La Tate Modern inaugura 'Frida: la creación de un icono', la exposición que analiza el fenómeno global de Frida Kahlo

La Tate Modern reúne autorretratos, objetos personales y obras de 80 artistas inspirados en la pintora mexicana hasta el 3 de enero. Una mirada a cómo Frida Kahlo se convirtió en un mito global más allá de sus cuadros.

Si estás en Londres estas semanas, la Tate Modern tiene una cita que pone el foco en una de las artistas más fascinantes del siglo XX. 'Frida: la creación de un icono' no es una retrospectiva al uso: explora cómo Frida Kahlo pasó de ser una pintora relativamente desconocida a convertirse en un fenómeno global que desborda los museos.

La muestra, organizada en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Houston, se podrá visitar hasta el 3 de enero de 2027. Reúne una treintena de obras de la artista mexicana —algunos de sus autorretratos más célebres, piezas de corte surrealista—, fotografías de Man Ray o Kati Horna, vestidos de tehuana y objetos personales como corsés o una bota ortopédica. Pero lo más interesante es el diálogo con el presente: unas ochenta creaciones de artistas modernos y contemporáneos que se apropian de su estética, su identidad o su biografía para reinventarla.

Qué puedes ver en esta exposición

El recorrido se organiza en varias capas, como las matrioskas que mencionaba Hayden Herrera. La primera capa es la íntima: los autorretratos donde Frida se pinta herida, ensangrentada o con un collar de espinas —Autorretrato con collar de espinas y colibrí es uno de los que más impactan—, junto a obras como La superviviente o Niña con máscara de muerte. A su lado, el archivo fotográfico y los objetos cotidianos reconstruyen el dolor físico y la puesta en escena de una mujer que se convirtió en su propia obra.

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La segunda capa es colectiva. Artistas de varias generaciones reinterpretan a Frida desde el feminismo, el movimiento chicano, la discapacidad o la fluidez de género. Kiki Smith aborda el aborto, Judy Chicago la violencia sexual, Ana Mendieta el cuerpo como naturaleza y Yasumasa Morimura se traviste en sus célebres tableaux vivants. Incluso las Guerrilla Girls lanzan una pregunta incómoda sobre el mercado del arte. La exposición deja claro que Frida Kahlo funciona como un espejo en el que cada época proyecta sus luchas.

De la pintora al mito: cómo nació la Fridamanía

Conviene entender que Frida no siempre fue un icono de masas. En los años setenta y ochenta, los movimientos feministas de México y Estados Unidos rescataron su figura transgresora: sus autorretratos con bigote, su exploración de la sexualidad femenina y su ambigüedad sentimental la convirtieron en un símbolo. Más tarde, el movimiento chicano la adoptó como estandarte de orgullo cultural, y el neomexicanismo reivindicó su raíz indígena. La ‘Fridamanía’, ese fenómeno comercial que estalló en los noventa, no ha dejado de crecer desde entonces.

La Tate Modern no rehúye el fenómeno del merchandising. En una de las salas se exhiben dos centenares de objetos —camisetas, tazas, calcetines, hasta patos de goma— con el rostro de Frida, justo antes de llegar a la tienda del museo. Es la constatación de que la artista se ha convertido en una marca global, la embajadora más exportable de México. Y para redondear la experiencia, el chef Santiago Lastra (una estrella Michelin) ha ideado un menú inspirado en su universo: ceviche que evoca la Casa Azul, tamal de costilla al mole y buñuelos con sandía que citan su último cuadro, Viva la vida.

Frida Kahlo Tate Modern

Fuera de las salas, la huella de Frida se extiende por Londres. Murales callejeros en Bankside y la estación de Blackfriars, una instalación en Carnaby Street y pantallas digitales en Piccadilly Circus convierten la ciudad en un homenaje disperso. La propia directora interina de la Tate, Catherine Wood, subraya que «su espíritu transgresor ha empoderado a generaciones posteriores para desafiar las estructuras dominantes».

Por qué esta exposición merece la visita

Lo que distingue a ‘Frida: la creación de un icono’ de otras muestras es su propósito confeso: no se trata solo de admirar a la pintora, sino de entender cómo se construye un mito cultural. La comisaria Mari Carmen Ramírez, junto a Tobias Ostrander y Beatriz García-Velasco, articula un relato en el que el legado de Frida es adoptado por movimientos artísticos y sociales tan diversos como el surrealismo, el feminismo o la defensa LGTBI+. El resultado es una constelación de miradas que van del homenaje a la reapropiación crítica, y que recuerdan que Frida Kahlo sigue siendo una figura incómoda y profundamente contemporánea.

Quizá lo más revelador sea el proyecto fotográfico de Camila Fontenele de Miranda, ‘Todos pueden ser Frida’, que cierra el recorrido: personas de distintas edades, orígenes, géneros y clases sociales posan vestidas como la artista. Esa imagen coral resume la tesis de la exposición y, al mismo tiempo, la desborda. Porque si algo demuestra esta cita londinense es que Frida no pertenece ya solo a la historia del arte, sino a una conversación colectiva que no deja de reescribirse.

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Hay exposiciones que se recuerdan por una obra maestra y otras porque cambian la manera de mirar a una artista; esta pertenece a las segundas.

Ficha técnica

  • Título: Frida: la creación de un icono
  • Autor o autora: Frida Kahlo y artistas contemporáneos que dialogan con su legado
  • Qué puedes ver: Una treintena de obras de Kahlo, objetos personales, fotografías, trabajos de 80 creadores inspirados por ella, una sección de merchandising y un menú temático
  • Recinto y ciudad: Tate Modern, Londres