El calor extremo de junio ha dejado 1.029 muertes atribuidas a las altas temperaturas, según el sistema MoMo del Ministerio de Sanidad.
El sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Ministerio de Sanidad analiza la mortalidad diaria y la compara con las medias históricas para detectar desviaciones. En junio, la diferencia fue muy significativa: las 1.029 muertes atribuidas al calor incluyen tanto fallecimientos directos por golpes de calor como agravamientos de patologías previas.
El giro llegó a partir del 22 de junio, solo 24 horas después de que la primera ola de calor del verano se instalase sobre la península. Desde ese día y hasta el cierre del mes se concentran 772 fallecimientos, lo que supone el 75% del total mensual.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), los días 22 y 23 fueron los más cálidos de un mes de junio en España desde al menos 1950, con una anomalía térmica media de 7,1 grados. Junio de 2026 ha sido el segundo más cálido de la serie histórica, con una temperatura media 3,2 grados por encima de lo normal.
¿Quiénes son los más vulnerables al calor extremo?
Más allá del golpe de calor —que requiere atención médica urgente—, las altas temperaturas agravan de forma silenciosa enfermedades crónicas. La diabetes, el asma y las patologías cardiovasculares ven multiplicado su riesgo de descompensación. Las personas mayores de 65 años y quienes tienen condiciones preexistentes concentran la mayor parte de estos fallecimientos.
El patrón geográfico también sorprendió. La ola de calor no solo apretó en las zonas tradicionalmente cálidas; el norte peninsular vivió jornadas extraordinarias. En Cantabria, la estación de Tama (Liébana) marcó 43,7 °C, la temperatura más alta jamás registrada en esa comunidad. Las mínimas nocturnas superaron los 25 grados en muchas localidades, dificultando el descanso y agotando al organismo.
La combinación de temperaturas extremas tanto de día como de noche disparó la mortalidad en la última semana de junio, con más de setecientas muertes en apenas nueve días.
Europa también sufre el golpe del calor
El fenómeno ha rebasado las fronteras españolas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en el centro y este de Europa, al menos 1.300 personas perdieron la vida por el calor extremo en junio, con Francia como el país más afectado. Las olas de calor son el riesgo meteorológico que más muertes causa, por encima de inundaciones o tormentas. En Francia, los servicios de emergencia atendieron un incremento notable de casos de deshidratación y golpes de calor.
El verano de 2023 ya dejó una huella trágica: 70.000 muertes vinculadas al calor en Europa, según la propia OMS. Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas, y los sistemas sanitarios necesitan reforzar los planes de prevención, especialmente para proteger a los colectivos más frágiles.
En España, el Ministerio de Sanidad mantiene activo el sistema MoMo como herramienta de vigilancia y alerta. La información en tiempo real permite coordinar respuestas rápidas, pero los expertos insisten en la importancia de la concienciación ciudadana: hidratarse, evitar la exposición en horas centrales y prestar atención a las personas mayores. El plan nacional de prevención ante el calor se activó a principios de junio, pero los datos de este año demuestran que todavía hay margen para reforzar la protección de los colectivos más vulnerables.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Se han registrado 1.029 muertes asociadas al calor extremo en junio de 2026, la mayoría a partir del día 22.
- 👥 Quiénes son los afectados: Personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y residentes en zonas no habituadas al calor intenso, como el norte peninsular.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Refuerzo de los sistemas de alerta temprana y mayor concienciación sobre los riesgos del calor extremo para la salud pública.




