La ruta de los castillos de Guadalajara a noventa minutos de Madrid para recorrer en un día

Guadalajara guarda una de las mayores concentraciones de castillos medievales de España, y la mayoría siguen prácticamente desconocidos para quien vive a menos de cien kilómetros. La provincia fue frontera entre musulmanes y cristianos durante los siglos XI y XII, y ese pasado bélico dejó un reguero de fortalezas que hoy se pueden visitar en coche en una sola jornada si se elige bien el recorrido.

No hace falta madrugar como para una maratón ni planificar como si fuera una expedición. Con salida temprana desde Madrid y una ruta compacta de cuatro paradas, la experiencia se disfruta sin agobios y se vuelve a casa antes de que anochezca.

Por qué Guadalajara concentra tantos castillos

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Durante la Reconquista, esta provincia actuó como línea defensiva entre los reinos cristianos del norte y el territorio andalusí. Cada pueblo importante levantó su propia fortificación, y muchas de ellas sobrevivieron casi intactas porque la zona quedó fuera de las grandes rutas de expansión urbana del siglo XX.

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Eso significa que hoy se puede caminar por murallas originales sin vallas ni restauraciones invasivas. La combinación de piedra caliza, paisaje de páramos y pueblos casi deshabitados le da a la ruta una atmósfera que pocas provincias españolas conservan tan intacta.

La joya que no debe faltar en el itinerario

El pueblo de Palazuelos es, para muchos viajeros habituales de la zona, la sorpresa mayor de toda la ruta. Con apenas medio centenar de habitantes, conserva casi por completo su recinto amurallado medieval, y su castillo se alza justo al lado de las murallas como si el tiempo se hubiera detenido ahí. El destino final de la jornada suele ser Sigüenza, donde el antiguo castillo-palacio de los obispos, hoy convertido en Parador Nacional, corona la ciudad desde el siglo XII.

Ambas paradas están a apenas quince minutos en coche una de otra, lo que las convierte en el tramo más eficiente de todo el recorrido. Conviene reservar al menos una hora para cada una, porque el callejeo por sus calles empedradas se disfruta despacio.

Cómo organizar el día sin perderse ni un castillo

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La clave para hacerlo en una sola jornada está en no querer verlo todo. La provincia tiene más de una decena de castillos catalogados, pero intentar visitarlos todos en un día convierte la excursión en una carrera contrarreloj sin margen para disfrutar ninguno.

La fórmula que mejor funciona es salir de Madrid antes de las nueve de la mañana, tomar la A-2 y entrar por Torija, seguir hacia Palazuelos y Sigüenza, y cerrar el círculo por Jadraque antes de volver. Son algo más de doscientos kilómetros en total, perfectamente asumibles en un día si no se alarga demasiado cada parada.

Las paradas imprescindibles de la ruta

El Castillo de Torija, situado a la entrada de la provincia, funciona como primera toma de contacto y alberga el Centro de Interpretación Turística, ideal para entender el resto del recorrido antes de seguir viaje. Más adelante, el Castillo de Jadraque, encaramado sobre un cerro con vistas al valle del Henares, ofrece una de las panorámicas más fotografiadas de toda la comarca.

Quien disponga de un poco más de tiempo puede desviarse hacia el Castillo de Atienza, del siglo XI, o hacia la fortaleza en ruinas de Galve de Sorbe, ambos con un carácter más agreste y menos transitado que los anteriores.

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  • Castillo de Torija — parada de entrada, con centro de interpretación
  • Castillo de Palazuelos — el mejor conservado, junto a la muralla medieval
  • Castillo de Sigüenza — hoy Parador, cierre perfecto de la jornada
  • Castillo de Jadraque — mirador natural sobre el valle del Henares

Qué llevar y cuándo ir para disfrutarla mejor

La primavera y el otoño son, sin discusión, las mejores estaciones para hacer esta ruta. En verano el páramo alcarreño puede superar con facilidad los treinta y cinco grados, y en pleno invierno algunos tramos de carretera secundaria sufren heladas por la mañana.

Conviene llevar calzado cómodo, porque buena parte del recorrido por los pueblos se hace a pie sobre empedrado, y agua suficiente, ya que entre pueblo y pueblo las tiendas escasean. Reservar mesa con antelación en Sigüenza también ahorra disgustos, sobre todo en fines de semana con buen tiempo.

Una escapada que gana terreno cada año

El interés por el turismo de proximidad no deja de crecer, y provincias como Guadalajara se están beneficiando de esa tendencia con fuerza. La candidatura del Paisaje de la Alcarria a Patrimonio Mundial de la UNESCO ha puesto el foco sobre una comarca que hasta hace poco pasaba desapercibida para quien viajaba en coche por la autovía sin desviarse.

El consejo de quienes repiten la ruta cada año es sencillo: ir entre semana si se puede, evitar julio y agosto, y no intentar abarcarlo todo de una sola vez. Guadalajara tiene fortalezas de sobra para varias escapadas más, y guardarse alguna para la próxima visita es, en realidad, la mejor forma de disfrutarla.