PNV ultimátum a Sánchez: presupuestos o elecciones anticipadas antes de que acabe el año

Los nacionalistas vascos exigen que el presidente presente las cuentas en otoño y cumpla con los traspasos pendientes antes del verano. Si no hay Presupuestos, advierten de que forzarán un adelanto electoral.

Si Pedro Sánchez no presenta los Presupuestos en otoño, podría haber elecciones anticipadas este mismo año. El PNV se lo ha dejado claro con un ultimátum que añade más presión a un Gobierno ya debilitado por la falta de apoyos. Te contamos qué exigen los nacionalistas vascos y qué implicaciones tendría un bloqueo de las cuentas.

Presupuestos o urnas: la línea roja del PNV

El mensaje de los nacionalistas vascos es rotundo: o el presidente del Gobierno lleva las cuentas públicas al Congreso entre octubre y noviembre, o forzarán un adelanto electoral antes de que termine el año. La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, ya se lo advirtió a Sánchez en la última sesión de control, y solo 24 horas después el presidente se abrió por primera vez a la posibilidad de unas elecciones técnicas si no logra sacar adelante los Presupuestos.

Pero el ultimátum tiene una condición previa. El PNV exige que antes de sentarse a negociar las cuentas, el Gobierno cumpla los compromisos de autogobierno pendientes en la comisión bilateral entre el Estado y Euskadi. Para ello, está prevista una reunión entre Sánchez y el lehendakari Imanol Pradales en Moncloa antes del parón estival de agosto. Si no se llega con esos asuntos cerrados, la comisión no se celebrara.

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El calendario apunta al otoño para la votación de totalidad de las cuentas, pero la exigencia de avances en las transferencias competenciales convierte la reunión de julio en un punto crítico. Si no se logra un acuerdo en la bilateral, la negociación presupuestaria ni siquiera arrancará.

Las carpetas pendientes: de las pensiones a los puertos

Los nacionalistas vascos han puesto sobre la mesa varios traspasos concretos que consideran inaplazables. El más sensible es la gestión del régimen económico de la Seguridad Social —es decir, las pensiones y el Fogasa—, junto con la competencia de los puertos de Pasaia y Bilbao. También reclaman más funciones para la Ertzaintza en materia de extranjería y que se reconozca a Euskadi como frontera norte.

A esto se suman otros acuerdos como el despliegue del órgano bilateral aeroportuario y, en un gesto más simbólico, la solicitud del Gobierno vasco para el traslado temporal del 'Guernica' de Picasso al Guggenheim de Bilbao. Hasta que no se avance en todos estos puntos, el PNV mantiene congelada la comisión bilateral y, con ella, la llave de los Presupuestos.

El Gobierno tiene hasta el otoño para presentar las cuentas, pero sin avances reales en el autogobierno vasco la negociación presupuestaria no comenzará.

Desde Moncloa se limitan a expresar una voluntad genérica de seguir avanzando en el autogobierno, sin concretar plazos ni contenidos. Pero en el Gobierno vasco insisten en que la comisión solo se convocará si los acuerdos están cerrados de antemano. Mientras tanto, el calendario avanza: este martes el Consejo de Ministros aprobará el cuadro macroeconómico y a mediados de julio está previsto fijar el techo de gasto y la senda de déficit, pasos previos indispensables para que el proyecto de Presupuestos pueda presentarse en septiembre.

Un escenario que recuerda a otras legislaturas sin mayoría estable

El pulso del PNV traslada la legislatura a una situación similar a la que vivió Mariano Rajoy en 2016, cuando la falta de apoyos para los Presupuestos acabó desembocando en la repetición electoral. Si la votación de totalidad falla este año, el Gobierno de Sánchez perdería su principal herramienta de política económica y se vería abocado a un adelanto. Para contextualizar el procedimiento parlamentario, el proceso de tramitación de los Presupuestos es clave: cualquier bloqueo en el trámite de enmiendas a la totalidad puede tumbar el proyecto y forzar la devolución al Ejecutivo.

Sánchez ya ha garantizado al PNV que no hará coincidir las generales con las municipales de mayo de 2027 —una línea roja para los nacionalistas vascos—, pero los jeltzales prefieren que los comicios se celebren incluso antes de esas fechas. En la práctica, eso significa que, si los Presupuestos decaen, el presidente podría verse abocado a convocar elecciones en el primer semestre de 2027 o incluso a finales de 2026, en cuanto la tramitación parlamentaria quede bloqueada.

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El margen es escaso. El Gobierno necesita sumar apoyos en un Congreso fragmentado, con Junts ya fuera del bloque de investidura y Podemos distanciado. Sin el PNV, la geometría parlamentaria actual hace casi imposible aprobar las cuentas. Por eso, el cumplimiento de las exigencias vascas se ha convertido en una cuestión de supervivencia para la legislatura.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El PNV ha lanzado un ultimátum a Sánchez: o presenta los Presupuestos en otoño o forzará elecciones anticipadas. Exige avances en traspasos autonómicos antes de negociar.
  • Por qué te importa: Unas cuentas bloqueadas pueden desencadenar un adelanto electoral y paralizar inversiones y medidas que afectan al empleo, las pensiones y los servicios públicos.
  • A quién afecta: A todos los ciudadanos, especialmente a los vascos pendientes de las transferencias de competencias, y a las empresas que dependen de la estabilidad presupuestaria.
  • Hacia dónde vamos: Los próximos hitos son la reunión Sánchez-Pradales en julio y la presentación del proyecto en septiembre. Sin acuerdo previo, el bloqueo puede precipitar una convocatoria electoral.