilidad de desarrollar un probiótico específico basado en esta bacteria.
  • Su aplicación como complemento, nunca como sustituto, del entrenamiento de fuerza.
  • El estudio de por qué su presencia decae con los años.
  • La validación de estos efectos en ensayos clínicos con personas, la fase que viene ahora.

Qué viene ahora: del laboratorio a la vida real

El propio equipo insiste en un mensaje de prudencia: los resultados en ratones son muy prometedores, pero todavía falta comprobar su eficacia en humanos mediante ensayos clínicos controlados. La ciencia avanza así, por fases, y saltarse ese proceso sería precipitado.

Aun así, el optimismo dentro de la comunidad científica es palpable. Si los próximos estudios confirman lo observado hasta ahora, en unos años podríamos tener un probiótico diseñado específicamente para acompañar el envejecimiento muscular, algo que hoy solo se aborda con ejercicio y nutrición. Mientras tanto, seguir moviéndote y cuidar tu alimentación sigue siendo la mejor apuesta segura.