San Elías protagoniza el santoral de este 20 de julio, una fecha que en España comparten más de 15.000 hombres llamados Elías y miles de mujeres con el nombre de Elia o Eliana, según datos del Instituto Nacional de Estadística. No es un santo cualquiera: es uno de los profetas más venerados del Antiguo Testamento, tanto por católicos como por ortodoxos y judíos.
Su historia tiene todos los ingredientes de un relato que atrapa: un rey idólatra, una reina implacable, una sequía como castigo divino y un final que roza lo sobrenatural. Vivió en el siglo IX antes de Cristo y su figura ha inspirado devoción durante más de veintiocho siglos.
San Elías, el profeta que plantó cara a un rey
San Elías Tesbita fue un profeta hebreo que ejerció su misión en tiempos de los reyes Ajab y Ococías, gobernantes del Reino del Norte de Israel. Su nombre significa "Dios es mi confianza" o "mi Dios es Yahvé", y esa certeza fue precisamente lo que lo llevó a enfrentarse al poder establecido.
Cuando el rey Ajab y su esposa, la reina Jezabel, introdujeron el culto a dioses paganos entre el pueblo, Elías no se quedó callado. Anunció una sequía como castigo por la idolatría y denunció públicamente la existencia de falsos ídolos, defendiendo con firmeza la fe en un único Dios.
El duelo del Monte Carmelo y el legado de un nombre
El episodio más recordado de su vida ocurrió en el Monte Carmelo, donde San Elías convocó a los profetas de Baal para un enfrentamiento decisivo. Mediante un milagro que hizo descender fuego del cielo, demostró la supremacía de Yahvé ante todo el pueblo, que terminó volviendo a su fe original.
Aquel monte no fue un escenario cualquiera: siglos después, en el siglo XII, un grupo de ermitaños inspirados en su figura fundó allí la Orden de los Carmelitas, una de las congregaciones católicas más extendidas del mundo. El vínculo entre Elías y este paraje sagrado sigue vivo hoy en la devoción a la Virgen del Carmen.
Perseguido, agotado y elevado al cielo en un carro de fuego
Tras su victoria sobre los falsos profetas, Elías no encontró paz. La reina Jezabel, furiosa por lo ocurrido, lo persiguió sin descanso y el profeta tuvo que huir al desierto, exhausto y desanimado. Fue allí, en ese momento de máxima fragilidad, donde recibió fuerzas renovadas para continuar su misión.
Antes de su partida definitiva, Elías ungió a Yehú como rey de Israel y preparó a Eliseo como su sucesor en el don profético. Su final está entre los más singulares de todo el Antiguo Testamento: según la tradición, fue arrebatado al cielo en un carro de fuego sin llegar a experimentar la muerte.
Otros santos que comparten fecha con Elías
El 20 de julio no pertenece solo a San Elías. El santoral reúne ese día a un grupo variado de figuras que atravesaron siglos y continentes distintos, desde la Roma imperial hasta la China del siglo XIX, unidas por una misma vocación de fe.
Entre los nombres más destacados figuran San Apolinar de Rávena, primer obispo de esa ciudad italiana y mártir de las persecuciones romanas, y San Aurelio de Cartago, defensor de la ortodoxia frente a las herejías. También se recuerda a personajes con huella española, como veremos a continuación.
- San Apolinar de Rávena: primer obispo de la ciudad, enfrentó con valentía las persecuciones contra los cristianos.
- San Aurelio de Cartago: obispo que combatió las costumbres paganas de su época.
- San José Bársabas el Justo: discípulo de Cristo, candidato a sustituir a Judas Iscariote.
- San Pedro Zhou Rixin: mártir chino decapitado por no renunciar a su fe.
San Pablo de Córdoba, el mártir español del mismo día
Dentro de este santoral compartido, España tiene su propio protagonista: San Pablo de Córdoba, un diácono que murió mártir durante las persecuciones islámicas del siglo IX en Al-Ándalus. Su historia conecta directamente el 20 de julio con la memoria religiosa de la península.
Según los relatos conservados, Pablo no dudó en confrontar a príncipes y dignatarios musulmanes, denunciando lo que consideraba la falsedad de su culto frente a la verdad cristiana que profesaba. Ese gesto le costó la vida, pero lo convirtió en una referencia local de fe y resistencia que aún se recuerda en Córdoba.
San Aurelio y los mártires cordobeses
Junto a San Pablo, la tradición sitúa también a San Aurelio de Cartago y a otros mártires que sufrieron el mismo destino bajo el dominio musulmán en la Córdoba del siglo IX, un periodo especialmente convulso para la comunidad cristiana de la ciudad.
Fiestas patronales en distintas regiones
En comunidades de Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón, el 20 de julio se celebra todavía con misas, procesiones y festejos populares en honor a San Elías o Santa Margarita, sobre todo en municipios de tradición agrícola donde la devoción popular sigue muy arraigada.
Por qué el santoral sigue teniendo sentido en 2026
En un país cada vez más secularizado, el santoral podría parecer un vestigio del pasado, pero sigue cumpliendo una función muy concreta: da nombre y raíces a millones de personas. Cada 20 de julio, miles de Elías, Elías y Eliana celebran su onomástica, una tradición que conecta generaciones aunque la práctica religiosa haya cambiado.
Lo interesante es que estas historias no necesitan fe para resultar fascinantes. La figura de Elías —un hombre solo frente al poder, capaz de sostener sus convicciones incluso agotado— sigue siendo un relato universal sobre la firmeza y la duda, y probablemente seguirá contándose durante muchos siglos más.






