Vale, Ferrari ha volado en los libres de Hungría. Hamilton primero, Leclerc segundo y la parrilla mirando de reojo al Cavallino Rampante. Un doblete que huele a resurgir de la Scuderia después de un arranque de temporada con altibajos. Pero ojo, porque esto es la F1 y los viernes engañan más que un espejismo en el desierto.
El espejismo de los viernes: dominio rojo a una vuelta
Los números cantan: Hamilton marcó el mejor crono en la segunda sesión de entrenamientos, con Leclerc a solo 83 milésimas, firmando un doblete incontestable. Las gradas del Hungaroring vibraron con el mejor tiempo del inglés, que se adapta como un guante al SF-26. Pero si alguien pensó que esto era el fin de los problemas, se equivoca de plano.
Según la web oficial de la Fórmula 1, la ventaja sobre el tercero, Lando Norris, superó las cuatro décimas. En el garaje rojo se respiraba optimismo… hasta que llegaron las tandas largas.
El jarro de agua fría: las tandas largas que encienden todas las alarmas
Cuando los monoplazas cargaron depósito lleno, el cuento cambió por completo. Kimi Antonelli, con el Mercedes, se comió a los Ferrari con una facilidad pasmosa. El campeón del mundo promedió 0,46 segundos por vuelta más rápido que Leclerc en las simulaciones de carrera, y 0,67 mejor que Hamilton. Sí, has leído bien: el ritmo de carrera de los rojos está a un mundo del de la flecha plateada.
Y no solo Mercedes. Russell y Norris también rodaron más rápido que Hamilton en tanda larga, y hasta Red Bull, con Verstappen a 0,82 segundos de Antonelli, mostró más consistencia de lo que sugiere su cuarto puesto en la tabla de libres. La mayoría de los equipos están ahora mismo más cerca de lo que los tiempos a una vuelta dejan entrever.
Ferrari lidera la tabla de tiempos, pero el ritmo de carrera está a medio segundo del Mercedes de Antonelli. Y en Hungaroring, adelantar es casi imposible.
El precedente que no quieren recordar en Maranello
No es la primera vez que un viernes ilusionante se convierte en un sábado de dudas y un domingo de desastre. En las últimas temporadas, Ferrari ha pecado de monoplaza rápido a una vuelta pero incapaz de gestionar los neumáticos en carrera. El año pasado, en este mismo circuito, Leclerc salió segundo y acabó quinto, devorado por la degradación. El guion se repite como una broma de mal gusto.
Y ojo a Red Bull, que también ha brillado en clasificación pero pinchado en carrera. Verstappen, cuarto en FP2, se dejó 0,82 segundos frente a Antonelli en tandas largas, y su compañero Hadjar perdió 0,79. La bebida energética no termina de encontrar el punto dulce.
Mientras, Aston Martin sigue en tierra de nadie. La gran actualización que trajeron a Hungría no ha obrado el milagro: Alonso fue el segundo más lento en los long runs, a 3,42 segundos de Antonelli, y el equipo verde se mantiene al fondo de la parrilla. Ni siquiera el nuevo paquete les saca del pozo.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Ferrari firmó un doblete en los libres del GP de Hungría con Hamilton liderando, pero las tandas largas revelan un ritmo mediocre.
- 🔥 Por qué arde: Antonelli (Mercedes) fue hasta 0,67s más rápido que Hamilton en simulación de carrera, y tanto Red Bull como Aston Martin pinchan.
- 📲 Lo que viene: La clasificación del sábado decidirá si los rojos pueden aguantar en una pista donde adelantar es casi imposible.

