Red Bull ha mandado a paseo el invento. El alerón trasero Macarena, ese diseño que giraba 180 grados y le daba un extra en las rectas, ha mandado a Max Verstappen dos veces a la grava en el último mes. Y en Fórmula 1, cuando el coche te echa de la pista dos fines de semana seguidos, la solución es de sentido común: vuelta al diseño original y a otra cosa.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 9/10. Dos accidentes a alta velocidad por un alerón que baila más que la coreografía sevillana, un piloto cabreado llamándola “peligrosa” y la FIA husmeando en los boxes. Drama técnico de altura en el paddock.
De Miami a la grava de Silverstone: el alerón que se giró solo
El culebrón empezó en mayo, en el GP de Miami. Red Bull estrenó su propia versión del alerón trasero rotatorio que Ferrari ya había bautizado como “Macarena” durante los test invernales. La idea era diabólica: cuando se activaba el modo recta, el flap principal rotaba 180 grados y reducía la resistencia aerodinámica. Pura velocidad punta. Pero la fiabilidad no acompañó.
En la clasificación de Austria, Verstappen sufrió un accidente heavy porque el alerón no se cerró correctamente. Dos semanas después, en Silverstone, la historia se repitió: trompo y visita a la grava en Stowe. “Volveremos al viejo y ya veremos cuándo está listo otra vez el nuevo”, confirmó el neerlandés el jueves, con un tono entre la resignación y el enfado. Y es que el propio Max lo calificó de un problema “peligroso”.
La FIA mete el ojo, y Ferrari se lo mira desde la barrera
Los incidentes no han pasado desapercibidos para el órgano rector. La FIA ha empezado a revisar de cerca tanto el diseño de Red Bull como el de Ferrari, aunque los italianos respiran tranquilos: su Macarena ha funcionado sin fallos desde el principio y llevan meses de desarrollo y pruebas que les avalan.
McLaren, el tercer equipo que coqueteó con el concepto, aparcó su prototipo tras pensárselo mejor en los libres de Austria. En Woking decidieron que el invento necesitaba más horas de túnel antes de salir a pista. Mientras tanto, en Milton Keynes no tiran la toalla: siguen trabajando en modificaciones para resucitar el alerón giratorio lo antes posible, pero en Spa, con las velocidades de Eau Rouge y Blanchimont, no se la juegan por tercera vez.
El historial de apuestas técnicas de Red Bull y por qué Spa no perdona
Red Bull es un equipo que vive al límite del reglamento. Cada concepto aerodinámico arriesgado les ha dado títulos, pero también sustos como este. El alerón Macarena es el último ejemplo de que la innovación sin fiabilidad se convierte en un billete de lotería. En Spa-Francorchamps, un circuito de la vieja escuela donde los muros están cerca y las rectas largas ponen todo el motor a prueba, un fallo aerodinámico podría tener consecuencias mucho más graves que un trompo en la grava.
El equipo ha preferido curarse en salud antes de que el campeonato se les complique. Verstappen lidera con margen, pero perder puntos por un problema evitable sería un lujo que no se pueden permitir ahora que la FIA ha metido la lupa. Ferrari, mientras, sonríe: su diseño es intocable, pero la atención del regulador siempre incomoda. La Macarena seguirá bailando en el garaje de los de Maranello, mientras que en el de Red Bull, de momento, solo sonará el runrún de un alerón convencional.
Un alerón que gira es poesía aerodinámica, pero dos trompos en un mes es un poema que a nadie le apetece leer en Eau Rouge.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Dos accidentes de Verstappen por fallo del alerón Macarena obligan a Red Bull a volver al diseño original.
- 🔥 Por qué arde: La FIA investiga el invento, Ferrari se siente segura y el paddock debate si la innovación merece el riesgo.
- 📲 Lo que viene: En Spa veremos a un Red Bull sin alerón giratorio, mientras en la fábrica intentan resucitarlo con modificaciones.

