Si tu masa madre no crece, no la tires: yo también he estado a punto de hacerlo. Y la tentación de tirarlo es real. Pero respira: casi siempre tiene arreglo.
Los cultivos de masa madre rara vez mueren del todo. Lo normal es que las levaduras estén aletargadas por el frío o por una alimentación desajustada. Si entiendes qué está frenando su actividad, puedes recuperarla en un par de días sin empezar de cero.
El frío es el primer sospechoso (y el más fácil de arreglar)
Por debajo de 20 °C, los microorganismos se mueven a cámara lenta. Si tu cocina está fresca, es normal que no veas cambios en horas. Busca un sitio cálido: encima de la nevera, cerca del router o dentro del horno apagado con la luz encendida.
Otra opción es usar agua tibia, a unos 28 o 30 °C, para alimentar el fermento. Te va a encantar.
El rango ideal está entre los 24 y los 28 °C para que la masa madre trabaje con fuerza. Para que no tengas dudas, mide con un termómetro de cocina: no cuesta nada y evitas sorpresas.
La mayoría de las masas madre no están muertas: solo tienen frío o hambre.
La alimentación que tu masa madre está pidiendo a gritos
Un error clásico es dejar demasiada masa madre vieja en el frasco y añadir poca harina y agua nuevas. Eso dispara la acidez y ahoga a las levaduras. Prueba a quedarte solo con 20 gramos de masa madre y añadir 40 gramos de harina y 40 gramos de agua (proporción 1:2:2). Verás cómo se anima.
La harina importa más de lo que crees. Si es demasiado refinada o lleva meses abierta, puede que le falten las enzimas que las levaduras necesitan. Busca una harina con al menos un 11% de proteína. Y si tu masa madre está débil, añade una cucharada de harina de centeno, o de trigo integral en el próximo refresco.
El agua también tiene su aquel. El cloro del grifo frena a estos microorganismos, así que usa agua filtrada o embotellada. Si prefieres la del grifo, déjala reposar en un recipiente abierto durante 24 horas. Y nada de agua fría recién salida de la nevera: siempre a temperatura ambiente o ligeramente tibia.
Si tu fermento huele a acetona o a vinagre fuerte, no está podrido: está pidiendo comida a gritos. Dale un refresco inmediato con la proporción 1:2:2 y verás cómo se estabiliza en un par de días.
Cuándo sí hay que tirar la toalla (y cuándo no)
Un fermento sano tarda entre 6 y 8 horas en duplicar su volumen en un día caluroso. Si tu cocina está fresca, puede alargarse hasta 12 horas. Antes de rendirte, observa si hay burbujas pequeñas en los laterales o si el olor ha pasado de harina mojada a un aroma láctico o frutal.
Eso significa que está trabajando, aunque vaya despacio. Ya me contarás.
Solo debes tirar la masa madre y limpiar el frasco si ves moho (manchas peludas blancas, verdes o grises), tonos rosados o anaranjados, u olores putrefactos. El olor a acetona o vinagre fuerte, en cambio, es hambre: dale un refresco ya. Ante la duda, confía en tu olfato: si huele mal de verdad, no hay salvación.
💡 El truco del almendruco
Tiempo de recuperación: 2-3 días. Nivel de dificultad: fácil. Colócala sobre el router mientras la alimentas a diario y olvídate de mirar el reloj.




