7 cenas de verano ligeras y refrescantes listas en minutos (sin cocinar)

Ni fogones, ni horno, ni hambre a las doce: estas cenas de verano se preparan en minutos con ingredientes que casi siempre tienes en casa. Frescas, ligeras y completas, para que el calor no te quite las ganas de cenar.

Reconócelo, con este calor la cocina parece una sauna y lo último que te apetece es cenar solo un yogur y despertarte con el estómago rugiendo. ¿La salida? Estas 7 cenas de verano ligeras y refrescantes que no necesitan fuego y te dejan fresco y saciado. Te lo digo yo, que este julio me he propuesto no sudar entre fogones.

El cuerpo en verano nos pide alimentos con mucha agua y que no nos den un golpe de calor. Una cena de verdad debe combinar verdura, algo de proteína ligera y unos carbohidratos que no pesen. La gran ventaja es que casi todo se puede dejar medio preparado para que a la hora de la cena solo tengas que montar el plato.

Sopas frías con el topping que lo cambia todo

El gazpacho solo es muy rico, pero como cena cojea. El truco está en ponerle un buen topping: huevo duro picado, daditos de queso fresco o trocitos de jamón. Automáticamente se convierte en un plato completo que te deja lleno hasta la mañana siguiente. Lo mismo sirve para otras cremas frías: la de calabacín y puerro que guardas en la nevera (la preparas en un momento y la refrigeras) gana muchísimo con los mismos extras. Ya me contarás.

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Sándwiches y tartar: lujo en frío y sin encender nada

Un sándwich sin tostadora es un clásico instantáneo. Ve por un pan de centeno con lechuga, tomate, tiras de pollo frío y, si te va lo vegetal, una cucharada generosa de hummus de garbanzo. El tartar es todavía más fácil: picas fino aguacate, cebolleta, alcaparras, tomate y salmón o atún fresco, exprimes medio limón y listo. Sabor de restaurante con cero esfuerzo y sin sudar una gota.

Arroz, wraps y rollitos: consistencia sin horno

Si te sobró arroz cocido de la comida, conviértelo en una ensalada fría añadiendo maíz dulce, pimiento, cebolla y queso fresco. Si usas arroz integral, la fibra extra te mantiene saciado más tiempo. Los wraps son otra solución mágica: una tortilla integral rellena de salmón ahumado, aguacate en láminas y canónigos. Y los rollitos vegetales —con láminas de pepino o papel de arroz hidratado, rellenos de zanahoria rallada y queso fresco o palitos de cangrejo— son bocados tan hidratantes que desaparecen en un santiamén. Una maravilla.

Con arroz integral, pollo frío y una vinagreta casera de limón, no hay hambre nocturna que se resista.

El verdadero secreto: tener la nevera lista para no cocinar nunca

La mayoría de estas cenas se basan en ingredientes que te habrás cocinado horas —o días— antes y que guardas en la nevera. Arroz cocido, pollo desmechado, huevos duros, latas de atún, hummus y vegetales frescos son tu fondo de armario veraniego. Si los tienes a mano, cualquiera de estas cenas se monta en menos de diez minutos. Y así, cuando el bochorno apriete, tú solo abres la nevera y eres feliz. Así de simple.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 5-10 minutos. Nivel de dificultad: imposible de fastidiar. El consejo extra: cuece arroz o legumbres en cantidad un día a la semana y guárdalos en tuppers; así siempre tendrás la base lista sin encender un solo fuego.