Cómo evitar calor en casa: los consejos del arquitecto Edu Saz para las ventanas en verano

El arquitecto explica por qué aislar la fachada no basta si el calor entra por los cristales, y recomienda apostar por la ventilación cruzada y ventanas abatibles para bajar la temperatura sin disparar la factura.

Con cada ola de calor, la misma lucha: bajar la temperatura de casa sin que la factura de la luz se dispare. El aire acondicionado es efectivo, pero no es la única solución. O, al menos, no debería serlo si la vivienda está bien pensada. El arquitecto y divulgador Edu Saz lo tiene claro: el error más común es centrarse en aislar la fachada y olvidar las ventanas, por donde realmente se cuela el calor.

"De nada te sirve tener un buen aislamiento en la fachada si el frío o el calor entran por el propio cristal de la ventana", explica Saz en uno de sus vídeos. Y lo dice de forma contundente, porque el intercambio térmico a través del vidrio es constante y puede arruinar cualquier intento de mantener una temperatura agradable.

El error que todos cometen: fachada sí, ventanas no

Poner panel sándwich en los muros exteriores o inyectar espuma en las cámaras de aire son obras habituales para mejorar el aislamiento de una casa. Pero si las ventanas son antiguas, de aluminio sin rotura de puente térmico o tienen un vidrio sencillo, el calor entra igual. Una vivienda mal ventilada y con cerramientos deficientes se convierte en un horno en verano y, además, en invierno pierde todo el calor acumulado.

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El arquitecto subraya que lo sensato es actuar sobre los huecos de la fachada. Revisar el estado de las juntas, los marcos y, sobre todo, los cajones de las persianas. Cualquier rendija es una vía de entrada para el aire caliente. Y, por supuesto, elegir bien el tipo de carpintería.

Ventilación cruzada y persianas: la receta para un verano más fresco

Para que una casa se refresque de verdad sin máquinas, lo ideal es aprovechar la ventilación cruzada. Este concepto tan repetido entre técnicos consiste en tener dos ventanas, al menos, situadas en fachadas opuestas para que el aire circule. Al abrirlas a la vez, se crea una corriente que renueva el aire interior y baja la sensación de bochorno en cuestión de minutos.

Pero no vale cualquier ventana. Edu Saz recomienda las ventanas abatibles en lugar de las correderas, porque la apertura de las primeras es mucho mayor —la hoja se abre casi por completo— mientras que las segundas solo despejan la mitad del hueco. Esa diferencia es clave para que la ventilación sea eficiente y el aire fluya sin obstáculos.

Otro punto que a menudo se olvida es el aislamiento del propio vidrio. Un doble acristalamiento con cámara de aire es una barrera mucho más efectiva que un vidrio simple, tanto para el calor que entra en verano como para el que se escapa en invierno. Y las persianas, bien bajadas en las horas centrales del día, pueden reducir la ganancia solar en el interior hasta un 30%.

Más allá del ahorro: cómo un buen aislamiento mejora tu vida todo el año

Invertir en ventanas de calidad no solo reduce el uso del aire acondicionado y, con ello, la factura eléctrica. También mejora el confort diario. Una vivienda bien ventilada ayuda a disminuir la concentración de dióxido de carbono y de otros contaminantes domésticos (los famosos COV, compuestos orgánicos volátiles), lo que se traduce en un descanso de mayor calidad durante las noches calurosas.

En el contexto actual, con veranos cada vez más largos y temperaturas extremas que se repiten año tras año, apostar por soluciones pasivas como las que propone Saz es un acierto. No se trata de vivir sin aire acondicionado, sino de reducir al mínimo las horas de uso y de aprovechar lo que la propia arquitectura puede ofrecer.

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Unas buenas ventanas son la mejor inversión para ahorrar energía y ganar confort, tanto en verano como en invierno.

Antes de lanzarse a cambiar la caldera o a poner toldos caros, conviene revisar el punto débil del que todo el mundo se olvida: los huecos por donde el calor se cuela cada día. Y si el presupuesto no da para una reforma integral, basta con empezar por las ventanas. Los resultados se notan desde el primer día.

Las llaves de la noticia

  • Qué te importa: Mantener la casa fresca sin depender solo del aire acondicionado es posible con estrategias sencillas sobre las ventanas y la ventilación.
  • Por qué te importa: Reduce la factura eléctrica y mejora el confort diario, especialmente durante las noches de verano.
  • Apunta estas cifras: Las ventanas abatibles ventilan el doble que las correderas; bajar las persianas en las horas de sol puede reducir la ganancia térmica interior hasta un 30%.