Decenas de miles de personas se manifiestan en Mallorca contra la masificación turística

La tercera gran movilización bajo el lema 'Mallorca al límit' reclama un cambio de modelo económico. La protesta reunió a miles de personas y terminó con momentos de tensión con la policía.

Miles de personas recorrieron ayer el centro de Palma en la tercera manifestación consecutiva contra la saturación turística en Baleares. Convocada por la plataforma Menys Turisme, Més Vida, la marcha transcurrió sin incidentes graves hasta que un grupo forzó las vallas al final del recorrido, lo que derivó en momentos de tensión con la policía.

¿Qué ha pasado exactamente?

La protesta partió poco después de las siete de la tarde desde la plaza de España y avanzó por las Avenidas, Via Roma, la Rambla, el paseo del Born y el paseo Sagrera hasta llegar a ses Voltes. La movilización reunió a 25.000 personas, según la Policía Nacional, aunque la organización elevó la cifra hasta más de 70.000 asistentes.

Durante el recorrido se vieron pancartas con mensajes en catalán como “Plor perquè destrossen ca meva” (“Lloro porque destrozan mi casa”) o “Tsunami turístic, la nostra extinció” (“Tsunami turístico, nuestra extinción”). Muchos turistas observaban desde aceras y terrazas mientras los manifestantes coreaban “Menys turisme, més vida” (“Menos turismo, más vida”).

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Al llegar al punto final, el acceso al recinto estaba limitado. Un grupo de asistentes forzó las vallas y se produjeron enfrentamientos con los agentes. La policía intervino para contener la situación y finalmente permitió la entrada de más personas.

¿Qué reclaman los manifestantes?

La plataforma denuncia que “la turistificación invadió primero las costas, después los pueblos y las ciudades y actualmente está ocupando las viviendas”. Aseguran que más de 105.000 inmuebles de Mallorca se destinan al uso turístico, tanto legal como ilegal, y que esta presión provoca que muchos residentes se vean obligados a abandonar la isla.

El manifiesto cargó contra el Govern balear: “Si después de tres manifestaciones multitudinarias hoy volvemos a estar aquí, es a pesar de sus políticas y no gracias a ellas”. También criticaron la promoción del eclipse solar del 12 de agosto por entender que se utiliza para atraer a más visitantes, incrementar los precios y desatender el colapso que puede generar.

Los organizadores denunciaron además una “ola represiva” de las fuerzas de seguridad para desmovilizar el movimiento. Mencionaron las dos activistas detenidas por pintadas en inmobiliarias y defendieron que “una pintada se puede borrar, pero el impacto de la construcción sin límites o el sufrimiento de las trabajadoras turísticas son mucho más difíciles de revertir”. La mayoría de los asistentes portaba pancartas con ese mensaje.

El trasfondo: una movilización que se intensifica

Esta es la tercera gran protesta consecutiva bajo el lema ‘Mallorca al límit’. El malestar por la presión turística se ha ido ampliando y las convocatorias suman cada vez más respaldo. La plataforma insiste en que la isla vive una emergencia social derivada de un modelo que antepone el turismo a las necesidades de los residentes.

Desde el Menys Turisme, Més Vida exigen a las administraciones que “dejen de ignorar las demandas sociales” y sitúen las necesidades de la ciudadanía por delante. La respuesta del Govern, sin embargo, no ha llegado de momento, mientras la movilización sigue creciendo.

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La turistificación ha ocupado las casas y vacía los barrios, una realidad que, según los convocantes, urge revertir con medidas inmediatas.

El episodio de las vallas en ses Voltes reabre el debate sobre la criminalización de la protesta. La organización sostiene que existe un intento de desmovilizar el movimiento mientras la tensión en las calles refleja un conflicto de fondo que, lejos de apagarse, parece coger fuerza.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: Miles de personas marcharon en Palma contra el modelo turístico en la tercera gran protesta consecutiva.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Residentes de Mallorca que denuncian dificultades de acceso a la vivienda y saturación de servicios.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: La presión social crece y podría obligar al Govern a revisar las políticas turísticas a corto plazo.