La reforma del reglamento del Congreso permite a ERC y Junts tener grupo propio

El Congreso aprueba una reforma exprés que flexibiliza los requisitos para formar grupo parlamentario. ERC y Junts serán los principales beneficiados cuando se aplique la medida tras las próximas elecciones generales.

Si las próximas elecciones generales repiten el escenario fragmentado actual, ERC y Junts podrán estrenar grupo parlamentario propio sin pasar por el cuello de botella del Grupo Mixto. El Congreso aprobó este jueves una reforma exprés del Reglamento de la Cámara que flexibiliza los requisitos para formar grupo propio. La votación salió adelante con los votos del PSOE, Sumar y el bloque de investidura, mientras PP, Vox y UPN se opusieron en bloque. La oposición lo llama 'regalo' a los socios independentistas de Pedro Sánchez; el Gobierno lo defiende como un paso más hacia el 'pluralismo.

El cambio no afecta a esta legislatura: entrará en vigor cuando se constituya la próxima Cámara, tras los comicios previstos para 2028. Se trata de una modificación ad hoc, tramitada en menos de dos meses, sin apenas debate público y con las negociaciones presupuestarias totalmente bloqueadas. El mismo jueves, de hecho, el Congreso rechazó por quinta vez la tramitación de los Presupuestos, un dato que la oposición vincula directamente a esta reforma: sin leyes, sin cuentas públicas, pero con cesiones al nacionalismo.

Indignómetro

Nivel de impacto social: 8/10. La reforma redefine el equilibrio de fuerzas en el Congreso y da más poder de negociación a partidos minoritarios, con efectos potenciales en la legislación que afecta a millones de ciudadanos.

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Qué cambia en la práctica para los partidos pequeños

Hasta ahora, el Reglamento del Congreso exigía unos mínimos muy difíciles para los partidos de ámbito no estatal: cinco diputados y el 15% de los votos en cada circunscripción en la que se presentaran, o bien 5 escaños y el 5% del voto a nivel nacional. Con la nueva redacción esos umbrales se rebajan sensiblemente, aunque los detalles exactos de la reforma todavía no se han publicado en el Boletín Oficial. La clave es que partidos como ERC o Junts, que ahora comparten el Grupo Mixto con otras formaciones por no alcanzar los números, podrán formar grupo propio con menos escaños y menos papeletas.

Tener grupo parlamentario no es un capricho protocolario. Implica contar con más tiempo de intervención, más asesores, más recursos económicos y, sobre todo, más capacidad para presentar enmiendas e iniciativas. Un grupo propio multiplica la capacidad de influencia en las comisiones y en el Pleno, y permite negociar directamente con el Gobierno sin pedir permiso a los portavoces del Mixto. Para los partidos independentistas catalanes, que en esta legislatura han sido bisagra, el salto es estratégico: de cara a la próxima legislatura podrían operar con mucha más autonomía.

Por qué la oposición habla de 'regalo' a los independentistas

PP, Vox y UPN llevan días denunciando que la reforma se ha hecho a medida de ERC y Junts y que se ha cocinado con prisas, sin el informe preceptivo del Consejo de Estado ni un debate reposado en ponencia. 'No es una reforma del Reglamento, es una subasta de la institución', ha resumido un portavoz popular. La rapidez del trámite —poco más de siete semanas— contrasta con la parálisis legislativa del resto de la legislatura, un argumento que la oposición ha explotado para subrayar la dependencia del Gobierno de sus socios.

El PSOE y Sumar replican que la reforma corrige una 'anomalía' y acerca el Congreso a la realidad de un país plurinacional. Insisten en que no es un privilegio para ERC y Junts, sino una medida que beneficiará a todos los partidos minoritarios con suficiente representación. Pero en los pasillos del Congreso, nadie esconde que la medida está pensada para blindar los apoyos parlamentarios una vez que pase el ciclo electoral y se tenga que reeditar la geometría variable de la investidura.

La reforma da más oxígeno a los partidos bisagra, que podrán negociar con más fuerza la próxima legislatura.

Lo que nos dice la historia de las reformas 'a la carta' del Reglamento

No es la primera vez que el Congreso retoca sus normas internas para adaptarlas a un mapa político fragmentado. En 2002, un acuerdo entre PP y PSOE endureció los requisitos para formar grupo precisamente para frenar el goteo de grupos pequeños heredado de los pactos de la Transición. Ahora, dos décadas después, el péndulo se mueve en dirección contraria: la mayoría de la investidura afloja las reglas para dar cabida a sus socios. El precedente más citado es la reforma del Senado de 2019, que también facilitó la creación de grupos propios a los partidos nacionalistas, aunque en aquella ocasión se hizo con más consenso.

Quienes defienden el cambio apuntan al ejemplo de parlamentos europeos como el alemán o el belga, donde umbrales más bajos permiten una mayor expresividad territorial. Quienes lo critican advierten de que un Congreso muy atomizado puede hacer prácticamente ingobernable la negociación presupuestaria y legislativa, algo que ya se ha visto en la presente legislatura con un Grupo Mixto que ha actuado como casi una decena de microgrupos. Lo cierto es que, con la reforma aprobada, la próxima legislatura nacerá con reglas distintas, pensadas para que los apoyos que necesita el Gobierno se sienten cómodos en el hemiciclo.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El Congreso aprobó el 23 de julio de 2026 una reforma del Reglamento que flexibiliza los requisitos para que los partidos puedan tener grupo parlamentario propio. La aprobación se produjo con los votos del PSOE, Sumar y los aliados de la investidura.
  • Por qué te importa: La medida reequilibra el poder en la Cámara y dará más influencia a partidos como ERC y Junts, lo que puede traducirse en más concesiones políticas y en una legislatura con negociaciones aún más fragmentadas.
  • A quién afecta: Directamente, a los partidos de ámbito no estatal que hoy no llegan al umbral para tener grupo propio; indirectamente, a todos los ciudadanos, porque la capacidad de hacer leyes depende de esas mayorías.
  • Hacia dónde vamos: La reforma no se aplicará hasta las próximas elecciones generales, previstas para 2028. Mientras tanto, la legislatura avanza sin Presupuestos y con una creciente tensión política.