La final del Mundial 2026 entre España y Argentina no va de fútbol. O sí, pero también de postureo geopolítico con el trofeo como excusa. Donald Trump confirmó ayer que estará en el palco del MetLife para entregar la copa al campeón junto a Gianni Infantino, y la gran pregunta no es quién va a ganar, sino quién no va a ir. Javier Milei ha dicho que ni loco pisa Nueva Jersey el domingo. Y tiene sus razones.
La foto que sí veremos: Trump, el trofeo y el 'show' de siempre
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo dejó caer con la sutileza de un corner olímpico: "Su presencia pondrá el broche de oro a la Copa del Mundo más vista, más segura y más exitosa de la historia de Estados Unidos". Trump ya ensayó el gesto hace justo un año, el 13 de julio de 2025, cuando le pasó el trofeo del Mundial de Clubes al capitán del Chelsea, Reece James, en el mismo estadio. Aquello fue un aperitivo. Ahora, con la final absoluta en juego y las cámaras de todo el planeta apuntando, el expresidente (que no va de cábala precisamente) busca repetir la imagen de líder mundial que tanto le gusta. Incluso este viernes se dejó ver en una recepción de la FIFA en la Torre Trump de Nueva York. El fútbol como escenario, vaya.
La superstición de Milei (y la tradición argentina que mantiene)
Mientras Trump se prepara para el photocall, Milei ha soltado un "de ninguna manera" que ya es meme en redes. "Voy mirando los partidos desde Olivos como el primer día. Es una cábala; miro los partidos en el cine de Olivos con mi hermana", explicó el presidente argentino. La Albiceleste llega a la final y él se queda en casa, calcando lo que hicieron Alberto Fernández en Brasil 2014 y Cristina Fernández en Qatar 2022. Una tradición no escrita que convierte el palco presidencial en un asiento vacío siempre que Argentina juega una final del mundo. Pero ojo, la jugada tiene doble lectura: Milei evita el viaje, pero deja la Casa Rosada a disposición de la selección si quieren celebrar allí la posible victoria, con una condición tajante: "No habrá ninguna figura política ni persona vinculada a la política que empañe o intente apropiarse de un logro de los jugadores".
La ausencia de Milei no es un plantón a Trump, es un guiño a una superstición que ya es patrimonio del peronismo y del liberalismo argentino por igual.
¿Qué dice todo esto de la politización del fútbol?
Que el Mundial 2026 sea el primero con tres anfitriones (Estados Unidos, México y Canadá) y que el presidente estadounidense se suba al escenario con el máximo dirigente de la FIFA es un síntoma de cómo el deporte rey se ha convertido en el nuevo púlpito del poder. Nadie se cree ya que la FIFA sea un ente apolítico, pero ver a Trump con el trofeo mientras Milei lo sigue por televisión desde un cine privado es una imagen que resume 2026: política y fútbol se abrazan en el córner y nadie pita fuera de juego. La decisión de Milei, además, le ahorra un posible encontronazo diplomático con un Trump que siempre ha mostrado sintonía con él. A veces, la mejor estrategia es no aparecer en la foto.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Trump entregará el trofeo del Mundial 2026 junto a Infantino; Milei no irá a la final.
- 🔥 Por qué arde: La ausencia de Milei por cábala mantiene una tradición presidencial argentina y evita el choque de egos con Trump.
- 📲 Lo que viene: La final España-Argentina se juega el domingo; si gana Argentina, la fiesta será en la Casa Rosada sin políticos.




