Hay cervezas que nacen para quitar la sed y otras para provocar una conversación. ClemenBeer pertenece sin duda al segundo grupo: la primera cerveza extremeña elaborada con aceite de oliva virgen extra, una rareza líquida que divide opiniones desde el primer sorbo.
La idea surge de Aceites Clemen, una empresa familiar de Puebla de Sancho Pérez, en Badajoz, que ha querido llevar su AOVE de aceituna manzanilla más allá de la cocina. Junto a Castreña Brewing, cervecera artesana con sede en León, han dado forma a una receta que no se parece a nada que hayamos probado antes. Y no fue fácil: según explica José Fernández, responsable de la marca, antes de llegar a la versión final hubo varios intentos, incluido uno con aceituna directamente que no funcionó.
Un maridaje que parecía imposible (y cómo lo han conseguido)
La ClemenBeer actual es la versión 3.0 de un experimento que se cuece desde hace meses. La receta final incorpora AOVE de aceituna manzanilla en un proceso que consigue integrar el aceite sin que la cerveza resulte grasa ni pesada. Se presenta en lata de 44 cl y se vende en la web de Aceites Clemen por 4,20 euros. No es barata si la comparas con una lager de supermercado, pero tampoco aspira a competir ahí. Es un producto de tirada corta, pensado para curiosos y para quienes disfrutan de los sabores diferentes.
En nariz no hay grandes pistas. El aroma es discreto, casi engañoso: una cerveza rubia algo turbia, de aspecto bastante convencional. Nada anticipa la personalidad que esconde dentro. La recomendación de la marca es servirla con cierta distancia para que forme espuma, aunque esa corona se disipa rápido.
A ciegas: así sabe realmente la ClemenBeer
El primer trago desconcierta. La entrada es suave, pero inmediatamente aparece un amargor intenso y vegetal que recorre toda la boca. No es el amargor del lúpulo clásico, sino algo más seco, más herbáceo, casi como morder una hoja de olivo. Ahí está la huella del aceite, que se percibe no como textura grasa sino como una sensación amarga y persistente.
Lo sorprendente es cómo evoluciona. En el segundo y el tercer sorbo el conjunto se integra mejor. El amargor sigue marcando el paso, pero la cerveza gana algo de cuerpo y se vuelve más amable, sin perder ese carácter peculiar que la define. No es una cerveza para tibios: quien busque frescura inmediata o un trago fácil de terraza puede sentirse abrumado. En cambio, los los amantes de los sabores secos y las amargos herbáceos encontrarán un territorio muy interesante.
No sabe a cerveza con aceite en el sentido literal, sino a una rubia suave atravesada por una personalidad amarga e inclasificable. Una rareza, mejor o peor según el paladar, pero desde luego distinta.
¿Merece la pena? Una cerveza de autor con personalidad (y sin miedo a dividir)
Aceites Clemen no se hace ilusiones: este producto no va a arrasar en los lineales ni sustituir a la caña del bar. Lo plantean como una carta de presentación radicalmente diferente, una forma de mostrar inquietud y de llevar el AOVE a un lugar donde casi nadie lo espera. Y en ese sentido el experimento funciona. ClemenBeer tiene más de declaración de principios que de negocio masivo, y esa honestidad es quizá su mayor virtud.
Si tienes curiosidad por la gastronomía extrema o simplemente te gusta salir de lo de siempre, merece la pena buscarla. Eso sí, avisado quedas: no es una cerveza de consenso, sino de división. Y eso, en un mercado lleno de lagers clónicas, ya es una buena noticia.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Aceites Clemen y Castreña Brewing
- 📍 Ubicación: Venta en la web de Aceites Clemen (Puebla de Sancho Pérez, Badajoz)
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Cerveza artesanal con AOVE de aceituna manzanilla
- 💰 Precio medio: 4,20 euros por lata de 44 cl



