Orientación de la vivienda contra la ola de calor: las casas al oeste son las que más sufren, según un ingeniero

El ingeniero Raúl Sagredo detalla por qué las viviendas que miran al oeste son las más calurosas durante las olas de calor y ofrece soluciones de aislamiento y ventilación para no depender del aire acondicionado.

Si este verano sientes que tu casa no se enfría ni de noche, puede que el culpable no sea la ola de calor, sino hacia dónde miran tus ventanas. El ingeniero Raúl Sagredo, responsable de Técnica y Producto de VEKA, lo explica con claridad: la orientación de la vivienda es uno de los factores que más influye en la temperatura interior, especialmente en las tardes tórridas del sur de Europa.

Según el experto, en el clima español las casas orientadas al oeste reciben la radiación solar justo cuando la temperatura exterior ya ha alcanzado sus máximos diarios. Esa insolación tardía genera una acumulación de calor que se queda atrapada en fachadas, ventanas y cerramientos, dificultando que la vivienda refresque por la noche.

¿Por qué las casas orientadas al oeste son las que más sufren con el calor?

La clave está en el momento del día en que el sol incide sobre la fachada. Mientras que la orientación este recibe el sol de la mañana —cuando el aire aún está fresco—, la orientación oeste recibe la radiación solar durante las horas de la tarde, justo cuando el termómetro ya ha tocado los picos más altos. Esto provoca un sobrecalentamiento adicional del interior que, además, se mantiene durante horas, empeorando el confort nocturno.

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Durante una ola de calor, como las que asolan cada verano la Península, este efecto se multiplica: el calor acumulado no se disipa y puede hacer que dormir se convierta en una misión imposible sin aire acondicionado. Según Raúl Sagredo, las viviendas orientadas al oeste son las que más sufren en estos episodios, precisamente por esa coincidencia entre la insolación y la temperatura ambiente máxima.

¿Existe la orientación perfecta?

No hay una única respuesta, pero el ingeniero apunta varias pistas. Las viviendas orientadas al norte reciben una menor incidencia solar directa y suelen mantener temperaturas más estables durante el verano, lo que las convierte en una opción muy interesante para quienes huyen del calor. La orientación sur, en cambio, puede funcionar si se combina con protecciones solares adecuadas —toldos, estores o persianas—, ya que así se controla la radiación sin renunciar a la luz natural.

De hecho, Sagredo menciona que en viviendas unifamiliares la orientación sur o sureste suele ser la preferida porque permite aprovechar el sol en invierno y protegerse de él en verano con los dispositivos correctos.

Cómo detectar una vivienda fresca antes de mudarte (y qué puedes mejorar)

El ingeniero lanza un mensaje tranquilizador: que una casa tenga mala orientación no significa que estés condenado al calor. El aislamiento térmico es la gran herramienta de defensa. Un buen cerramiento reduce la entrada de calor exterior de forma notable, y aquí las ventanas juegan un papel protagonista.

El vidrio con control solar o bajo emisivo puede limitar la radiación infrarroja que atraviesa los cristales, mientras que las carpinterías eficientes —de PVC, aluminio con rotura de puente térmico o madera— evitan fugas y ganancias térmicas. “Unas carpinterías eficientes pueden marcar una gran diferencia en el comportamiento energético de una vivienda”, resume Sagredo.

Bajar las persianas durante el día y ventilar solo de madrugada puede rebajar la temperatura interior varios grados sin gastar un euro.

Además, las soluciones pasivas son baratas y efectivas: toldos, estores exteriores o incluso láminas reflectantes impiden que el sol golpee directamente el vidrio, lo que evita el efecto invernadero dentro de casa. Y en cuanto cae la noche, abrir ventanas en fachadas opuestas para generar corriente cruzada ayuda a barrer el calor acumulado. Eso sí, solo si el aire exterior ya se ha refrescado; de lo contrario, estarás metiendo más calor.

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Si estás buscando piso de alquiler o pensando en comprar, el consejo práctico es fijarse en tres cosas durante la visita: la orientación predominante (mejor si no es oeste puro), la posibilidad de ventilación cruzada y la calidad de los cerramientos. También conviene observar si hay sombras naturales —árboles, edificios cercanos— que alivien la insolación en las horas más críticas.

En definitiva, la orientación no es una condena, pero sí un factor que debería pesar en tu decisión. Con un buen diagnóstico y pequeñas mejoras, hasta la vivienda más castigada por el sol de poniente puede convertirse en un refugio habitable sin que la factura de la luz se dispare.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: La orientación de una vivienda determina cuánto calor acumula, sobre todo en verano.
  • 💡 Por qué te importa: Si buscas piso o ya vives en uno mal orientado, puedes tomar medidas para no achicharrarte ni pagar de más.
  • 📊 Apunta estas cifras: Las casas al oeste reciben el sol en las horas más calurosas (tarde-noche); las del norte son las más estables; ventilar de madrugada y usar toldos baja varios grados sin gastar electricidad.