La confesión de un exespía marroquí que destapa el uso de Pegasus contra ministros españoles

Las revelaciones del antiguo agente apuntan a que Rabat espió desde 2017 a miembros del Gobierno español y mandos policiales. El escándalo reabre el debate sobre la seguridad de las comunicaciones y tensa las relaciones con el reino alauí.

Si un teléfono ministerial está pinchado no es un fallo de la cobertura: es un ataque a la soberanía. La confesión de un antiguo espía marroquí acaba de confirmar que, al menos desde 2017, los servicios de inteligencia del país vecino utilizaron el software israelí Pegasus para infiltrarse en los móviles de ministros y altos mandos policiales españoles.

Indignómetro

Nivel de impacto social: 9/10. Afecta directamente a la seguridad nacional y a la confianza ciudadana en las instituciones, al revelar que altos cargos del Estado fueron espiados durante años con un software de vigilancia extrema.

El espionaje que salpica directamente a España

La información procede de una fuente interna de la inteligencia marroquí y ha sido publicada este miércoles por The Guardian. El exmiembro de los servicios domésticos (la Direction Générale de la Surveillance du Territoire, conocida como DGST) detalla cómo Rabat desplegó Pegasus contra un abanico de objetivos que incluye a periodistas, defensores de derechos humanos, políticos franceses y, en el caso español, a ministros del Gobierno y mandos de la Policía Nacional.

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Pegasus, fabricado por la israelí NSO Group, no es un simple programa espía. Una vez instalado en el terminal de la víctima, el atacante puede leer correos, mensajes, fotografías y, lo más delicado, activar el micrófono y la cámara del dispositivo sin que el usuario lo note. Convertir un teléfono en una grabadora remota durante años es una vulneración de la privacidad que, en el caso de altos cargos, compromete conversaciones clasificadas y secretos de Estado.

La confesión del exespía: Pegasus contra ministros y policías

El testimonio recogido por el diario británico da una dimensión temporal precisa: las operaciones de espionaje comenzaron en 2017 y se prolongaron durante varios ejercicios. Esto sitúa el ataque bajo los mandatos de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, cruzando legislaturas y colores políticos.

Las autoridades marroquíes aún no han reaccionado oficialmente a la publicación. Sin embargo, la revelación reabre una herida que ya sangró en 2021, cuando los teléfonos del presidente del Gobierno y de varios ministros aparecieron en una lista de presuntos objetivos de Pegasus, en el llamado caso Catalangate. Entonces Rabat negó cualquier implicación.

La diferencia ahora es que la acusación no procede de una investigación periodística externa, sino de un desertor del propio aparato de seguridad marroquí, lo que eleva el nivel de verosimilitud y la presión diplomática.

La vigilancia masiva confirmada ahora abarca casi una década y apunta directamente a la cúpula de la seguridad del Estado español.

Un precedente incómodo y una relación diplomática en juego

El antecedente más claro es el ya mencionado Catalangate: en mayo de 2022 el Centro Criptológico Nacional certificó que los dispositivos de Pedro Sánchez y las titulares de Defensa e Interior habían sido infectados con Pegasus. Aquel episodio se saldó con una crisis de confianza, el cese de la directora del CNI y una comisión de investigación en el Congreso de la que apenas trascendieron conclusiones concretas.

Lo que distingue el escándalo actual es el origen de la filtración. Que sea un exintegrante de la DGST quien señala a su propio Gobierno como autor de los pinchazos da a Rabat un problema de imagen interna e internacional que va más allá de lo visto hasta ahora. Para España, el perjuicio es triple: se rompe el principio de confianza entre servicios de inteligencia, quedan expuestas las vulnerabilidades de la seguridad nacional y la ciudadanía se pregunta si cualquier conversación delicada pudo ser escuchada desde Marruecos.

Distintas voces parlamentarias han anunciado ya que pedirán explicaciones al Ejecutivo. La oposición exige que se convoque la comisión de secretos oficiales, mientras que desde el Gobierno se insiste en que la cooperación antiterrorista con Marruecos sigue siendo prioritaria y que no se tomarán decisiones precipitadas.

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Los próximos pasos pasan inevitablemente por Bruselas. El Parlamento Europeo ya investigó el uso de Pegasus en la UE y es probable que reactive sus trabajos. Cualquier avance en la exigencia de responsabilidades a Marruecos tendrá que sortear la dependencia energética y migratoria que mantiene la UE con el reino alauí.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Un exmiembro de la inteligencia marroquí ha revelado que desde 2017 se espió con Pegasus a ministros españoles, policías, periodistas y políticos franceses.
  • Por qué te importa: El espionaje compromete la seguridad nacional, las comunicaciones del Gobierno y la confianza en la protección de datos sensibles de todos los ciudadanos.
  • A quién afecta: Directamente a los altos cargos del Estado espiados; indirectamente a toda la población, cuya privacidad digital y seguridad quedan en entredicho.
  • Hacia dónde vamos: La oposición pide una comisión de secretos oficiales; el caso escalará a la UE, que ya investigó el uso de Pegasus, y tensará aún más las relaciones con Marruecos.