Si algo nos ha enseñado la naturaleza es que las apariencias engañan. Y la última sorpresa viene de un animal tan familiar como el conejo. Un equipo del CSIC y la Universidad de Córdoba acaba de publicar en Biological Conservation una investigación que sacude lo que creíamos saber: la península ibérica alberga dos especies de conejo diferentes, no una sola como se pensaba hasta ahora.
El estudio, liderado por Rafael Villafuerte y Miguel Delibes-Mateos del IESA-CSIC, confirma que el conejo ibérico (Oryctolagus algirus) y el conejo europeo (O. cuniculus) son linajes separados desde hace aproximadamente dos millones de años. Aunque parecen casi idénticos a simple vista, su historia evolutiva, biología y situación de conservación son completamente distintas.
Ambos conejos, originarios de la península, quedaron aislados en refugios glaciares: uno en el valle del Ebro y otro en el golfo de Cádiz. Esta separación milenaria ha dado lugar a diferencias que van mucho más allá del tamaño o el peso. Durante más de un siglo se han tratado como como una única especie, pero la evidencia científica acumulada demuestra que es hora de cambiar de enfoque.
Un viaje evolutivo de dos millones de años
Los dos conejos comenzaron a divergir cuando los glaciares separaron la península en dos mitades. El conejo ibérico se asentó al oeste y en Portugal, mientras que el europeo ocupó el este y, con el tiempo, se expandió por el resto de Europa y otros continentes. Esta historia compartida pero paralela explica por qué las diferencias entre ambos no saltan a la vista, pero están ahí: en los genes, en el comportamiento reproductivo y en la resistencia a enfermedades.
Las claves que los hacen únicos
Según los investigadores, el conejo ibérico es más pequeño, tiene camadas más reducidas y presenta una composición del microbioma intestinal muy distinta. Las investigaciones también muestran divergencias genéticas, morfológicas ecológicas y en las propiedades de su carne. El estudio detalla además que las comunidades de parásitos y la trayectoria de crecimiento son diferentes en cada especie.

Lo que descubrimos hoy no es una novedad biológica, sino la confirmación de una realidad que llevaba millones de años esperando ser entendida.
Por qué este hallazgo importa más que nunca
Los conejos son la base alimenticia de más de 40 depredadores, entre ellos el lince ibérico, uno de los felinos más amenazados del mundo. Si una de las especies de conejo cae en picado, todo el ecosistema mediterráneo se resiente. El problema es que, hasta ahora, todas las evaluaciones de conservación trataban a ambos conejos como uno solo. Y los datos muestran que el conejo europeo mantiene poblaciones estables o incluso en aumento, mientras que el conejo ibérico está en declive acusado.
Miguel Delibes-Mateos lo resume con claridad: “No podemos seguir gestionando como una sola especie dos conejos que han evolucionado por separado durante casi dos millones de años”. Reconocer la diversidad permitirá mejorar los programas de seguimiento, las translocaciones y la planificación cinegética, evitando errores que podrían acelerar la desaparición de esta joya de nuestra fauna.
🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: Saber que hay una especie de conejo endémica de la Península Ibérica que está amenazada nos obliga a actuar con más urgencia y precisión.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: La conservación del conejo ibérico no es solo una cuestión científica; es vital para mantener el equilibrio del ecosistema mediterráneo y proteger a sus depredadores.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Las medidas de gestión de fauna deben adaptarse ya para tratar al conejo ibérico como lo que es: una especie única que necesita planes de recuperación específicos y diferenciados.



