Perder 80 minutos de sueño al día tiene un precio: más peso, más sofá y más riesgo de diabetes

Un estudio de la Universidad de Columbia ha demostrado que dormir 80 minutos menos al día durante seis semanas engorda, vuelve más sedentario y dispara el riesgo de diabetes. La investigación simula el patrón de sueño del 30% de los adultos.

Reconócelo: llevas semanas diciendo que te acostarás antes y al final siempre te engancha una serie o te quedas con el móvil. Pues un estudio de la Universidad de Columbia acaba de poner cifras a lo que eso le cuesta a tu cuerpo: perder una hora y veinte de sueño al día durante seis semanas puede hacerte engordar medio kilo y moverte menos. Y no, no hablamos de dormir cuatro horas. Hablamos de la falta de sueño discreta que padece uno de cada tres adultos.

El experimento que imitó tu vida real

Los investigadores reclutaron a 95 adultos que suelen dormir entre 7 y 8 horas y les pidieron que retrasaran su hora de acostarse en 90 minutos durante seis semanas. Con un monitor de muñeca confirmaron que, en lugar de dormir entre 7 y 8 horas, acababan descansando unos 80 minutos menos cada noche. Nada de privación extrema: el patrón de sueño crónico que adopta, según los Centros para el Control de Enfermedades, aproximadamente el 30% de los adultos.

Y los efectos no tardaron en aparecer: al final de esas seis semanas, los participantes pesaban medio kilo más de media y habían ganado algo de cintura. Además, el tiempo que pasaban sentados o inactivos aumentó 17 minutos al día; en hombres y mujeres posmenopáusicas, la cifra se disparó a casi media hora extra de sedentarismo. Mientras, los niveles de ciertas hormonas que regulan el apetito se alteraron.

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¿Por qué medio kilo importa más de lo que parece?

Medio kilo en mes y medio no suena a catástrofe. “Pero no es alarmante si te quedas solo en eso”, advierte Faris Zuraikat, autor principal del estudio. “El problema es que esto ocurre en apenas seis semanas”. Si lo proyectamos a un año, nos iríamos a un aumento de peso clínicamente significativo sin haber cambiado un solo hábito de alimentación o ejercicio. Solo durmiendo una hora y veinte menos cada noche.

Y ahí está la trampa: dormir menos no solo altera el apetito. Te hace estar más cansado y, sin darte cuenta, reduces la actividad espontánea. Como si tu cuerpo activara el modo ahorro de energía. El movimiento extra que haces al recoger la casa o al ir andando a por el pan se evapora.

Derivados de este mismo estudio, el equipo de Marie-Pierre St-Onge ya había visto que las mujeres con riesgo cardiovascular desarrollaban mayor resistencia a la insulina —la antesala de la diabetes tipo 2— tras esas mismas seis semanas de sueño recortado. Y en otro trabajo, hombres y mujeres con riesgo cardíaco mostraban más células inflamatorias en el corazón.

Tu cuerpo no solo se hincha cuando duermes poco; se vuelve más sedentario y dispara los marcadores que te acercan a la diabetes tipo 2.

La ciencia ya sabe que dormir mal te ensancha la cintura (y esta vez lo ha medido a largo plazo)

Lo novedoso del estudio de Columbia, explica St-Onge, es que se aleja de aquellos ensayos en los que metían a la gente a dormir solo cuatro horas al día en un laboratorio. Eso no es la vida real. “Aquí hemos estudiado una falta de sueño modesta pero crónica, muy parecida a la que sufren millones de personas”, insiste. Y aún así, los cambios metabólicos fueron relevantes.

Por eso los autores subrayan que mejorar la higiene del sueño podría prevenir el aumento de peso y enfermedades como la diabetes tipo 2 o los infartos. Quizá sea hora de plantearte si ese último episodio de tu serie merece medio kilo extra al año.

🧠 Para soltarlo en la cena

Falta de sueño moderada engorda y te vuelve más sedentario.