El beber agua fría en verano es contraproducente: un anestesista explica qué le pasa a tu cuerpo

El médico David Callejo señala que el organismo se aferra a los 37 grados y activa mecanismos para recuperar el calor. El secreto es hidratarse con líquidos frescos, no casi congelados.

Yo también lleno el vaso con hielo en agosto, pero beber agua fría en verano no es tan buena idea como pensaba.

Lo acaba de explicar el médico anestesista David Callejo en sus redes sociales. Y la explicación tiene más enjundia de la que parece.

Qué le pasa a tu cuerpo con el agua helada

Tu cuerpo, en cualquier época del año, intenta mantenerse en 37 grados. Si bebes agua muy fría, la temperatura interna baja de golpe y el organismo activa mecanismos metabólicos para volver a elevarla.

Publicidad

El cuerpo detecta el frío en el estómago y reacciona como si le hubieras bajado la calefacción en invierno: activa el metabolismo para calentarse rápido. Por eso la sensación de frescor dura poco.

Ese movimiento de emergencia puede hacerte sentir más calor del que tenías antes del trago. El remedio, en este caso, sale caro.

Beber agua helada no refresca tanto como parece: el cuerpo trabaja para compensar el frío y acaba generando más calor.

El especialista lo explica con una claridad que agradecemos: 'Tu cuerpo activará mecanismos para volver a elevar esa temperatura y eso puede hacerte sentir más calor'.

Por qué en algunas culturas se beben líquidos calientes

Suena raro, lo sé. Pero en países con muchísimo calor el té caliente es una bebida habitual porque ayuda a sudar más y a termorregularse.

La lógica es simple: el sudor es el aire acondicionado natural del cuerpo. Si lo bloqueas con líquidos casi congelados, no refrescas; solo engañas a la boca.

Eso sí, nadie pide un café hirviendo en plena ola de agosto. La idea es elegir líquidos frescos que te apetezca beber, pero no casi congelados.

El propio Callejo lo deja claro: 'Hidrátate con mucho líquido. Lo ideal es que estén frescos para que nos apetezca beberlos, pero es clave evitar las bebidas casi congeladas que nos pueden hacer pasar más calor'.

Publicidad

Un café con hielo o un agua del tiempo fresquita son opciones más amables que el granizado a punto de nieve. Y además puedes sumar hidratación extra con alimentos ricos en agua: sandía, melón, y otras frutas típicas del verano.

A mí me pasa que en agosto me bebo un granizado y a los diez minutos sigo muerto de calor. Ahora entiendo por qué.

No te vuelvas loco: agua fresca sí, obsesión no

Aquí empieza lo bueno. No hace falta beber líquidos tibios para cuidar tu temperatura, solo evitar el extremo de las bebidas prácticamente heladas.

No es el primer consejo contraintuitivo del verano: con las duchas heladas pasa algo parecido. Te dejan helado por fuera, pero tu cuerpo reacciona generando calor por dentro.

Mi conclusión es sencilla: si te apetece un agua fresquita o un café con hielo en agosto, adelante. Lo que no veo es la necesidad de beber algo a un grado bajo cero.

Si quieres hacerlo fácil, deja la botella en la nevera en lugar del congelador. Te hidratas, evitas el golpe térmico y no pasas más calor del que ya hace.

Así de simple.

🧠 Para soltarlo en la cena

Beber agua helada no refresca: tu cuerpo genera más calor.