La selección española cierra su participación en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá habiendo disputado hasta el último partido posible y ganando su segunda estrella, un logro que solo se había producido una vez antes en la historia de la Roja. Y es que, por mucho que Luis de la Fuente y los 26 futbolistas de la convocatoria reciban sus correspondientes primas por el desempeño que han tenido, hay otro grupo de protagonistas que celebra el éxito sin haber pisado el césped.
Me refiero a las más de 40 marcas que han decidido, con meses de antelación, vincular su nombre al combinado nacional. Y a todas ellas, el resultado deportivo les ha dado la razón.
El dato más elocuente lo aporta la propia Real Federación Española de Fútbol. Desde que España conquistó la Eurocopa de 2024 en Berlín, la cartera comercial de la selección ha crecido un 62,5 %, pasando de 24 a 41 marcas patrocinadoras y colaboradoras. La categoría más exclusiva, la de socio patrocinador, se ha multiplicado por cuatro en el mismo periodo, con la llegada de firmas como Ebro, Mapfre, Telefónica Movistar o Halcón Viajes, que se suman a un Silbö que en 2024 era la única compañía de ese nivel. El director comercial y de desarrollo de negocio de la RFEF, Ramón Plaza, ha explicado este proceso como una evolución sin precedentes en el patrocinio del combinado nacional durante los últimos dos años.
La comparación con ciclos mundialistas anteriores confirma que la apuesta por la selección actual es muy seria. La RFEF llegó al Mundial de Catar de 2022 con 22 acuerdos comerciales, cifra que descendió a 18 en la Eurocopa de Alemania, ya bajo la presidencia de Pedro Rocha y en un contexto marcado por la crisis institucional de 2023. La llegada de Rafael Louzán a la presidencia de la Federación coincidió con el resurgir deportivo del equipo, y ambos factores se han retroalimentado hasta situar la cifra actual muy por encima de aquellos registros. El crecimiento respecto a Catar supera el 30 %.
La lista de patrocinadores de España no deja de crecer
Entre las 22 incorporaciones que se han sumado desde 2024 aparecen nombres tan dispares como EA Sports, Ramón Bilbao, Tierra de Sabor, Nestlé, TostaRica, Hellmann's, Skip, Supradyn, Cervezas Victoria u Old Spice, según el recuento publicado por Iusport y por Futbol Finanzas. Todas ellas conviven con socios históricos de la selección, como Adidas, patrocinador técnico desde hace décadas, o con firmas que ya acompañaban al equipo en citas anteriores.

Pero si hay dos incorporaciones que han marcado un antes y un después en el posicionamiento de marca de la selección española, estas son Google y Loewe. La primera ha firmado un acuerdo centrado en inteligencia artificial e innovación para mejorar la conexión con la afición, mientras que la segunda viste a los internacionales en todos sus desplazamientos durante el torneo.
Ese salto hacia firmas de alcance mundial no es casualidad. Los responsables comerciales de la Federación llevan meses insistiendo en que el crecimiento de los últimos dos años demuestra la fortaleza de la marca, pero también el compromiso de seguir impulsando el fútbol español hacia lo más alto. La llegada de compañías como Google, que compite por presencia global en el deporte con otros gigantes tecnológicos, desliza que España ya no es solo un activo atractivo para el mercado nacional.
Ese carácter internacional se ha reforzado todavía más durante el propio Mundial, con la irrupción de marcas asiáticas que hasta hace poco resultaban ajenas al universo de la selección. La RFEF cerró acuerdos como socio regional oficial en China con Luckin Coffee, una de las principales cadenas de cafeterías del país asiático, y con Vatti, fabricante de electrodomésticos de cocina, en un contrato que se prolongará hasta 2027.

A ellas se suma Yili Group, uno de los mayores productores lácteos de Asia, que ya había colaborado anteriormente con el combinado nacional. La lista se completa con Amul, la gran marca láctea de la India, que ha encontrado en España una vía de entrada al mercado europeo.
El efecto Lamine Yamal y la fórmula del éxito comercial
El fenómeno comercial de la selección tiene, además, el rostro protagonista de Lamine Yamal, quien se ha convertido en un reclamo publicitario en sí mismo hasta el punto de que su imagen ha llegado a ocupar las pantallas de Times Square dentro de una campaña de American Eagle vinculada al Mundial. Es el tipo de exposición que retroalimenta el interés de las marcas por asociarse a una selección joven, exitosa y con capacidad de generar conversación mucho más allá de las fronteras españolas.
Y es que hay que tener en cuenta que ninguna empresa firma un acuerdo de este tipo sin calcular el retorno esperado en visibilidad, y ese retorno depende directamente de los resultados deportivos. Una selección eliminada en octavos no genera el mismo impacto mediático que una que compite por el título hasta la última jornada posible. En ese sentido, cada partido disputado por España en este Mundial ha funcionado como un activo publicitario en sí mismo, multiplicando las horas de exposición televisiva, las menciones en redes sociales y la presencia de los logotipos patrocinadores en los entrenamientos, las ruedas de prensa y las celebraciones.

No debemos olvidar que los entrenamientos abiertos en Las Rozas antes de viajar a Norteamérica, las presentaciones oficiales de nuevos acuerdos como el protagonizado por La Casera o Unilever, y la propia lista de convocados, presentada en la sede de la RFEF en la Gran Vía madrileña junto a representantes de Movistar, son ejemplos de cómo el aparato comercial de la Federación ha sabido aprovechar cada hito del camino hacia la final.
El sponsor deportivo, los socios patrocinadores, los patrocinadores oficiales, los colaboradores y socios regionales... Apostaron por España antes de este Mundial y el desarrollo de la competición ha confirmado que ha sido, de largo, una de las decisiones comerciales más rentables del año para todos ellos.




