Checo Pérez ha destapado la olla. El piloto mexicano, que vuelve a la F1 este año con Cadillac tras un año sabático, ha contado por primera vez lo que era vivir a la sombra de Max Verstappen en Red Bull. Spoiler: un infierno.
El infierno disfrazado de escudería ganadora
En el el podcast High Performance, Pérez ha soltado un testimonio que pone los pelos de punta. 'Es muy duro. Solo sobreviví tanto tiempo por cómo construí mi carácter', ha confesado. Pero la cosa va más allá: necesitó ir al psicólogo porque el propio equipo le dijo que sus fracasos eran 'problemas mentales'.
El piloto de Guadalajara detalla cómo la escudería le atribuía cualquier bajón de rendimiento a 'cuestiones mentales'. 'Fue curioso: cada vez que no rendías, había algún problema mental. Así que pensé, estoy abierto a probar cualquier cosa'. Y acudió a un especialista, no tanto por convicción, sino para mostrar 'la actitud correcta' y demostrar que estaba dispuesto a todo por superar la crisis.
Lo más duro no fue la velocidad de Verstappen, sino la soledad. 'Estaba completamente solo en Red Bull en cuanto a gestión. Sentía que no había mucho que pudiéramos hacer con el sistema. Esto es lo que te dan y punto'. Aceptar ese rol de escudero fue, según sus palabras, una cuestión de supervivencia.
La presión que ni un Red Bull con motor Honda aguanta
La estructura de Milton Keynes no se esconde: 'Me decían que el proyecto entero estaba hecho para nuestro piloto, y que nuestro piloto es Max. Así que lo acepté', ha relatado sin tapujos. Christian Horner y Helmut Marko estaban 'contentos si ganaba una carrera', pero la realidad es que todo el entramado técnico y humano estaba orientado al neerlandés. Una dinámica que Pérez define como 'no puedes sobrepasar el sistema demasiado porque te destruyen'.
Cuatro temporadas soportó el mexicano. Aunque cosechó victorias —como la de Mónaco 2022 o la de Jeddah 2023—, el desgaste constante le pasó factura. Ahora, con Cadillac, vuelve a la F1 con la lección aprendida y sin el peso de tener que ser la sombra de nadie.
'Aprendí que en esa posición tienes que aceptar dónde estás y no forzar la máquina', ha reflexionado. La pregunta que flota en el paddock es si la versión 2026 de Checo será la del piloto liberado o la del superviviente que ya sabe lo que es arder.
El club de los escuderos rotos: el patrón que se repite en Red Bull
No es la primera vez que un compañero de Verstappen acaba tocado. Gasly, Albon, el propio Pérez... todos han sufrido el mismo destino: rendir por debajo del neerlandés y ser señalados. La escudería austriaca construye todo alrededor del campeón, y el segundo piloto es poco más que un sparring de lujo. Un puesto que quema.
No es la primera vez que un piloto de élite reconoce el desgaste mental, pero en el caso de Pérez, el origen está en la propia estructura del equipo.
Lo impactante aquí no es solo la confesión de Pérez, sino que pone sobre la mesa un tema tabú en el Gran Circo: la salud mental de los pilotos. Hasta ahora, admitir que necesitas ayuda psicológica era casi un estigma.
Checo lo ha contado con naturalidad, aunque matiza que lo hizo más por presión del equipo que por iniciativa propia. 'Lo hice porque sentí que mostraría la actitud correcta para el equipo y que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para superar esos problemas'.
Con Cadillac, el mexicano se enfrenta a un proyecto desde cero, sin la losa del 'piloto B'. La escudería americana apuesta por su experiencia y por un piloto que ha visto de cerca cómo funciona la maquinaria más despiadada de la parrilla.
¿El resultado? Un Checo más maduro, con cicatrices, pero también con los pies en la tierra. La temporada 2026 dirá si ha apagado el incendio o simplemente ha aprendido a convivir con las llamas.
Ser el compañero de Verstappen es sobrevivir en una estructura que solo tiene ojos para el campeón.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Sergio Pérez ha revelado el desgaste mental que sufrió en Red Bull.
- 🔥 Por qué arde: El equipo le dijo que sus fallos eran problemas psicológicos y le empujó al psicólogo.
- 📲 Lo que viene: Checo vuelve a la F1 con Cadillac y una lección dolorosa bien aprendida.


