De la ola de calor al granizo: la predicción de la AEMET nos vuelve locos

La primera gran ola de calor del verano de 2026 llega a su fin. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha confirmado que este jueves concluye oficialmente el episodio de temperaturas extremas que ha afectado a buena parte del país durante los últimos días y que ha dejado registros históricos para un mes de junio. Tras jornadas en las que numerosas localidades superaron los 40 grados, el panorama meteorológico cambia de forma significativa con la llegada de una masa de aire atlántico más fresca que favorecerá un descenso térmico generalizado y la aparición de tormentas en amplias zonas de la Península.

El cambio será especialmente perceptible en el norte y el oeste peninsular, donde el contraste entre el aire cálido acumulado durante los últimos días y la entrada de aire más húmedo e inestable favorecerá el desarrollo de chubascos tormentosos que, en algunos casos, podrían ir acompañados de granizo y aparato eléctrico. Según las previsiones de la AEMET, la situación supondrá un alivio para buena parte del territorio, aunque el calor no desaparecerá por completo y todavía se mantendrán valores muy elevados en algunas regiones del nordeste.

El episodio de calor que ahora termina ha sido excepcional por su intensidad y por la amplitud geográfica de las temperaturas extremas registradas. La AEMET ha señalado que los días 22 y 23 de junio fueron los más cálidos para estas fechas desde que existen registros homogéneos, al menos desde 1950. El martes 23 se alcanzó una temperatura media máxima nacional de 36,88 grados, un récord histórico para un mes de junio.

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Las anomalías térmicas han sido especialmente destacadas en el norte peninsular, una zona poco habituada a soportar temperaturas tan elevadas durante varios días consecutivos. En Cantabria se alcanzaron 43,7 grados en Tama, mientras que Bilbao encadenó jornadas por encima de los 40 grados. La situación también provocó numerosas noches tropicales e incluso tórridas en distintos puntos del país, dificultando el descanso nocturno y aumentando el riesgo para la salud de la población más vulnerable. Según los datos conocidos durante los últimos días, el calor extremo ha tenido además consecuencias sanitarias relevantes en distintas comunidades autónomas.

Tormentas en Galicia y descenso acusado de las temperaturas

El cambio de patrón atmosférico será especialmente visible en Galicia. La comunidad ha activado avisos por tormentas prácticamente generalizadas debido a la llegada de aire húmedo y frío procedente del Atlántico. El choque entre esta masa de aire y el ambiente recalentado de los últimos días favorecerá precipitaciones localmente intensas, acompañadas de actividad eléctrica y, de forma puntual, granizo.

Las previsiones apuntan a acumulaciones significativas de lluvia en cortos periodos de tiempo y a una bajada muy notable de las temperaturas. En algunas zonas de Lugo y Ourense los termómetros podrían descender entre seis y diez grados respecto a los valores registrados durante la fase más intensa de la ola de calor. En determinados puntos incluso se contemplan diferencias superiores a los diez grados en apenas 24 horas.

Una silueta de una tormenta
Una silueta de una tormenta | Fuente: Freepik

La situación será similar en otras áreas del norte peninsular. Asturias espera una jornada marcada por intervalos nubosos, chubascos y tormentas, mientras que en el País Vasco el descenso térmico permitirá poner fin a varios días de calor extremo. Aunque las temperaturas seguirán siendo altas en algunas comarcas del interior, la llegada de vientos del noroeste contribuirá a normalizar progresivamente la situación meteorológica.

La entrada de aire atlántico más fresco provocará una caída generalizada de las temperaturas máximas en buena parte del país. Comunidades como Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía experimentarán descensos significativos que pondrán fin a los registros extraordinarios observados durante el inicio de la semana.

No obstante, la AEMET advierte de que el alivio no será uniforme. En el nordeste peninsular y en Baleares seguirán registrándose valores muy elevados para la época del año. De forma puntual podrían alcanzarse entre 38 y 39 grados en algunos puntos del valle del Ebro y de Cataluña, por lo que continuarán activos varios avisos meteorológicos por altas temperaturas.

Un respiro temporal antes de posibles repuntes

Los modelos meteorológicos apuntan a que el descenso térmico se consolidará durante los próximos días, aunque los expertos no descartan nuevos repuntes del calor durante la próxima semana. La evolución atmosférica prevista sugiere que las temperaturas podrían volver a situarse por encima de los valores normales en áreas del centro, sur y nordeste peninsular, así como en Baleares.

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La propia AEMET ya había adelantado que la retirada de la masa de aire extremadamente cálida no implicaría el final definitivo del ambiente veraniego. El escenario más probable pasa por una normalización temporal de las temperaturas seguida de nuevos ascensos, aunque sin alcanzar necesariamente la intensidad extraordinaria observada durante esta ola de calor.

Mientras tanto, el protagonismo recaerá en las tormentas. El fuerte contraste térmico generado tras varios días de calor excepcional favorece la formación de núcleos convectivos intensos capaces de producir precipitaciones localmente fuertes, rachas de viento y episodios de granizo. Se trata de un patrón relativamente habitual tras las grandes irrupciones cálidas, pero que este año adquiere una relevancia especial por la magnitud de las temperaturas alcanzadas durante la última semana.